No hay mecánicos suficientes ni especializados en los talleres españoles y por hay que esperar más para la reparación de un coche

No hay mecánicos suficientes ni especializados en los talleres españoles y por hay que esperar más para la reparación de un coche

Encontrar un hueco en el taller puede convertirse en algo cada vez menos inmediato. El sector de la reparación de automóviles está advirtiendo de una falta creciente de mecánicos, chapistas y pintores, un problema que ya se estaría traduciendo en mayores listas de espera para los clientes.
La dificultad no parece estar en que haya menos coches que reparar. Más bien ocurre lo contrario: el parque automovilístico sigue necesitando mantenimiento y, al mismo tiempo, los vehículos son cada vez más complejos. El problema es encontrar profesionales jóvenes que quieran incorporarse al oficio y que además dispongan de la formación necesaria.
Los propios talleres reconocen que no existe suficiente relevo generacional y que cubrir determinadas plazas se está convirtiendo en una tarea complicada.
Ser mecánico ya no consiste únicamente en conocer motores, embragues o cajas de cambio. La llegada de coches híbridos y eléctricos ha introducido sistemas de alta tensión, baterías, inversores, electrónica de potencia y herramientas de diagnosis mucho más avanzadas. A ello se suma la rápida expansión de marcas chinas en España, con modelos, plataformas y componentes que muchos talleres todavía están empezando a conocer.
Esto obliga a los profesionales a actualizar continuamente su formación. Paradójicamente, el sector se encuentra con dificultades para atraer precisamente a las nuevas generaciones que deberían adquirir esos conocimientos. Los talleres apuntan, entre otras razones, a una percepción poco atractiva del oficio entre algunos jóvenes y a unas expectativas laborales muy condicionadas por lo que ven en las redes sociales. Pero el problema no puede reducirse únicamente a una falta de interés.
Otra de las cuestiones señaladas por el sector es el acceso a la formación.  No todos los jóvenes pueden permitirse estudiar en centros privados especializados y los talleres reclaman más oportunidades de formación accesible que permitan incorporar profesionales preparados al mercado laboral.
A esto se añade una situación complicada para las propias empresas cuando contratan aprendices. Formar a alguien desde cero requiere tiempo y recursos, mientras que los costes salariales comienzan desde el Salario Mínimo Interprofesional.
Según explican desde el sector, en algunos casos el taller asume buena parte de esa formación y, cuando el trabajador adquiere experiencia, termina marchándose a otra empresa con mejores condiciones. El resultado es un círculo difícil de romper: faltan profesionales, formar nuevos trabajadores tiene un coste elevado y las empresas compiten entre ellas por una plantilla cada vez más escasa.
El sector señala además la proliferación de talleres ilegales o “pirata” como otro elemento que perjudica a los negocios que cumplen con las obligaciones laborales, fiscales y de formación.
Mientras tanto, la falta de personal empieza a tener una consecuencia muy visible para el conductor: más tiempo entre la petición de una cita y la entrada efectiva del coche en el taller.
Y el problema podría intensificarse a medida que los vehículos requieran perfiles todavía más especializados. El automóvil está viviendo una transformación enorme, pero no todo depende de fábricas de baterías, software o nuevos modelos eléctricos. Hay una parte mucho más cotidiana de esa transición que también necesita trabajadores cualificados: alguien tendrá que diagnosticar, mantener y reparar todos esos coches durante los próximos años.
Si no llega suficiente gente nueva al oficio, la factura no será únicamente para los talleres. También se notará en el tiempo que los conductores tendrán que esperar para recuperar su coche.
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