Remolca 18 toneladas, monta 12 baterías con 480 kWh y anuncia hasta 400 km de autonomía: así es el primer camión eléctrico de Tatra

Remolca 18 toneladas, monta 12 baterías con 480 kWh y anuncia hasta 400 km de autonomía: así es el primer camión eléctrico de Tatra

Tatra ya tiene su primer camión 100% eléctrico y no ha empezado precisamente por un modelo fácil. Nos referimos al Tatra Force e-Drive BEV 8×8, un vehículo pesado con el que el fabricante abre una nueva etapa en su gama de vehículos industriales electrificados.
Lo llamativo del movimiento no es solo el salto a la electrificación, sino el tipo de producto elegido para hacerlo. En lugar de apostar por un camión urbano o una plataforma ligera, Tatra ha llevado la batería a un 8×8 pensado para trabajo severo, con uso mixto en carretera y fuera de ella, y orientado a sectores como la construcción y la minería.
Ese enfoque explica por qué este modelo tiene más valor industrial que simbólico. Según la propia compañía, el vehículo ha sido concebido para probar la integración de una cadena de tracción eléctrica completa en un camión de gran tonelaje capaz de trabajar en entornos especialmente duros. Es decir, no es solo una vitrina tecnológica, sino también un laboratorio real sobre ruedas. 
Sobre el papel, las cifras imponen. El Tatra Force e-Drive BEV 8×8 equipa un motor eléctrico Danfoss con 330 kW de potencia continua (449 CV) y hasta 550 kW de pico (748 CV), además de un par de 2.300 Nm que puede alcanzar 2.600 Nm en momentos puntuales. Para un vehículo de estas características, la marca ha optado además por una solución poco habitual en un eléctrico, una transmisión automatizada Eaton de cuatro velocidades combinada con una caja auxiliar propia de Tatra.
La batería también juega en otra liga. El camión monta 12 baterías de tracción con una capacidad total de 480 kWh, apoyadas por módulos específicos de calefacción y refrigeración para soportar las exigencias del trabajo pesado. Tatra anuncia una autonomía de entre 300 y 400 kilómetros, siempre en función del terreno y de las condiciones de uso, una cifra que encaja mejor con operaciones de obra, cantera o minería que con un uso intensivo de larga distancia.
Tampoco se queda corto por capacidad. El fabricante habla de un peso máximo de 44 toneladas, con 22 toneladas de carga útil y posibilidad de remolcar hasta 18 toneladas. Traducido al lenguaje de la obra pública y de la extracción, eso significa que Tatra no ha electrificado un camión anecdótico, sino una herramienta de trabajo de verdad.
El vehículo utiliza la plataforma de tercera generación de la gama Force y conserva la arquitectura característica de la marca, con su conocido chasis de tubo central, semiejes oscilantes y suspensión neumática, una receta pensada para mantener rigidez, movilidad y resistencia cuando el terreno deja de ser amable.
En un mercado donde muchos eléctricos pesados nacen pensando primero en logística regional o reparto, Tatra ha decidido poner el foco en una aplicación donde la tracción, la robustez y la capacidad fuera de asfalto son casi tan importantes como la autonomía. Es una manera distinta de entrar en la electrificación y también una forma de aprovechar el ADN histórico de la marca.
Este camión forma parte de la familia Tatra Force e-Drive, una línea iniciada en 2023 y en la que la firma ya había enseñado antes un FCEV 8×6 de hidrógeno y un PHEV 8×8 híbrido. La propia Tatra reconoce que ya trabaja en más prototipos, entre ellos un eléctrico con extensor de autonomía y otro con pila de combustible orientado a usos urbanos y municipales.
Todo esto llega, además, en un momento en el que el camión eléctrico sigue siendo minoritario en Europa. Según ACEA, el diésel mantuvo en 2025 una cuota del 93,2% en el mercado europeo de camiones medios y pesados, mientras que los modelos enchufables apenas alcanzaron el 4,2%, aunque mejoraron claramente frente al 2,3% del año anterior. El contexto importa porque ayuda a medir bien este lanzamiento. Tatra entra en una tecnología que crece, pero que todavía está lejos de dominar el mercado.
Por eso el Tatra Force e-Drive BEV 8×8 resulta tan interesante. No porque vaya a cambiar por sí solo el tablero del transporte pesado, sino porque demuestra que la electrificación empieza a bajar también al terreno más exigente, el de los camiones que tienen que cargar, trepar, remolcar y trabajar donde casi siempre ha mandado el diésel. En ese sentido, el primer Tatra eléctrico no parece un ejercicio de escaparate, sino una declaración de intenciones con bastante peso, en todos los sentidos.
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