La tecnología que Toyota lleva años preparando para cambiar sus coches eléctricos podría debutar en un modelo situado en el extremo más exclusivo de su catálogo. El grupo japonés estudia estrenar sus baterías de estado sólido en el futuro superdeportivo de Lexus, un proyecto eléctrico desarrollado para ocupar el espacio que dejó el desaparecido LFA.
El vehículo ya ha comenzado a rodar fuera de los estudios de diseño. Lexus llevó su prototipo al Festival de la Velocidad de Goodwood, donde completó su primera subida pública todavía camuflado. La marca no ha cerrado su denominación comercial, aunque reconoce que el concepto representa una nueva interpretación del LFA y que su desarrollo comparte conocimientos y soluciones técnicas con el Toyota GR GT.
La información publicada por Autocar señala que este superdeportivo sería el primer Lexus de producción equipado con baterías de estado sólido. Por ahora, la compañía no ha confirmado oficialmente esa elección, por lo que sigue tratándose de una posibilidad vinculada a fuentes conocedoras del programa y no de una especificación definitiva.
El calendario, sin embargo, coincide con los planes anunciados por Toyota. El fabricante mantiene el objetivo de comercializar sus primeras baterías completamente sólidas entre 2027 y 2028, inicialmente con una producción limitada. La empresa trabaja junto a Idemitsu en los electrolitos sólidos y con Sumitomo Metal Mining en materiales de cátodo capaces de soportar sucesivos ciclos de carga sin degradarse prematuramente.
Estas celdas sustituyen el electrolito líquido de las baterías convencionales por uno sólido y prometen almacenar más energía en un conjunto más compacto y ligero. Toyota también contempla tiempos de carga del 10% al 80% inferiores a diez minutos y una mejora de autonomía de alrededor del 20% frente a sus futuras baterías de altas prestaciones, aunque esas cifras todavía corresponden a objetivos de desarrollo.
El nuevo Lexus utilizará además una estructura de aluminio relacionada con la del Toyota GR GT, pero ambos proyectos seguirán caminos mecánicos diferentes. Mientras el modelo de Toyota recurrirá a un motor V8, el sucesor espiritual del LFA empleará una propulsión completamente eléctrica y una carrocería diseñada al margen del lenguaje visual habitual de Lexus.
La ausencia del V10 atmosférico desarrollado con Yamaha obliga a Lexus a construir una identidad completamente nueva. Yukihiro Yukita, responsable del programa, ha reconocido que la limitada demanda de superdeportivos eléctricos de precio elevado representa su principal dificultad, especialmente entre compradores que continúan asociando esta categoría con los motores de combustión.
La respuesta de la marca no consistirá en reproducir artificialmente un propulsor tradicional. Lexus descarta imitar cambios de marcha o introducir un sonido de motor convencional y pretende trabajar con las vibraciones, la respuesta inmediata y los ruidos naturales del sistema eléctrico. El objetivo será conservar una conexión clara con el conductor sin convertir el coche en una recreación digital del antiguo LFA.
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