
Andrea Kimi Antonelli dijo antes de empezar el fin de semana que, pese a salir desde el fondo de la parrilla, iba a ir “full attack”. No era una frase para quedar bien. El líder del Mundial convirtió una penalización de motor en una de las mayores exhibiciones de la temporada y ganó el GP de Italia 2026 después de atravesar prácticamente toda la parrilla, alcanzar a George Russell con neumáticos más frescos y adelantar a su compañero a falta de apenas unas vueltas para completar una remontada memorable en casa.
La carrera tuvo de todo antes de llegar hasta ese desenlace. Pierre Gasly partía desde una histórica pole, Russell parecía el gran favorito y Ferrari soñaba con regalar una fiesta a los tifosi, pero las primeras vueltas destrozaron cualquier guion previo. Charles Leclerc acabó violentamente contra las protecciones de Parabólica mientras luchaba con Oscar Piastri y provocó una bandera roja, mientras Lewis Hamilton ya había perdido muchas posiciones después de una tensa pelea con su propio compañero en la salida. Ferrari pasó en cuestión de minutos de aspirar al podio a intentar salvar los muebles.
La resalida abrió una carrera completamente nueva y, durante un tiempo, Max Verstappen llegó incluso a parecer candidato a la victoria. El neerlandés aprovechó sus medios para superar a Russell y ponerse líder después de un viernes lleno de problemas, pero Mercedes terminó demostrando que tenía más ritmo. Russell recuperó la primera posición y Antonelli empezó una remontada salvaje hasta situarse segundo en apenas 15 vueltas, después de arrancar desde el fondo por su penalización.
Los dos Mercedes protagonizaron entonces una de esas carreras de “yo-yo” tan características de 2026, intercambiándose el liderato una y otra vez por la gestión de batería y los rebufos hasta que el equipo tuvo que pedirles que dejaran de pelear para no devolver a Verstappen a la batalla. La estrategia terminó separándolos: Russell mantuvo unos duros montados desde la bandera roja, mientras Antonelli aprovechó un Virtual Safety Car para colocar medios mucho más frescos.
Y ahí empezó la caza. Antonelli se quitó de encima a Norris, Hamilton y Piastri, redujo vuelta a vuelta los más de diez segundos que le separaban de Russell y, después de un primer intento demasiado optimista que terminó con una excursión por la grava, volvió a intentarlo. En la vuelta 51 salió pegado a su compañero y le pasó camino de Ascari para completar una remontada extraordinaria. De salir desde el fondo a ganar en Monza delante de su público y ampliar todavía más su ventaja en el Mundial.
Russell tuvo que conformarse con la segunda posición después de haber liderado buena parte de la carrera, mientras Verstappen terminó tercero y rescató un podio casi impensable viendo cómo había empezado el fin de semana de Red Bull. McLaren también consiguió minimizar daños en un circuito que nunca pareció adaptarse tan bien a su coche como Hungría o Zandvoort, mientras Hamilton acabó sexto, muy lejos de poder compensar el abandono de Leclerc en un domingo durísimo para Ferrari ante los tifosi. Gasly, que había partido desde la pole, cayó finalmente hasta la séptima posición.
Tampoco hubo nada que celebrar en clave española. Carlos Sainz pasó toda la carrera atrapado en una zona baja en la que Williams volvió a carecer de ritmo, mientras Fernando Alonso ni siquiera pudo llegar al final. Aston Martin completó el desastre con un doble abandono: Alonso tuvo que retirar el coche primero y Lance Stroll se detuvo posteriormente por un problema hidráulico, provocando el Virtual Safety Car que, paradójicamente, terminó abriendo la puerta estratégica a la histórica victoria de Antonelli.
La salida en Monza no decepcionó y, como casi siempre, la primera vuelta dejó mucho más que un simple cambio de posiciones. Pierre Gasly defendió bien la pole frente a George Russell en los primeros metros, pero por detrás el caos empezó antes incluso de llegar a la primera chicane.
Los dos Ferrari se jugaron demasiado entre ellos. Lewis Hamilton, que arrancaba cuarto, se lanzó por el interior de Charles Leclerc y ambos llegaron prácticamente en paralelo a la frenada. En la siguiente curva, el monegasco tenía la posición y Hamilton intentó mantenerse por fuera, pero Leclerc se abrió lo suficiente como para obligarle a pisar la tierra. El británico cayó hasta la décima posición y se quejó inmediatamente por radio de que su compañero le había echado fuera, aunque Dirección de Carrera revisó la acción y no tomó medidas.
