Mazazo a los coches eléctricos: ya pagan más impuestos que los de gasolina en este país de Europa

Mazazo a los coches eléctricos: ya pagan más impuestos que los de gasolina en este país de Europa

En Europa, gran parte del éxito de los coches eléctricos se debe a las subvenciones de ayuda a su compra y a las exenciones de impuestos tanto en su adquisición como en su uso. Esas fueron las causas de que, en Noruega, donde 9 de cada 10 coches que se venden son eléctricos, su población descartara los coches de gasolina o diésel. Una idea, la de reducir impuestos, que incluso se ha llevado a cabo en una comunidad autónoma de España… con un éxito brutal.
Y aunque no tanto como en Noruega, un país situado entre los más ricos de Europa, la práctica totalidad de los miembros de la UE hacen lo mismo: reducir los impuestos a los coches eléctricos. Menos uno… o, mejor dicho, una parte de uno.
Para entender esta historia, debemos situarnos en Suiza, y tener muy claro que son los cantones de este país situado en el centro de Europa. Suiza, desde 1848, mantiene una estructura fuertemente federal en su territorio, que actualmente consta de 26 cantones, que funcionan con enormes competencias propias; incluidas las de impuestos, sistema educativo, idioma oficial, trámites administrativos o incluso su propio Gobierno: el consejo cantonal.
Pues bien, el consejo cantonal del cantón de St. Gallen revisó hace tiempo su normativa sobre el impuesto de circulación, y la más reciente ha entrado en vigor el pasado 1 de enero. ¿Su mayor peculiaridad? Que, con la Ley en la mano, supone un mazazo para los coches eléctricos, que pagarán más impuestos que los de gasolina o diésel.
St. Gallen declaró que el objetivo de la revisión de esta normativa sobre impuestos buscaba lograr la “neutralidad tecnológica” -la idea que promulga este ministro italiano sobre los coches eléctricos-. ¿Y en qué se ha traducido exactamente este cambio? Pues en que, pasados cuatro años desde su compra, los coches eléctricos exentos de impuestos volverán a tributar como cualquier otro… y eso les supondrá pagar más impuestos que los coches gasolina o diésel equivalentes.
¿Cómo es eso? El sistema de pago de impuestos de circulación de este cantón en Europa se basa en tres variables: su potencia, su peso y su nivel de consumo. Todas estas variables se ponderan para clasificar a los coches en grupos de pago de impuestos de la A a la G.
Y el nuevo texto legal de esta zona del país europeo señala que los grupos A y B -donde se ubican, dado su consumo, la inmensa mayoría de coches eléctricos- se beneficiaran de una exención de impuestos de “hasta el 50 %”, pero sólo “durante los primeros cuatro años” desde su compra. Mazazo a futuro para los compradores de estos vehículos.
Así las cosas, los eléctricos tienen un problema… de peso. Y sí, nos referimos al peso de sus baterías, que los perjudica enormemente en la clasificación establecida por este cantón y, supone que, cuatro años después de su compra o incluso antes, la gran mayoría pasen a pagar más impuestos que los coches de gasolina o diésel.
Desde el medio galo Autoplus ponen varios ejemplos reales. Así, un Volkswagen Golf de gasolina paga 337 euros de impuestos de circulación en este cantón, mientras que un Volkswagen ID.3, su equivalente directo en los coches eléctricos, ya paga 395 euros. Y eso que, en este ejemplo aún no han pasado cuatro años desde su compra y el ID.3 se ve beneficiado de una exención de impuestos del 25 %.
Pero aún podría ser peor. Si hoy día un Fiat 500 eléctrico paga 185 euros en impuestos de circulación, el mismo modelo con mecánica híbrida paga 176 euros. Pero es que,c cuando transcurran cuatro años desde su compra, este urbano tipo dentro de los coches eléctricos pasará a pagar 348 euros: casi el doble que el modelo con motor híbrido de gasolina.
Y ojo, porque la idea de este cantón en pro de la “neutralidad tecnológica” podría extenderse, en los próximos años, a otros cantones de este país e incluso a otras naciones de Europa. Y es que, con las ayudas a la compra de coches eléctricos estos países gastan dinero que, con las exenciones fiscales a estos vehículos; no recuperarán.
Además, los impuestos en forma de tasas de circulación -además de los que gravan el combustible- son uno de los ingresos ‘asegurados’ más importantes en cualquier país de Europa, por lo que no nos extrañemos si esta vuelta a que los coches eléctricos paguen los mismos impuestos que los gasolina o diésel en un cantón de Suiza es sólo la punta del iceberg -o el comienzo del mazazo- de lo que podría llegar en los próximos años.
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