La Unión Europea eliminará los aranceles a la importación de coches eléctricos fabricados en China. El acuerdo entre ambas regiones habría llegado hace sólo unos días, aunque los chinos no podrán vender sus vehículos en Europa de forma ‘gratuita’. El entendimiento para la eliminación de aranceles traerá consigo la implantación de unos precios de venta mínimos para estos modelos. Y eso, para Julian Hinz, experto en Economía Mundial y Política Comercial, es “la peor solución posible”.
De establecer estos precios mínimos se encargará, principalmente, un departamento de la Comisión Europea donde también intervendrá el propio fabricante en cuestión. Los aranceles son algo negativo, pero establecer estas cuantías mínimas, para muchos, es aún peor. Varios integrantes de asociaciones o grupos civiles no han tardado en pedir la supresión de esto, ya que elimina la posibilidad de comprar un coche eléctrico barato por mera legislación.
El mencionado experto ha publicado un comunicado a través del portal del Instituto Kiel, sobre Economía Mundial. En él, Hinz afirma: “Esta es la peor solución posible, ya que agrava varios problemas fundamentales en lugar de resolverlos. Un precio mínimo de importación no elimina el exceso de oferta existente, sino que lo consolida. Los fabricantes chinos no se verían disuadidos, sino más bien alentados, a seguir suministrando grandes cantidades de coches eléctricos al mercado de la UE. Por lo tanto, el exceso de capacidad no se reduciría, sino que se legitimaría políticamente e incluso se intensificaría”.
Hinz insiste en su idea y llama a esta solución “monstruo burocrático”, ya que abre un amplio margen de presión política al mercado automovilístico europeo. “La Comisión exige precios mínimos específicos para cada modelo y equipo, delimitaciones a lo largo de canales de distribución complejos y salvaguardias contra subvenciones cruzadas, como descuentos u otros incentivos de compra. Esto invita a negociaciones continuas y convierte la medida de protección comercial en un espacio permanente de regulación y presión política”.
Otro de los ‘peros’ que tiene esta decisión no es otro que la recaudación fiscal. En el caso de los aranceles, lo recaudado va directamente a las arcas públicas. Sin embargo, establecer un precio mínimo elimina dicha recaudación y redirige la cuantía total hacia las empresas chinas, en este caso. La Unión Europea asume un gasto extra para formar una comisión que determine los precios mínimos, pero renuncia a los ingresos extra de los aranceles.
“Un sistema de precios mínimos es muy complejo de implementar y propicia el abuso. En última instancia, convierte la política comercial en un terreno de juego para los grupos de presión y una fuente de ingresos para los proveedores extranjeros”, concluyó el experto.
Según confirmó el comunicado emitido por la Unión Europea hace unos días, el establecimiento de un precio mínimo apenas supondrá una modificación sobre el coste de estos coches eléctricos a día de hoy. Es decir, comprar un Leapmotor T03 (el coche eléctrico chino más barato) será casi idéntico entre venderlo con aranceles o hacerlo con precios mínimos. Sin embargo, sí repercutirá en una merma para las arcas públicas de la UE, tal y como ha confirmado Julian Hinz en su exposición.
Temas
Los aranceles son malos pero, para este experto en Economía Mundial, poner precios mínimos es "la peor solución posible"

