Por qué la F1 sigue siendo propietaria de un solo gran premio #F1 #FVDigital

Por qué la F1 sigue siendo propietaria de un solo gran premio #F1 #FVDigital

La decisión de la Fórmula 1 de ampliar el contrato del Gran Premio de Las Vegas hasta 2037 sorprendió a pocos, dado que la carrera se ha convertido en uno de los grandes eventos del campeonato. Lo más interesante del anuncio fue, en realidad, lo que no lo acompañó.
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Cuatro años después de que Liberty Media rompiera con décadas de práctica comercial al promocionar directamente la carrera, la F1 sigue organizando de forma directa un solo gran premio de todo su calendario de 24 carreras. Y esa no era la idea con la que se presentó el proyecto. Entonces, el CEO de Liberty Media, Greg Maffei, afirmó que la F1 tenía “ideas sobre lo que deberían hacer los grandes promotores”, mientras que Stefano Domenicali sugería que Las Vegas se convertiría en un modelo a seguir para futuros grandes premios.
Sin embargo, Las Vegas ha seguido siendo una excepción, porque la carrera solo era una parte de la inversión.
El Grand Prix Plaza cambió por completo la economía de la presencia de la F1 en Las Vegas. A diferencia de los circuitos urbanos temporales, donde la mayor parte de la actividad comercial se concentra durante la semana de carrera antes de que toda la infraestructura desaparezca, el complejo de casi 16 hectáreas ofrece a la F1 un negocio permanente durante todo el año. Eventos corporativos, karting, exposiciones, experiencias de hospitalidad y atracciones para aficionados siguen generando ingresos mucho después de que el campeonato haya abandonado la ciudad.
Los circuitos permanentes funcionan de una manera muy distinta. Escenarios como Silverstone, Spa-Francorchamps o Suzuka acogen otras competiciones, tandas en pista, conferencias, museos y negocios de hospitalidad durante todo el año. La diferencia es que la F1 no es propietaria de esas actividades comerciales: simplemente llega para disputar el gran premio antes de marcharse al siguiente destino.
Según el modelo comercial tradicional de la Fórmula 1, los promotores pagan a los organizadores del campeonato por el derecho a albergar un gran premio. A partir de ahí, son ellos quienes se encargan de promocionar el evento, vender entradas, conseguir patrocinadores locales y organizar un fin de semana de carreras que atraiga al suficiente público para que las cuentas salgan.
La F1 recibe su canon de organización, mientras que el promotor asume gran parte del riesgo financiero. Si las ventas de entradas decepcionan o la hospitalidad corporativa no cumple las expectativas, es el promotor, y no la Fórmula 1, quien absorbe la mayor parte del impacto.
Las cifras también explican por qué la F1 tiene pocos incentivos para sustituir este modelo tradicional. La promoción de carreras representó el 27% de sus ingresos en 2025, por detrás de los derechos audiovisuales (31%) y los patrocinios (22%). La Fórmula 1 nunca necesitó reemplazar el modelo de promotores porque, sencillamente, ese modelo nunca fue el problema.
Aunque Silverstone reconoce abiertamente que necesita la Fórmula 1 para sostener su negocio, el circuito cuenta con múltiples fuentes de ingresos durante todo el año.
Foto de: Alastair Staley / LAT Images via Getty Images
Lo que hace diferente a Las Vegas no es solo que la F1 promocione la carrera. También es propietaria de la infraestructura comercial que sigue generando ingresos durante todo el año, con el gran premio como pieza central.
Los informes financieros de Liberty Media reflejan ese cambio. El Grand Prix Plaza generó 33 millones de dólares en ingresos por alquiler únicamente en 2025, mientras que la F1 también atribuyó el crecimiento de sus “otros ingresos” a actividades como el karting, los eventos corporativos y las experiencias para aficionados celebradas en el recinto. La instalación se ha convertido en un negocio operativo por sí misma, y no simplemente en la sede de una carrera anual.
Silverstone, por el contrario, monetiza sus instalaciones como operador de un circuito. Las Vegas permite a la Fórmula 1 monetizar el propio destino.
