El Banco de España ha lanzado una advertencia clara: España corre el riesgo de convertirse en el principal receptor de las importaciones chinas dentro de la Unión Europea. Así lo recoge el último informe de proyecciones macroeconómicas del supervisor, que detecta una intensa desviación de comercio hacia el mercado español como consecuencia directa de las tensiones arancelarias entre Estados Unidos y China.
Según los datos del organismo, las importaciones españolas de bienes procedentes del gigante asiático están creciendo a un ritmo aproximado del 13% interanual, frente al 7% de media en la eurozona. La diferencia se acentúa en los productos más afectados por la guerra comercial: en estos casos, las compras españolas avanzan un 18%, mientras que en el conjunto de la Unión Económica y Monetaria (UEM) lo hacen en torno al 10%.
El Banco de España atribuye este fenómeno a la estrategia de las empresas chinas para redireccionar sus exportaciones tras el endurecimiento de las barreras comerciales en Estados Unidos. Con el mercado norteamericano parcialmente cerrado, China estaría aprovechando las mayores facilidades de acceso al mercado europeo a través de España, donde confluyen una demanda interna relativamente sólida y menores restricciones comerciales.
Las importaciones chinas ya representan en torno al 13% del total en España, casi el doble que el 7% registrado de media en la UE. El informe subraya que esta mayor penetración se concentra especialmente en bienes industriales y componentes intermedios, sectores en los que la economía española mantiene una elevada dependencia del exterior.
Durante la presentación del informe, el director general de Economía del Banco de España, David López Salido, explicó que en los últimos meses se observa “una mayor penetración del componente chino sobre el total de las importaciones reales de bienes en España”. En septiembre, los productos procedentes de China llegaron a explicar cerca de la mitad del crecimiento total de las importaciones.
Uno de los factores clave es el contexto macroeconómico chino. El país asiático atraviesa una etapa de deflación en los precios de producción, con los precios de consumo próximos al 0%. Este escenario permite a sus empresas ganar competitividad y ofrecer productos a precios más bajos, favoreciendo su entrada en mercados como el español, especialmente en un entorno de moderación de los precios industriales en Europa.
Ante el fuerte aumento de las importaciones, la Unión Europea ha comenzado a adoptar medidas para limitar su impacto sobre la industria comunitaria. Entre las más relevantes figura la eliminación de la exención de derechos de aduana para los envíos de bajo valor procedentes de plataformas como Temu o Shein.
Solo el pasado año entraron en la UE alrededor de 4.600 millones de pequeños paquetes, de los cuales el 91% procedían de China. El nuevo marco normativo establece un gravamen de tres euros por categoría de artículo, con el objetivo de corregir distorsiones competitivas y reforzar el control aduanero.
Pese a la reciente distensión entre Washington y Pekín, el Banco de España advierte de que el comercio internacional sigue siendo una fuente relevante de riesgo externo. Los acuerdos alcanzados tienen carácter provisional y no se descartan nuevas escaladas, ya sea mediante aranceles o barreras no arancelarias, como las restricciones chinas a la exportación de materias primas estratégicas.
En este contexto, el organismo alerta de que la elevada exposición de España al comercio con China podría amplificar el impacto de futuras tensiones globales sobre la economía nacional.
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Por mucho que Bruselas intente evitarlo, España es el paraíso fiscal de las importaciones chinas a Europa