Por detrás también hubo pelea entre Max Verstappen y Oscar Piastri. El australiano consiguió superar inicialmente al Red Bull para colocarse quinto, pero Verstappen le devolvió el adelantamiento poco después, en la segunda chicane, dejando claro que no estaba dispuesto a perder contacto con los coches de delante.
Y enseguida apareció uno de los fenómenos que más se había anticipado durante todo el fin de semana: el efecto yo-yo provocado por la gestión de batería. Leclerc utilizó mucha energía para adelantar a Gasly en la recta principal y colocarse segundo, pero pagó el esfuerzo pocos segundos después. Con menos batería disponible, el Alpine recuperó la posición tras la primera chicane y devolvió al Ferrari al tercer puesto.
A partir de ahí llegó el golpe de la carrera. Verstappen aprovechó un momento de debilidad de Leclerc antes de Ascari y le lanzó un adelantamiento espectacular por el exterior. Piastri vio también la oportunidad y atacó al Ferrari en Parabólica. Leclerc defendió por fuera, pisó la zona sucia y perdió la parte trasera del coche, que salió despedido contra las barreras con enorme violencia.
El impacto fue muy fuerte y obligó a sacar inmediatamente la bandera roja. Leclerc pudo abandonar el coche por su propio pie, aunque el coche médico acudió rápidamente al lugar del accidente. Para los tifosi, el golpe era doble: uno de sus grandes héroes locales quedaba fuera de carrera en apenas cuatro vueltas y el otro Ferrari, el de Hamilton, se encontraba ya muy retrasado tras el incidente de la salida.
La interrupción, eso sí, cambiaba por completo el escenario de carrera. Gasly era segundo por detrás de Russell, Verstappen tercero y Franco Colapinto ocupaba una extraordinaria cuarta posición, dejando a Alpine con sus dos coches metidos de lleno en la pelea grande. Andrea Kimi Antonelli también había aprovechado el caos para remontar desde el fondo hasta la 12ª plaza, mientras Hamilton apenas había conseguido recuperar hasta la octava.
La larga espera por la reparación de las barreras dejó tiempo para que los equipos replantearan por completo la carrera antes de la segunda salida. La elección de neumáticos ya dibujó estrategias muy distintas: Russell, Gasly, Piastri y Norris apostaron por el duro pensando en alargar al máximo el stint, mientras Verstappen, Hamilton y Antonelli prefirieron el medio.
La resalida fue mucho más limpia que la primera. Russell defendió bien la primera posición frente a Gasly y consiguió completar sin sobresaltos las primeras curvas, pero por detrás hubo cambios importantes. Colapinto salió especialmente bien desde la cuarta posición y llegó a colocarse en puestos de podio, aunque su alegría duró muy poco.
En plena pelea con Verstappen durante el segundo sector, el argentino se fue largo, acabó pasando por la grava y cayó hasta la 16ª posición. De estar metido de lleno en la lucha de arriba a verse otra vez en mitad del pelotón en apenas unos segundos: un golpe enorme para Alpine después de la fantástica situación en la que había llegado a la bandera roja.
El gran beneficiado de esa segunda salida fue Hamilton. El Ferrari pasó rápidamente a la cuarta posición y empezó a acercarse a Gasly, mientras Verstappen conseguía superar al Alpine antes de Parabólica en la vuelta 7 para colocarse segundo. La carrera volvía a llenarse de adelantamientos favorecidos por la gestión de energía y los enormes rebufos de Monza.
Antonelli protagonizaba mientras tanto una remontada espectacular. Después de arrancar desde el fondo por su sanción de motor, el líder del Mundial ya era sexto en la vuelta 9 y empezaba incluso a atacar a Piastri. La decisión de penalizar precisamente en Monza empezaba a tener todo el sentido: en apenas unas vueltas había recuperado casi toda la desventaja de salida.
Russell aprovechaba el caos por detrás para abrir algo de margen y en la vuelta 10 ya disponía de alrededor de segundo y medio sobre Verstappen. Gasly todavía conservaba la tercera posición, pero Hamilton estaba pegado a su caja de cambios y terminó encontrando el hueco en la recta principal: se lanzó por el exterior de la primera chicane y se colocó tercero, metiéndose de lleno en la pelea por su primer podio en Monza como piloto de Ferrari.
Mucho más discreta era la carrera de los españoles. Sainz seguía sin encontrar demasiado ritmo con un Williams que había sufrido durante todo el fin de semana y rodaba 14º, mientras Alonso ocupaba la 19ª posición con el blando, dentro de una estrategia mucho más experimental y con varias paradas previstas para un Aston Martin que seguía lejos del ritmo de la zona media.
