El gigante chino SAIC, propietario de MG, ha dado un paso definitivo en su estrategia «In Europe, for Europe». La compañía no solo busca mantener su puesto como la marca china más vendida del continente, sino transformarse en un fabricante local. El plan maestro incluye la apertura de un centro de ingeniería avanzado en Alemania y la evaluación final de ubicaciones para su primera gigafactoría de baterías en suelo europeo. Todo lo que sea necesario para frenar la cada vez más numerosa llegada de rivales chinos, principalmente BYD.
Esta decisión también responde a la necesidad de sortear los crecientes aranceles a la importación y a la voluntad de adaptar sus vehículos a las exigencias específicas del conductor europeo. MG ya ha superado el hito de un millón de vehículos vendidos en Europa, de los cuales más de 317.000 son eléctricos puros. Para sostener este crecimiento, SAIC planea que gran parte de su cadena de suministro, especialmente la producción de sus nuevas baterías SolidCore (baterías de estado semi-sólido), se traslade progresivamente a la región para finales de 2026.
La gran apuesta tecnológica de MG para finales de este año es la introducción de la batería de estado semisólido, bautizada como SolidCore. A diferencia de las baterías convencionales que tienen un 20% de electrolito líquido, la SolidCore reduce esta cifra al 5%. Esto se traduce en beneficios tangibles que MG planea comercializar en el renovado MG4 antes de que acabe 2026. La ficha técnica anuncia importantes mejoras como la carga rápida, del 30% al 80% en 15 minutos.
El giro de SAIC hacia la producción local es parte de su estrategia «Glocal 3.0» (Think Global, Act Local). La compañía está negociando activamente con varios gobiernos europeos para establecer su planta de ensamblaje de vehículos y baterías. Aunque Hungría y España han sonado con fuerza, el reciente anuncio de MG sobre su nuevo centro de ingeniería en Frankfurt sugiere que Alemania jugará un papel central en el desarrollo de software y adaptación de hardware para el mercado de la UE.
Este movimiento industrial es vital para que MG mantenga sus precios competitivos. Con la producción local, la marca espera reducir los costes logísticos y eliminar la exposición a las tensiones comerciales entre China y la UE. Además, la marca diversificará su oferta con la tecnología Hybrid+, que servirá de puente para aquellos consumidores que aún no están listos para el salto total al eléctrico, pero que buscan las ventajas fiscales y de consumo de la electrificación.
Mirando hacia el futuro cercano, MG ya trabaja en la segunda generación de sus baterías semisólidas. La compañía ha sugerido que espera alcanzar densidades energéticas superiores a los 400 Wh/kg, lo que permitiría que coches compactos como el MG4 alcancen autonomías reales de más de 600 kilómetros. Al democratizar esta tecnología -habitualmente reservada a marcas de superlujo-, MG se posiciona como el competidor más peligroso para los fabricantes tradicionales europeos.
Además de baterías y fábricas, MG (SAIC) espera inundar Europa de nuevos e interesantes productos, como el MG 4X. La versión todocamino del MG4 ya ha sido registrada en China y se espera que para finales de año, o principios del que viene, esté disponible en una amplia variedad de mercados del Viejo Continente. Recientemente, el MGS9 PHEV ha permitido a la marca introducirse en el cada vez más competitivo segmento de los grandes SUV familiares. Por último, los chinos esperan incrementar su presencia premium con el lanzamiento de su marca IM, ya disponible en Inglaterra. Sus dos primeros modelos IM 5 e IM 6 plantarán cara a modelos de marcas como BMW, Audi o Mercedes. Al menos lo pretenden.
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Precios asequibles, baterías de última generación y nuevos modelos: así es como MG quiere frenar a BYD en Europa

