Mientras Tesla cerró 2025 con una caída de entregas en mercados clave como Estados Unidos y China, la compañía logró un resultado muy distinto en Japón. En un país donde el coche eléctrico sigue siendo minoritario, el fabricante estadounidense casi duplicó sus ventas, alcanzando su mejor registro histórico. El éxito no llegó por un nuevo modelo ni por avances tecnológicos, sino por una estrategia comercial centrada en el contacto directo con el cliente.
Según datos de medios locales, de los cerca de 3,8 millones de vehículos vendidos en Japón el año pasado, solo unos 60.000 fueron eléctricos. En ese contexto, Tesla entregó alrededor de 10.600 unidades, frente a las poco más de 5.000 del año anterior, consolidándose como uno de los actores más visibles del incipiente mercado japonés de vehículos eléctricos.
Tradicionalmente, Tesla ha apostado por la venta online y un modelo directo al consumidor. Sin embargo, en Japón la compañía decidió ajustar su estrategia y reforzar la presencia física. A lo largo de 2025, el fabricante abrió 16 nuevos showrooms permanentes, todos ellos ubicados en centros comerciales con gran afluencia de público.
Estos espacios funcionan como concesionarios clásicos, aunque sin intermediarios ni negociación de precios. Los clientes pueden informarse, ver los vehículos en persona y realizar pruebas de conducción en los aparcamientos de los propios centros comerciales, una fórmula pensada para atraer a consumidores que aún no consideran seriamente la compra de un coche eléctrico.
El impulso comercial vino acompañado de una fuerte inversión en formación del personal de ventas, un aspecto especialmente relevante en Japón, donde muchos conductores todavía desconocen conceptos básicos relacionados con la movilidad eléctrica.
El cambio coincidió con la llegada de Richi Hashimoto, exdirectivo de marketing de Red Bull, como responsable de Tesla en Japón en septiembre de 2024. Según explicó en entrevistas a medios económicos, solo una minoría de los vendedores contaba inicialmente con el nivel de conocimiento necesario para explicar con claridad el funcionamiento, los costes y las ventajas de un coche eléctrico.
“Primero teníamos que presentar Tesla y explicar qué es realmente un vehículo eléctrico”, reconoció Hashimoto. La estrategia buscó eliminar barreras psicológicas y técnicas antes incluso de hablar de precios o prestaciones.
El caso japonés pone de relieve un problema común en muchos mercados: la falta de preparación comercial para vender vehículos eléctricos. En zonas de Estados Unidos y Europa, numerosos concesionarios tradicionales siguen mostrando reticencias hacia los eléctricos debido a su menor mantenimiento y a la pérdida de ingresos posventa.
Sin embargo, el ejemplo de Tesla en Japón demuestra que la visibilidad del producto, la experiencia directa y la formación del personal pueden marcar la diferencia, incluso en mercados poco desarrollados.
Japón no fue el único mercado donde Tesla logró avances en 2025. En Noruega, la marca volvió a situarse entre las más vendidas, mientras que, en Turquía, el Tesla Model Y aportó un volumen significativo de matriculaciones. Aun así, la compañía sigue afrontando retos globales como una gama de modelos envejecida, mayor competencia y un entorno de mercado más exigente.
El éxito japonés no resuelve estos desafíos, pero deja una conclusión clara para el sector: sin una estrategia comercial sólida, el crecimiento del coche eléctrico será mucho más lento, por muy avanzada que sea la tecnología.
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Otras cosas no, pero esta estrategia de Tesla con la que ha duplicado sus ventas en Japón debería ser un ejemplo a seguir