Gasly empezaba a pagar el ritmo de carrera y seguía cayendo posiciones. En la vuelta 11 perdió primero el puesto con Piastri y poco después con Antonelli, quedándose cada vez más lejos de la zona de podio después de haber arrancado la carrera desde la pole.
En cabeza, en cambio, Verstappen empezaba a convertirse en una amenaza muy seria para Russell. Después de un fin de semana complicado para Red Bull, el neerlandés redujo la diferencia hasta apenas medio segundo y se metió por completo en la lucha por la victoria.
La diferencia de neumáticos podía ser clave en ese tramo. Verstappen rodaba con medios, mientras Russell había apostado por el duro, por lo que el Red Bull tenía una ventaja de agarre evidente en esas primeras vueltas de stint. La gran pregunta era cuánto duraría esa superioridad y si Verstappen sería capaz de aprovecharla antes de que el medio empezara a caer.
Antonelli había avisado antes del fin de semana de que, pese a salir desde el fondo, su plan era ir “full attack”, y el líder del Mundial estaba cumpliendo palabra. En la vuelta 13 volvió a lanzarse al ataque, superó a Piastri y se colocó tercero, ya en posiciones de podio.
La imagen empezaba a ser incómoda para Russell. Mientras el británico intentaba mantenerse en la pelea con Verstappen por la victoria, miraba por los retrovisores y encontraba ya al otro Mercedes a apenas un segundo. Antonelli había convertido una carrera que empezaba desde el fondo en una remontada fulgurante y, en apenas trece vueltas, ya estaba completamente metido en la lucha de cabeza.
Russell consiguió recuperar el liderato poco después, aprovechando una de las grandes fortalezas del Mercedes: la potencia y la gestión de energía. El británico literalmente le sacó las pegatinas a Verstappen en recta y volvió a ponerse primero, pero la amenaza más seria ya no parecía ser el Red Bull.
En la vuelta 15 fue Antonelli quien pasó a Verstappen camino de la Variante della Roggia, en el tramo rapidísimo posterior a la primera chicane, y se colocó segundo. Mercedes ya había avisado por radio de que sus dos pilotos podían luchar entre ellos, aunque con una condición clara: hacerlo limpiamente.
Antonelli se tomó el mensaje al pie de la letra. Tres vueltas después, en la 18, completó una remontada espectacular y se puso líder del Gran Premio de Italia. Había necesitado apenas 18 vueltas para pasar desde el fondo de la parrilla hasta la primera posición, aprovechando también el rendimiento de una unidad de potencia nueva que precisamente le había obligado a cumplir la sanción.
La apuesta de Mercedes por penalizar en Monza estaba saliendo prácticamente perfecta: Antonelli no solo había recuperado todo lo perdido, sino que ya encabezaba la carrera por delante de Russell. Y todavía quedaba muchísimo Gran Premio por delante.
Las siguientes vueltas dejaron una de esas secuencias tan propias de la F1 de 2026: una auténtica carrera de yo-yo entre los dos Mercedes. Russell y Antonelli se intercambiaron la primera posición varias veces, aprovechando alternativamente el despliegue de energía y el rebufo en las rectas, hasta el punto de cambiar de líder cinco o seis veces en muy pocas vueltas.
El problema para Mercedes era que tanta lucha interna empezaba a tener un precio. Habían conseguido abrir una ventaja clara sobre Verstappen gracias a un ritmo superior, pero mientras Russell y Antonelli se atacaban entre ellos, el neerlandés comenzó a recortar de nuevo la diferencia. Incluso hubo algún movimiento más agresivo entre los dos coches plateados, con frenadas al límite y pasos rueda a rueda por las chicanes.
En la vuelta 23, el muro decidió intervenir. Mercedes pidió a sus pilotos que dejaran de entrar en el juego del yo-yo y priorizaran volver a escaparse de Verstappen. Antonelli obedeció, se mantuvo detrás de Russell y la batalla interna quedó congelada, al menos momentáneamente.
Dos vueltas después llegó el golpe definitivo para Fernando Alonso. El español entró en boxes en la vuelta 25 y tuvo que abandonar, cerrando un fin de semana para olvidar para Aston Martin en Monza. El equipo ya esperaba sufrir por rendimiento, pero la retirada añadía ahora también una preocupación de fiabilidad alrededor de la unidad de potencia Honda, después de que Alonso ya hubiera señalado problemas durante los entrenamientos del viernes.
