Seas o no partidario de esas controvertidas carreras de ‘yo-yo’ que nos está dejando la Fórmula 1 en 2026, nadie puede decir que al Gran Premio de Italia le faltaran cosas a las que prestar atención. El campeón ‘in pectore’ —sí, ya lo hemos dicho— Andrea Kimi Antonelli protagonizó una remontada para la historia con el beneplácito de los tifosi de Ferrari, mientras que la propia Scuderia tropezó a las primeras de cambio en su carrera de casa.
El domingo parecía destinado a ser un día de emociones contradictorias para los tifosi. Los aficionados acudieron en masa al Templo de la Velocidad, estableciendo además un nuevo récord de asistencia, para rendir culto a Ferrari, pero acabaron decepcionados por lo que les ofreció su equipo nacional.
Sin embargo, las lágrimas provocadas por el violento accidente de Charles Leclerc en la segunda vuelta pronto dieron paso a la alegría y al orgullo cuando Antonelli firmó una remontada para la historia y consiguió la primera victoria de un italiano en el gran premio de su país desde 1966.
Después de la llegada a meta, la retransmisión mostró a un grupo de aficionados de Ferrari vestidos de rojo sosteniendo una bandera italiana con el nombre de Kimi, una imagen que sugería que muchos de los presentes en unas gradas abarrotadas fueron capaces de pasar rápidamente de venerar a su institución nacional a celebrar a su nuevo héroe nacional.
La exhibición de Antonelli tuvo la mejor recompensa posible. Fue recibido por un auténtico mar de aficionados en la recta principal de Monza mientras subía al escalón más alto del que probablemente sea el podio más espectacular de toda la Fórmula 1. Eso sí, a diferencia de los años de Michael Schumacher, aquella famosa combinación de los himnos alemán e italiano sonó esta vez en orden inverso.
Con la casilla de Monza ya marcada, ¿la siguiente será la del Mundial?
Photo by: Clive Rose / Formula 1 via Getty Images
La remontada de Antonelli fue tan espectacular para el italiano como dolorosa para Russell, que prácticamente sacó la bandera blanca al final de la carrera cuando le preguntaron por sus posibilidades en el campeonato.
Russell no hizo demasiadas cosas mal y, de no haber sido por las maniobras de Max Verstappen en clasificación, habría salido desde la pole el sábado. Simplemente da la sensación de que ha encontrado la horma de su zapato en su compañero de equipo más joven y que, a partir de ahora, igualar a Antonelli ya no será suficiente.
“Kimi merece tener el control”, dijo Russell. “Ni siquiera estoy pensando en luchar, remontar ni nada parecido. Va a ser tremendamente difícil superar esa diferencia, así que simplemente estoy aceptando que las cosas son como son”.
Pueden pasar muchas cosas en diez carreras, pero si Antonelli todavía no tenía el campeonato bajo control, en Monza asestó un importante golpe psicológico.
Tenía que ser Verstappen quien sacara un podio de una carrera en la que, sobre el papel, tenía muy pocas opciones de conseguirlo, peleando prácticamente con una mano atada a la espalda frente al superior despliegue de energía de los coches de Mercedes. Cómo consiguió Verstappen aguantar tanto tiempo luchando con Russell es difícil de explicar.
Pero acabar tercero, por delante de los dos McLaren y pese a los evidentes problemas en el eje trasero del RB22, fue el mejor resultado al que podía aspirar. Para alguien que detesta este tipo de carreras de ‘yo-yo’ condicionadas por la batería, seguro que una parte de él también disfrutó de las batallas cuerpo a cuerpo.
Photo by: Andy Hone/ LAT Images via Getty Images
Ferrari llegó a su carrera de casa con su última tanda de mejoras aerodinámicas, destinadas a hacer que su coche fuese más eficiente en las rapidísimas rectas de Monza, además de su segunda actualización permitida de la unidad de potencia, que se cree que redujo su déficit en unos 30-40 CV.
Pese a un comienzo alentador el viernes, no fue suficiente cuando todos llevaron sus coches al límite, aunque el déficit de dos décimas de Ferrari en clasificación en un circuito tan exigente con la potencia sí dejó entrever que sus progresos eran, al menos, reales.
Sin embargo, para un equipo que pretendía dar un paso adelante en la ejecución de sus fines de semana, la carrera volvió a ser un duro golpe, con Leclerc en el centro de todo. Después de que su compañero Lewis Hamilton le atacara por el interior de la curva 1 en la salida —que se convertía en el exterior para la curva 2—, Leclerc se fue abriendo hacia la salida y acabó obligando a Hamilton a salirse de la pista.
Leclerc aseguró que intentó “hacer la curva 2 lo más cerrada posible”, pero no lo suficiente como para dejar espacio a Hamilton, que cayó hasta la novena posición. ¿Un simple incidente de carrera o una muestra de que Leclerc pelea más duro contra su compañero que contra cualquier otro? Es una pregunta que sólo él puede responder. En cualquier caso, su carrera terminó poco después con un fuerte impacto: perdió el control del coche a la salida de la Parabólica y se estrelló violentamente contra las barreras en la segunda vuelta.
Probablemente Ferrari nunca estuvo en disposición de derrotar en casa a los monoplazas con motor Mercedes, como demostró la incapacidad de Hamilton para seguir el ritmo de los pilotos de cabeza, pero seguramente los tifosi esperaban algo más que un sexto puesto y un abandono.
Después de conseguir el sábado una sensacional primera pole de su carrera, Pierre Gasly no pudo mantener el ritmo de los hombres de cabeza el domingo, pese a hacer todo lo posible por complicarle la vida a Russell en la salida, como era de esperar.
Pasar del primero al séptimo puesto quizá no parezca demasiado impresionante por sí solo, pero Alpine terminó como el mejor equipo de la zona media, un resultado que habría firmado antes de comenzar el fin de semana.
Franco Colapinto habló entre lágrimas con los medios de comunicación sobre su extraño error en el primer Lesmo, que le privó de la oportunidad de estar junto a Gasly, aunque probablemente tampoco habría podido terminar más arriba de la octava posición en lugar de la novena.
En cualquier caso, Alpine saldrá muy reforzada anímicamente de este fin de semana mientras intenta recuperar el control de la lucha por la quinta posición ante los progresos de Racing Bulls.
Lance Stroll, Aston Martin Racing
Photo by: Andy Hone/ LAT Images via Getty Images
Aston Martin puede haber mejorado significativamente su coche en Hungría, pero las evoluciones introducidas por Honda durante la temporada han sido, como mucho, moderadas, y eso dejó al equipo completamente expuesto en Monza, hasta el punto de volver a caer por detrás de Cadillac.
Ni Fernando Alonso ni Lance Stroll consiguieron llegar a meta: el español abandonó por “posibles daños en el coche”, mientras que el canadiense sufrió un problema hidráulico.
Para el equipo de Silverstone, 2027 no puede llegar lo bastante pronto.
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