Cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar. Eso han debido pensar en las plantas nobles de Wolfsburgo. El Grupo Volkswagen ha puesto en marcha una «limpieza» administrativa de importante calado. El objetivo es drástico: reducir el número de miembros de la junta en su grupo de marcas principales de 29 a solo 19 para el verano de 2026.
Este tijeretazo no es una decisión aislada, sino el pilar central de un plan de ahorro con el que el CEO Thomas Schäfer pretende arañar 1.000 millones de euros de eficiencia hasta el año 2030. De esa cifra, unos 600 millones provendrán directamente del recorte en costes de personal directivo. El plan se complementa con el que ya estaba en marcha desde finales de 2024.
La reestructuración busca acabar con la burocracia que ralentizaba la toma de decisiones en marcas como Volkswagen, Skoda y SEAT/Cupra. Bajo el nuevo modelo operativo, cada una de estas firmas verá reducida su cúpula a la mínima expresión. A partir de 2026, estas marcas funcionarán con solo cuatro puestos directivos clave: CEO (Director Ejecutivo), finanzas, ventas y recursos humanos.
¿Qué pasa con el resto? Las funciones de Desarrollo, Compras y Producción, que hasta ahora tenían entidad propia en cada junta de marca, serán centralizadas directamente en la sede central de Wolfsburgo. El objetivo es claro: evitar duplicidades y que todas las marcas del grupo remen en la misma dirección técnica y logística.
Este movimiento en las alturas es solo la punta del iceberg de una transformación mucho más profunda y dolorosa. Volkswagen se encuentra inmerso en un proceso de reducción de 35.000 puestos de trabajo en Alemania hasta 2030. La competencia feroz de las marcas chinas y los elevados costes de producción en Europa han forzado a la marca alemana a adoptar medidas que hace pocos años habrían parecido impensables.
Las más de 20 plantas globales del grupo se organizarán en cinco regiones de producción, con gestores transversales que supervisarán varias marcas a la vez. La junta ejecutiva ya ha dado ejemplo acordando una reducción del 11% en sus salarios para los ejercicios 2025 y 2026. Además, esperan ahorrar otros 400 millones de euros mediante la optimización de los procesos de fabricación y la reducción de líneas de montaje.
La gran pregunta que flota en el aire es si este adelgazamiento administrativo servirá para que Volkswagen recupere la agilidad necesaria para competir con empresas como Tesla o BYD. Al eliminar mandos intermedios y puestos de la junta, la marca busca que el desarrollo de nuevos modelos sea más rápido y, sobre todo, mucho más barato.
Lo que es innegable es que el 2026 será recordado como el año en el que Volkswagen dejó de ser un gigante burocrático para intentar convertirse en una máquina de eficiencia. Thomas Schäfer tiene ante sí el reto de demostrar que con menos directivos se pueden fabricar mejores coches. El tiempo (y la cuenta de resultados) dirá si recortar diez sillas en la mesa de mando es suficiente para salvar el futuro del coche del pueblo.
Temas
Volkswagen 'mete la tijera' a su cúpula directiva: 1.000.000.000 € de ahorro y toma de decisiones al estilo chino

