No es una escena habitual, pero puede ocurrir: circulas por carretera y, delante de ti, una moto de la Guardia Civil de Tráfico despliega una bandera amarilla, verde o roja en su parte trasera. Muchos conductores dudan en ese momento sobre su significado y sobre cómo deben reaccionar. Sin embargo, se trata de una señal reglamentada cuyo objetivo es proteger la seguridad vial.
Las banderas forman parte del sistema de señalización que emplean los agentes cuando actúan sobre la vía, especialmente en situaciones dinámicas donde la señalización convencional no es inmediata o suficiente.
La bandera amarilla seguramente es la más importante de todas porque indica un peligro próximo. Su función es advertir a los vehículos que circulan detrás de que existe una situación de riesgo en el tramo inmediato de carretera. Puede tratarse de un accidente, un obstáculo en la calzada, una retención inesperada, condiciones meteorológicas adversas o cualquier otra circunstancia que obligue a extremar la precaución.
No implica que la carretera esté cortada ni que debas detenerte de forma automática, pero sí que debes anticiparte a un posible cambio brusco en las condiciones de circulación. Por eso es importante extremar la precaución.
Ante la presencia de esta señal, la conducta correcta del conductor es clara:
El objetivo es que llegues al punto de riesgo con margen suficiente para reaccionar ante cualquier imprevisto.
La bandera amarilla suele ir acompañada de gestos manuales del agente, que refuerzan el mensaje visual. Por ejemplo, el movimiento del brazo arriba y abajo indica que debes moderar aún más la velocidad, mientras que el brazo levantado en vertical puede significar orden de detención, independientemente del color de la bandera.
Estas señales tienen carácter obligatorio, por lo que deben obedecerse de inmediato.
Además de la bandera amarilla, existen otros dos colores que conviene conocer:
Este sistema permite a los agentes regular el tráfico de forma rápida y eficaz, especialmente en carreteras convencionales donde no siempre hay paneles luminosos o señalización variable.
Aunque no se ven a diario, las banderas amarilla, roja y verde es una herramienta clave en la gestión de incidentes en carretera. Reconocer su significado y actuar correctamente puede evitar accidentes secundarios y multas, y permite mejorar la fluidez del tráfico en situaciones delicadas.
Saber interpretar estas señales no es solo una cuestión de normativa, sino de responsabilidad al volante.
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La Guardia Civil puede utilizar banderas de color rojo, amarillo o verde y esto es lo que debes hacer para que no te multen

