Hasta los vendedores de Jaguar tienen dudas sobre la nueva dirección que tomará la marca: "Si somos honestos, ahora mismo no existe un verdadero modelo de negocio"

Hasta los vendedores de Jaguar tienen dudas sobre la nueva dirección que tomará la marca: "Si somos honestos, ahora mismo no existe un verdadero modelo de negocio"

Jaguar se encuentra en uno de los momentos más delicados de su historia reciente. La histórica marca británica ha decidido romper radicalmente con su pasado para reinventarse como un fabricante de vehículos eléctricos de ultralujo, dejando atrás los motores de combustión y su tradicional posicionamiento frente a rivales como BMW o Audi. Sin embargo, esta transformación estratégica está despertando serias dudas entre algunos de sus propios concesionarios.
Según recoge el medio alemán Automobilwoche, varios representantes de la red de ventas de Jaguar en Europa cuestionan la viabilidad económica del nuevo rumbo. Un comercial que ha preferido mantener el anonimato lo resume con crudeza: “Si somos honestos, ahora mismo no existe un verdadero modelo de negocio para Jaguar”. Aunque los concesionarios han firmado su intención de seguir con la marca, muchos admiten que su continuidad dependerá de conocer con detalle la nueva estrategia.
El objetivo de Jaguar es ambicioso: subir varios peldaños en la pirámide del lujo y situarse en un territorio cercano al de Bentley. Para lograrlo, la marca prevé una producción extremadamente limitada, en torno a 10.000 unidades anuales, una cifra muy alejada de su pico histórico de 181.500 vehículos vendidos en 2018.
Esta reducción de volumen busca reforzar la exclusividad y los márgenes, pero también implica un riesgo elevado. Bentley, referencia directa en esta nueva etapa, vendió algo más de 10.000 coches en 2024, respaldada por una clientela muy consolidada y una fuerte identidad de marca. Jaguar, en cambio, asume que hasta el 85% de sus actuales clientes no regresarán, lo que obliga a conquistar un público completamente nuevo.
Otra de las decisiones que más inquietud genera es la posibilidad de que Jaguar no venda sus futuros modelos, sino que los ofrezca exclusivamente mediante leasing. Esta fórmula permitiría a la marca controlar el mercado de segunda mano y proteger el valor residual de sus vehículos, un aspecto clave para competir en el segmento del ultralujo.
No obstante, algunos concesionarios consideran que esta estrategia limita su margen de maniobra y añade incertidumbre a un negocio ya de por sí complejo. A ello se suma que los precios de entrada podrían situarse por encima de los 130.000 euros, reduciendo aún más el público potencial.
No todos los concesionarios son pesimistas. Andreas Everschneider, presidente de la asociación alemana de concesionarios Jaguar Land Rover, reconoce que el relanzamiento es una oportunidad, pero admite que aún existen muchas incógnitas: el tamaño real del mercado, el perfil del nuevo cliente y la aceptación de una gama exclusivamente eléctrica.
Otros distribuidores destacan el diseño, la tecnología y el carácter rompedor de los futuros modelos, aunque coinciden en que la gran pregunta sigue siendo la misma: quién comprará los nuevos Jaguar.
La marca británica confía en que su primer gran turismo eléctrico, derivado del concept Jaguar Type 00, marque el inicio de esta nueva era. Sin embargo, el retraso en su presentación y la falta de información concreta alimentan el nerviosismo interno.
En un contexto donde los márgenes de los coches eléctricos siguen siendo ajustados, la estrategia de bajo volumen y alto precio supone un auténtico salto al vacío. El cambio era necesario tras años de resultados discretos, pero el mercado dictará si Jaguar ha encontrado su salvación o si ha asumido un riesgo demasiado grande.
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