Wang Chuanfu, el hombre que ha convertido a BYD en el terror de la industria tradicional, ha vuelto a enviar un mensaje alto y claro a sus rivales occidentales. El directivo sostiene que la ventaja de los fabricantes chinos en general, y de BYD en particular, «se sitúa actualmente entre los 3 y los 5 años respecto a otros fabricantes», ya sean europeos, japoneses o estadounidenses. Para Chuanfu, no se trata solo de vender más coches, sino de quién controla la tecnología que los hace posibles.
La clave de este dominio reside en la integración vertical, un modelo de negocio que BYD ha llevado a su máxima expresión. Mientras que la mayoría de marcas dependen de proveedores externos para componentes críticos, BYD fabrica prácticamente todo lo que lleva el coche, desde los semiconductores hasta, por supuesto, las baterías. Esta independencia les permite ser más rápidos, más baratos y, sobre todo, más innovadores. En 2025 se convirtió en el mayor vendedor de coches eléctricos del mundo, superando a Tesla por primera vez en la historia.
Para mantener esta distancia con la competencia, Chuanfu no escatima en recursos humanos. El CEO ha destacado que la compañía cuenta con más de 1 millón de empleados en todo el mundo, con un equipo de 110.000 ingenieros dedicados exclusivamente al desarrollo de nuevas tecnologías. Esta fuerza bruta de I+D es la que ha permitido hitos recientes:
Chuanfu es tajante: la época en la que las marcas chinas se limitaban a copiar o seguir los pasos de los fabricantes históricos ha terminado. Ahora, son los europeos quienes miran con lupa los lanzamientos de Shenzhen para intentar no quedarse atrás. La ventaja tecnológica de BYD no es un accidente, sino el resultado de haber apostado por el vehículo eléctrico y los híbridos enchufables cuando el resto del mundo todavía confiaba en el diésel.
Esta superioridad técnica se traduce en una cadena de suministro inexpugnable. Al controlar la extracción de materias primas y la fabricación de celdas, BYD es inmune a las crisis logísticas que han paralizado a grupos como Volkswagen o Stellantis en los últimos años. «Nuestra ventaja es real y es profunda», ha sentenciado el directivo, dejando claro que el objetivo para 2026 no es solo vender más de 4 millones de coches, como ya consiguió en 2025, sino seguir marcando el ritmo del progreso.
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Wang Chuanfu (BYD) sentencia a la competencia europea: "les llevamos 5 años de adelanto tecnológico"