La vuelta 28 volvió a sacudir por completo la carrera. Lance Stroll tuvo que detener su Aston Martin por un problema hidráulico y provocó un Virtual Safety Car que abrió de golpe una nueva ventana estratégica para los pilotos que todavía rodaban con el neumático medio.
Antonelli aprovechó inmediatamente la oportunidad para parar y regresó a pista en sexta posición. Verstappen hizo lo mismo y salió justo detrás, séptimo. Russell, en cambio, se mantuvo fuera con los duros que había montado tras la bandera roja de la vuelta 4, lo que le obligaba a plantearse un stint larguísimo hasta el final con un juego ya muy castigado.
La jugada parecía abrirle una oportunidad enorme a Antonelli. El italiano salió disparado con neumáticos más frescos, adelantó rápidamente a Gasly para colocarse quinto y empezó a recortar tiempo con una facilidad tremenda. En pocas vueltas ya estaba encima de Norris y a unos 10-11 segundos de Russell.
Con el ritmo que estaba mostrando, la pregunta empezaba a ser evidente: si Antonelli seguía avanzando así y Russell tenía que llevar esos duros hasta el final, el líder del Mundial podía terminar alcanzando a su compañero y convertir otra vez la carrera en un duelo directo entre los dos Mercedes.
La remontada de Antonelli no se frenó. En la vuelta 36 ya era segundo después de ir quitándose rivales uno a uno: primero Norris en recta, después Hamilton tras una pelea algo más trabajada a la salida de Parabólica y, por último, Piastri. El líder del Mundial quedaba así a unos nueve segundos de Russell, pero con una ventaja estratégica evidente: medios mucho más jóvenes frente a unos duros que su compañero arrastraba desde la vuelta 4.
Por detrás, la carrera seguía muy viva. Hamilton, Norris, Verstappen y Piastri formaban un grupo en constante movimiento, con adelantamientos, diferencias de energía y estrategias distintas. Verstappen seguía progresando, aunque no con la facilidad con la que Antonelli estaba atravesando el tráfico.
Más atrás, Colapinto había conseguido reconstruir su carrera después del error de la resalida y ya estaba nuevamente dentro del top 10. Racing Bulls seguía fuerte en esa pelea de la zona media y las posiciones cambiaban con facilidad en un grupo muy comprimido.
Mucho peor pintaba para Williams. Sainz rodaba 15º y Albon 13º, sin ritmo para engancharse de verdad a la pelea por los puntos. Después de un fin de semana ya complicado a una vuelta, la carrera tampoco estaba ofreciendo demasiadas alegrías al equipo británico ni al piloto español.
Verstappen también terminó de reconstruir su carrera tras la parada. En la vuelta 39 aprovechó la recta principal para superar a Piastri y colocarse tercero, cerrando su propia remontada hasta el podio provisional.
Aun así, la amenaza más seria para Russell seguía siendo Antonelli. El italiano continuaba recortando poco a poco la diferencia con su compañero: de los nueve segundos que tenía al ponerse segundo pasó a siete en la vuelta 40 y a 6,5 apenas un giro después.
La caza estaba claramente en marcha. Antonelli tenía neumáticos medios mucho más frescos, mientras Russell seguía estirando unos duros montados desde la vuelta 4, y cada vuelta acercaba un poco más al líder del Mundial al Mercedes de cabeza. Verstappen, tercero, parecía tenerlo bastante más complicado para entrar de verdad en esa lucha final por la victoria.
La persecución terminó de completarse en la vuelta 47. Antonelli se colocó ya a menos de un segundo de Russell y entró de lleno en zona de ataque, después de haberle recortado prácticamente toda la ventaja gracias a unos medios mucho más jóvenes. Por ritmo, daba la sensación de que el adelantamiento acabaría llegando tarde o temprano.
El primer intento serio llegó en la vuelta 49 y ahí Antonelli se precipitó. Se lanzó hacia la primera chicane, intentó aguantar por fuera en la segunda parte y Russell se abrió en la trazada, obligándole a pisar la grava. El italiano tuvo suerte de conservar margen suficiente sobre el resto y pudo reincorporarse todavía a menos de un segundo de su compañero.
La maniobra dejaba claro que Russell no iba a regalar absolutamente nada. Y no era una batalla cualquiera: para el británico, perder la victoria frente a un compañero que había arrancado desde el fondo por una penalización de motor habría sido un golpe especialmente duro. Antonelli, en cambio, seguía teniendo la ventaja de neumáticos y otra oportunidad parecía cuestión de tiempo.
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