Estados Unidos vuelve a abrir el debate sobre cómo financiar el mantenimiento de sus carreteras en plena transición hacia el coche eléctrico. Un grupo de legisladores de la Cámara de Representantes ha presentado una propuesta para imponer una tasa anual federal a los vehículos eléctricos y a algunos híbridos enchufables, con el objetivo de compensar la pérdida de ingresos derivada del impuesto a la gasolina, que tradicionalmente se ha utilizado para sufragar las infraestructuras viarias.
La iniciativa forma parte de un amplio proyecto de ley de transporte de cinco años conocido como BUILD America 250 Act, que prevé movilizar cerca de 580.000 millones de dólares para carreteras, puentes y otras infraestructuras. El texto propone que los propietarios de vehículos eléctricos paguen una tarifa anual de 130 dólares, mientras que los conductores de híbridos enchufables abonarían 35 dólares al año. Además, las cantidades aumentarían progresivamente a partir de 2029 hasta alcanzar los 150 dólares para los eléctricos puros y 50 dólares para los híbridos enchufables.
Los defensores de la medida argumentan que los coches eléctricos utilizan las carreteras igual que los vehículos de combustión, pero no contribuyen al fondo federal de infraestructuras porque no consumen gasolina ni diésel. En Estados Unidos, el mantenimiento de las autopistas depende en gran medida del impuesto federal sobre los carburantes, actualmente fijado en 18,4 centavos por galón y sin actualizar desde hace décadas. Es por eso que, con el crecimiento del parque eléctrico y la mejora de la eficiencia de los motores térmicos, los ingresos asociados a ese impuesto han ido disminuyendo progresivamente.
Aunque la propuesta puede tener lógica, ha generado una fuerte reacción entre organizaciones ecologistas y asociaciones vinculadas a la movilidad eléctrica, que consideran que la tasa penaliza de forma desproporcionada a los conductores de coches eléctricos. Según sus cálculos, el importe planteado supera claramente lo que paga de media un conductor estadounidense con sus impuestos al combustible. Así, muchos usuarios de vehículos eléctricos terminarían aportando más dinero al sistema que propietarios de modelos de gasolina equivalentes, pese a que los eléctricos no son responsables de un desgaste mayor de las carreteras.
Las críticas también se centran en el contexto político y económico en el que aparece la propuesta, que cada vez es más contrario a los modelos de cero emisiones. La electrificación del automóvil atraviesa un momento delicado en Estados Unidos, ya que se han ralentizado las ventas en algunos segmentos y se han eliminado las ayudas a la compra. En esa situación, introducir nuevas cargas fiscales puede desincentivar todavía más la compra de vehículos eléctricos.
Además, el proyecto no se limita únicamente a la nueva tasa para eléctricos. El paquete legislativo también contempla recortes en algunos programas de apoyo a la infraestructura de recarga y al transporte electrificado, lo que para muchas organizaciones transmite un mensaje contradictorio: por un lado se promueve la transición energética, pero por otro se incrementan los costes asociados a los vehículos eléctricos y se reducen inversiones clave para su expansión.
Aunque esta nueva propuesta haya generado tanto revuelo, la discusión sobre cómo deben contribuir los coches eléctricos al mantenimiento de las carreteras no es nueva en Estados Unidos ni, de hecho, en otras regiones del mundo. Allí más de 40 estados ya aplican algún tipo de tasa o recargo específico para vehículos eléctricos en el momento de la matriculación o renovación anual, pero a nivel federal no se ha establecido ninguna medida.
Parece necesario gravar a los vehículos más limpios, sobre todo a medida que su cuota de mercado vaya aumentando, para que aporten unos ingresos similares a los de combustión, que se utilizan en gran parte para el mantenimiento de la red viaria. Sin embargo, hasta la fecha ningún país ha dado con una fórmula que contente a todo el mundo.
Temas
Nuevo golpe al coche eléctrico en EEUU: 130 dólares al año por circular y 35 dólares para los coches híbridos enchufables

