Litio reciclado con un 99 % de pureza mediante un proceso eficiente que recupera el 90 % del material funcionando 1.000 horas de forma continua

Litio reciclado con un 99 % de pureza mediante un proceso eficiente que recupera el 90 % del material funcionando 1.000 horas de forma continua

La demanda de vehículos eléctricos propulsados por baterías de litio ha puesto a este material en el centro del debate sobre la sostenibilidad y la seguridad de la cadena de suministro. Este metal, costoso de extraer y refinar, se convierte rápidamente en un subproducto masivo una vez que las baterías llegan al final de su vida útil. El residuo resultante, conocido en la industria como masa negro’ (la mezcla triturada de materiales catódicos), requiere actualmente procesos de reciclaje que, paradójicamente, requieren un aporte intensivo de energía y el empleo de productos químicos agresivos.
Hasta ahora, los métodos más comunes, como la pirometalurgia (fundición) o la hidrometalurgia (disolución en ácidos fuertes), generan litio en forma de carbonato, que necesita pasos de procesamiento adicionales para convertirse en el hidróxido de litio de alta pureza que requieren los fabricantes de baterías de última generación.
Conscientes de este cuello de botella, un equipo de ingenieros químicos y biomoleculares de la Universidad Rice, en Houston (EE. UU.), se preguntó si no existía una vía más limpia y directa. Su respuesta es el reactor de «recarga a reciclaje» o R3 (Recharge-to-Recycle Reactor).
La innovación del equipo liderado por la Dra. Sibani Lisa Biswal y el profesor Haotian Wang radica en un principio químico fundamental, pero aplicado de forma inversa al proceso habitual. «Nos hicimos una pregunta básica: si cargar una batería extrae litio de un cátodo, ¿por qué no usar esa misma reacción para reciclar?», explica la Dra. Biswal, presidenta del Departamento de Ingeniería Química y Biomolecular de Rice.
El sistema R3 aplica el voltaje eléctrico directamente a los materiales catódicos de desecho. Al igual que al cargar una batería funcional, esta ‘recarga’ fuerza a los iones de litio a abandonar la estructura del cátodo. Sin embargo, en lugar de volver a un ánodo, los iones de litio migran a través de una fina membrana de intercambio catiónico hacia una corriente de agua.
En el otro lado del reactor, una reacción simple divide el agua para generar iones de hidróxido. El resultado es la combinación directa de ambos en la corriente acuosa, formando hidróxido de litio de alta pureza sin necesidad de ácidos fuertes, calcinación ni productos químicos adicionales.
Los resultados del reactor R3, publicados recientemente en la revista Joule, son prometedores para la industria. El proceso logró producir hidróxido de litio con una pureza superior al 99 %, un nivel que lo hace apto para ser utilizado directamente en la fabricación de nuevas celdas.
Pero la eficiencia no es solo química, sino también energética. En sus modos más eficientes, el proceso requirió tan solo 103 kilojulios de energía por kilogramo de material de desecho (‘masa negra’), un orden de magnitud inferior a las rutas comunes de lixiviación ácida, si se excluyen sus fases de procesamiento posteriores.
«Producir directamente hidróxido de litio de alta pureza acorta el camino de vuelta a las nuevas baterías,» subraya el profesor Wang. «Esto significa menos pasos de procesamiento, menos residuos y una cadena de suministro más resistente para el sector del vehículo eléctrico.»
La tecnología R3 demostró ser robusta y versátil en las pruebas de laboratorio. El equipo escaló el dispositivo hasta los 20 centímetros cuadrados y lo sometió a una prueba de estabilidad de 1.000 horas de operación continua, manteniendo una tasa de recuperación promedio de litio cercana al 90%.
Además, el método no está limitado a una única química de batería. Los investigadores confirmaron su eficacia en variantes comunes como el litio-ferrofosfato (LFP), el óxido de litio-manganeso (LMO) y las variantes de níquel-manganeso-cobalto (NMC), utilizadas habitualmente en los vehículos eléctricos de mayor venta.
El avance más prometedor de cara a la automatización industrial es la capacidad del sistema para procesar directamente electrodos completos de LFP todavía adheridos a su lámina de aluminio, eliminando el costoso y tedioso paso de raspado o pretratamiento. El Dr. Wang ve en esta funcionalidad una oportunidad para «conectarse» a las líneas de desmontaje automatizado, permitiendo alimentar el reactor con electrodos gastados y obtener hidróxido de litio con electricidad de baja emisión de carbono. 
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