Las Vegas ya no parece un experimento de autopromoción para la Fórmula 1, sino un tipo de inversión completamente diferente, que combina la organización de la carrera con la propiedad de un activo comercial rentable durante todo el año. Eso también puede explicar por qué la F1 ha mostrado tan poco interés en repetir este modelo en otros lugares.
El reto no es organizar otra carrera, ya que la Fórmula 1 ya cuenta con promotores repartidos por todo el mundo dispuestos a pagar importantes cánones por albergar un gran premio. El verdadero desafío consiste en encontrar otro lugar donde ser propietario de toda la infraestructura comercial que rodea al evento ofrezca un retorno a largo plazo superior.
Replicar el modelo de Las Vegas exigiría mucho más que asumir la organización de un gran premio ya existente o crear una nueva carrera en cualquier parte del mundo. Liberty Media invirtió aproximadamente 500 millones de dólares en adquirir los terrenos y construir el Grand Prix Plaza antes incluso de que se disputara la primera carrera. Muy pocas ciudades anfitrionas pueden ofrecer la combinación de suelo disponible, demanda turística durante todo el año y oportunidades comerciales necesarias para justificar una inversión de semejante magnitud.
Las Vegas recibe más de 40 millones de visitantes al año y alberga una de las mayores industrias de convenciones del mundo, proporcionando un flujo constante de potenciales clientes para los espacios de hospitalidad, exposiciones y eventos que existen alrededor de la carrera. En los circuitos urbanos temporales, muchas de esas oportunidades desaparecen en cuanto se desmontan las gradas.
Además, la inversión cambia la forma en la que la Fórmula 1 mide la rentabilidad, ya que el Grand Prix Plaza genera ingresos durante todo el año, prolongando el retorno de una inversión de 500 millones de dólares mucho más allá del fin de semana de carrera. Muy pocos grandes premios actuales ofrecen unas condiciones comparables.
El Grand Prix Plaza se utiliza para diferentes actividades durante todo el año.
Foto de: Sam Bloxham / LAT Images via Getty Images
Dentro del calendario actual, Mónaco y Singapur ocupan ubicaciones privilegiadas donde adquirir grandes extensiones de terreno tendría un coste prohibitivo. Los circuitos permanentes, como Silverstone, ya han desarrollado negocios diversificados que generan ingresos mediante hoteles, museos, experiencias de conducción, conferencias, tandas privadas y otras competiciones durante todo el año. Lo que, por lo general, no tienen es la combinación única de turismo internacional, industria de congresos y economía del entretenimiento que ofrece Las Vegas.
Por ello, el reto no es promocionar otra carrera, ya que la Fórmula 1 dispone de promotores en todo el mundo dispuestos a pagar importantes cánones. El verdadero desafío es encontrar otro lugar donde poseer toda la infraestructura comercial que rodea al evento resulte más rentable, a largo plazo, que el modelo tradicional.
En ese sentido, puede que Las Vegas no haya acabado siendo el modelo que muchos esperaban en 2023. Quizá sea, simplemente, el único mercado en el que la Fórmula 1 podía justificar convertirse tanto en promotora de la carrera como en propietaria a largo plazo de toda la infraestructura comercial asociada al evento.
El éxito comercial de la prueba refuerza esa conclusión. Desde su debut en 2023, el Gran Premio de Las Vegas ha generado un impacto económico acumulado estimado de 3.200 millones de dólares para el sur de Nevada, mientras que solo la edición de 2024 aportó aproximadamente 934 millones de dólares a la economía local.
Hace cuatro años, Las Vegas parecía anunciar un cambio radical en la forma en que la Fórmula 1 afrontaría la promoción de sus carreras. Hoy, más bien parece representar un cambio en la forma en que la categoría entiende la propiedad de sus activos.
Más que demostrar que la F1 debería promocionar más grandes premios por sí misma, el Grand Prix Plaza pone de manifiesto el valor de poseer activos comerciales que sigan generando ingresos mucho después de que haya caído la bandera a cuadros. El futuro quizá no pase por que la Fórmula 1 sea propietaria de más grandes premios, sino por encontrar más oportunidades en las que la carrera sea solo una parte de la inversión.
Foto de: Glenn Dunbar / LAT Images via Getty Images

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