La transición hacia el vehículo eléctrico en Europa vuelve a situarse en el centro del debate tras la filtración de un documento interno de la patronal automovilística ACEA. Según un análisis llevado a cabo por Transport & Environment (T&E), las propuestas recogidas en ese texto podrían tener un impacto económico directo y enorme: hasta 74.000 millones de euros adicionales en importaciones de petróleo para la Unión Europea entre 2026 y 2035.
El origen de esta cifra está en una serie de peticiones de la industria automovilística europea para suavizar los objetivos climáticos actuales, especialmente los relacionados con las emisiones de CO2 de los turismos. Estas exigencias, trasladadas a los ministros de Medio Ambiente en marzo, proponen cambios regulatorios que, según T&E, supondrían un freno directo a la electrificación del parque automovilístico europeo.
Entre las principales propuestas destaca la flexibilización del cumplimiento de los objetivos de emisiones para 2030. En concreto, ACEA plantea que estos se calculen como un promedio a cinco años en lugar de tres, lo que en la práctica reduciría la presión sobre los fabricantes para que rebajen las emisiones de sus gamas de forma rápida. Otra medida que preocupa a T&E es que se pida la eliminación de mecanismos clave, como el denominado “factor de utilidad”, diseñado para reflejar con mayor precisión las emisiones reales de los híbridos enchufables.
Según el organismo, el efecto combinado de estas medidas sería claro: permitir a los fabricantes vender menos vehículos eléctricos de batería (BEV) y mantener durante más tiempo en el mercado modelos de combustión interna o híbridos. Según sus cálculos, esto podría provocar que la cuota de mercado de los eléctricos se estanque en torno al 21 % durante el resto de la década, muy lejos del 57 % previsto con la legislación vigente para 2030.
Este retraso en la electrificación tendría consecuencias directas sobre el consumo energético de Europa. Al reducirse el ritmo de sustitución de vehículos de combustión por eléctricos, la demanda de petróleo se mantendría más alta durante más tiempo. De ahí surge la estimación de los 74.000 millones de euros adicionales en importaciones de crudo, una cifra especialmente relevante en el contexto actual, en el que existe una elevada volatilidad de los precios energéticos y fuerte dependencia del exterior de la Unión Europea.
El impacto no sería solo económico, porque T&E advierte de que estas medidas también tendrían un coste ambiental considerable. En concreto, podrían generar hasta 2,4 gigatoneladas adicionales de emisiones de CO2 entre 2026 y 2050, lo que equivale a más de cinco años de emisiones del actual parque automovilístico europeo.
Además, la organización señala que las propuestas de ACEA podrían afectar negativamente a la competitividad de la industria europea frente a otros mercados, como China, que avanza con mayor rapidez en la electrificación y además ya lleva la delantera en este campo. Retrasar la adopción del vehículo eléctrico no solo incrementaría la dependencia energética, sino que también podría dejar a Europa rezagada en una de las tecnologías clave del futuro de la movilidad.
Otro de los puntos críticos que se tratan en el informe filtrado es la posible flexibilización de los objetivos para 2035. Mientras que la normativa actual contempla una reducción del 90 % de las emisiones (originalmente era del 100 %), las propuestas de la industria plantean rebajar ese objetivo hasta el 80 %. Eso se conseguiría con la concesión de créditos por valor del 10 % a los fabricantes de automóviles sin condiciones, un 5 % adicional por combustibles que emitan menos que la gasolina y otro 5 % por materiales con bajas emisiones de carbono. De aplicarse esto, T&E calcula para 2035 las ventas de vehículos eléctricos de batería (BEV) representaran solo el 52 % del mercado, en vez de la totalidad.
Temas
74.000.000.000 € adicionales: T&E asegura que este es el precio a pagar en importaciones de petróleo que se ha filtrado en un documento del ACEA

