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Si hay alguien en la actual parrilla de Fórmula 1 que puede hablar con conocimiento de causa sobre cómo han cambiado los motores, ese es Fernando Alonso. El asturiano ha vivido prácticamente todas las eras modernas del campeonato, desde los ensordecedores V10 hasta los V8 y los actuales V6 híbridos.
Y, aunque muchos aficionados darían cualquier cosa por recuperar aquel sonido que hacía temblar las gradas, el bicampeón del mundo tiene una opinión bastante menos romántica de lo que cabría esperar: quizás aquellos motores ya no tengan sitio en la F1 de hoy.
El debate no es nuevo, pero ha ganado fuerza con el complicado estreno del reglamento de 2026. La mayor dependencia de la energía eléctrica, las dificultades para gestionar las baterías y las críticas de los pilotos han reabierto una pregunta que parecía enterrada: ¿se equivocó la Fórmula 1 al alejarse tanto de los motores tradicionales?
Alonso, que conquistó sus dos títulos mundiales con Renault durante la era de los V10 y la transición a los V8, no esconde que aquellos monoplazas tenían algo especial. Sin embargo, durante la rueda de prensa del Gran Premio de Singapur, cuando le preguntaron qué generación de motores prefería, dejó claro que una cosa es recordar el pasado con cariño y otra muy distinta pretender recuperarlo sin más.
«Creo que el mundo ha cambiado. Evidentemente, eran coches divertidos de pilotar, muy ligeros, muy ruidosos, pero quizás ese tipo de tecnología no encaja en el mundo actual», reflexionó el español.
Y para explicar hasta qué punto ha cambiado la categoría, Alonso recurrió a un recuerdo que hoy parece de otra época: «Cuando empecé, cambiábamos de motor. Teníamos uno para el sábado, para las 12 vueltas de clasificación, y después otro para el domingo. ¿Sería posible hacer eso en el mundo actual? Probablemente no».
Una comparación que resume perfectamente la transformación de la Fórmula 1. Lo que entonces formaba parte de la búsqueda del máximo rendimiento hoy chocaría con una categoría que también debe justificar sus costes, su eficiencia y su compromiso con la sostenibilidad.
Lo curioso es que las palabras de Alonso llegan en un momento en el que la propia FIA ya trabaja para recuperar los motores V8 en 2030 o 2031. Su presidente, Mohammed Ben Sulayem, ha dejado clara su intención de abandonar los actuales V6 en favor de una arquitectura de ocho cilindros, turboalimentada, con combustibles sostenibles y una aportación eléctrica mucho menor. Una fórmula que buscaría recuperar parte del espectáculo perdido sin regresar exactamente a la tecnología del pasado.
Mientras tanto, los motores de 2026, que combinan un V6 turbo de combustión con una aportación eléctrica cercana al 50%, han colocado la gestión energética en el centro del pilotaje, en ocasiones incluso por delante de la velocidad pura.
Y ahí es donde Alonso cree que debe centrarse el debate. Más que renunciar completamente a la electrificación, el español apuesta por encontrar una fórmula que permita recuperar el protagonismo del motor de combustión.
«Creo que tenemos que estar contentos y adaptarnos al mundo. Quizás los sistemas híbridos sean el camino a seguir. Simplemente tenemos que encontrar la proporción entre la parte de combustión y la eléctrica, cuánto necesitamos apoyarnos en la parte eléctrica», explicó.
Una postura que, curiosamente, llega de uno de los últimos representantes de aquella Fórmula 1 que muchos echan de menos. Alonso no reniega de los motores que le hicieron campeón, pero tampoco parece dispuesto a confundir la nostalgia con la solución a los problemas actuales.
Porque recuperar los V8 puede ser el próximo gran paso de la Fórmula 1. Otra cosa muy distinta será recuperar las sensaciones que dejaron aquellos coches.
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– El equipo de Motorsport.com
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La Verdad Primero

