
McLaren volvió a ganar en Hungría, pero su primera victoria de la nueva era reglamentaria llegó después de varios meses intentando recuperar parte del terreno perdido. El equipo de Woking ha reconocido ahora que el desarrollo inicial del MCL40 estuvo condicionado por una decisión tomada mucho antes: seguir mejorando el monoplaza de 2025 para asegurar los títulos y proteger la corona de Lando Norris frente a la amenaza, cada vez más cercana, de Max Verstappen.
Durante los dos últimos años del anterior reglamento, McLaren había sido la referencia de la Fórmula 1. Ganó el Mundial de Constructores en 2024 y repitió el título un año después, en una temporada en la que Norris conquistó además el campeonato de pilotos.
La superioridad, sin embargo, nunca permitió bajar completamente la guardia. En 2024, McLaren pasó a disponer del coche más competitivo a partir de las mejoras introducidas en Miami, pero Verstappen supo administrar la ventaja acumulada durante los primeros meses y se quedó con el Mundial.
En 2025, la presión fue todavía mayor. El neerlandés fue recortando la diferencia durante la segunda mitad del campeonato hasta terminar a sólo dos puntos de Norris. McLaren ganó, pero tuvo que seguir alimentando el desarrollo de aquel coche hasta prácticamente el final.
Ese esfuerzo tuvo consecuencias para 2026.
“Creo que el coche de lanzamiento era una buena base sobre la que trabajar”, explicó Neil Houldey, director técnico de Ingeniería Aplicada de McLaren, en una entrevista publicada por el propio equipo durante el parón veraniego.
“Tomamos buenas decisiones con los conceptos, la distribución y elementos que estaban fijados para toda la temporada, como las geometrías de las suspensiones. En general, estábamos bastante satisfechos”.
La arquitectura del MCL40, por tanto, no nació equivocada. McLaren considera que acertó con las grandes decisiones que condicionan el rendimiento de un monoplaza durante todo un ciclo. El problema fue otro: el coche llegó menos desarrollado de lo que el equipo habría deseado.
“Evidentemente, no era tan rápido como queríamos”, admitió Houldey. “Creo que eso se debió en parte a las decisiones que tomamos en 2025 para asegurarnos de ganar el Mundial de Pilotos, mientras que otros equipos posiblemente empezaron antes a trabajar en sus coches de 2026”.
“Eso hizo que tuviéramos que recuperar un poco de terreno al principio del año. Cuando presentamos el coche, podríamos haber estado algo más desarrollados en algunas áreas”.
Mientras McLaren todavía se defendía de Verstappen, varias de sus rivales ya habían girado buena parte de sus recursos hacia el cambio de reglamento de 2026. Ferrari, por ejemplo, pudo abandonar antes el desarrollo de una temporada 2025 marcada por un cambio de concepto que no ofreció los resultados esperados.
McLaren no disfrutó de ese lujo. Después de esperar desde 2008 para volver a tener un campeón de pilotos, renunciar anticipadamente al desarrollo del coche habría supuesto poner en peligro una oportunidad histórica.
El calendario de desarrollo no fue el único contratiempo. McLaren descubrió también que el primer MCL40 estaba por encima del peso mínimo, lo que obligó al equipo a dedicar recursos a adelgazar el coche antes del inicio de la temporada.
“Estábamos un poco por encima de peso con el coche de lanzamiento y tuvimos que emplear tiempo en gestionarlo antes de la primera carrera para conseguir llegar al límite”, reconoció Houldey.
“Por supuesto, eso resta recursos a otras áreas en las que podríamos haber estado añadiendo rendimiento”.
El equipo ya había previsto que el monoplaza llegaría inicialmente algo pesado. Tras probarlo en Barcelona, McLaren identificó dónde podía retirar material y qué zonas necesitaban ser reforzadas. Finalmente, el MCL40 alcanzó el peso mínimo para la primera carrera, pero el esfuerzo volvió a restar capacidad de desarrollo puro.
Eso no significa que McLaren empezara 2026 con un coche desastroso. Se mantuvo dentro del grupo de los cuatro grandes y, dependiendo del circuito, llegó a ser el segundo equipo más competitivo o a pelear directamente con Ferrari y Red Bull.
Pero la comparación con su dominio de 2024 y 2025 hizo que el retroceso pareciera todavía mayor. Mercedes tomó inicialmente el control del nuevo reglamento, mientras McLaren necesitó varias carreras y sucesivas evoluciones para acercarse al nivel que esperaba.
Hungría ofreció la primera demostración completa de esa recuperación. Norris consiguió la primera victoria del equipo en 2026 y el MCL40 se mostró, junto al Ferrari, como la referencia del fin de semana.
McLaren ha empezado a corregir aquella desventaja inicial. La factura de 2025, sin embargo, ayuda a entender por qué el equipo que cerró la anterior era en lo más alto tuvo que comenzar la siguiente persiguiendo a sus rivales.
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