#Deportes: así fue el debut de Antonelli en la F1 #F1

El móvil de Andrea Kimi Antonelli avisa de la llegada de su agenda del jueves. Como ocurre con todas las cosas de Mercedes, su prontitud se corresponde con su nivel de detalle: quedan poco más de 24 horas para su primera sesión en pista de su primer fin de semana de carreras como piloto de Fórmula 1 a tiempo completo, pero ya lleva varios días en Melbourne para adaptarse a los horarios.
“¿De verdad vamos a conseguir hacer todo esto hoy?”, se pregunta Kimi después de echar un vistazo a una hoja de cálculo codificada por colores.
A las nueve de la mañana, está programada una sesión con los medios junto a su compañero de equipo George Russell, el piloto reserva Valtteri Bottas y el jefe del equipo Toto Wolff en un lugar junto al mar en St. Kilda, con vistas a la bahía de Port Phillip y el océano más allá. Como se especifica en el programa, Antonelli llega vestido con la ropa del equipo.
“¿Qué tal estoy? pregunta Kimi con un toque de orgullo. Luego sube al escenario y, a partir de ese momento, empieza lo realmente duro.
Es una pena, aunque inevitable dada la condición de novato de Antonelli, que muchas de las preguntas hagan referencia al piloto que reemplaza: Lewis Hamilton.
“No quiero parecer arrogante”, dice Kimi, “pero me gustaría escribir mi propia historia. No sé lo que me depara el futuro, pero quiero seguir mi propio camino”.
Roberto Chinchero, Motorsport.com Italia, con Andrea Kimi Antonelli, Mercedes
Foto de: Mercedes GP Petronas Formula One Team
Una vez terminada la sesión con los medios de comunicación, se va directamente a la pista para tener una reunión con los ingenieros y hablar del fin de semana que se avecina. El resto del día también está marcado por los negocios, tanto deportivos como de marketing: el pesaje obligatorio de la FIA, la foto oficial de todos los pilotos en la parrilla, su primera rueda de prensa de la FIA, una sesión de redes sociales para el equipo, una sesión de autógrafos con los aficionados, una reunión con jugadores de fútbol australianos, otra sesión informativa con los ingenieros a las órdenes de su ingeniero de carrera Peter “Bono” Bonnington y un acto con representantes de Mercedes Australia.
Aunque no lo demuestre, Kimi ha estado esperando con impaciencia la llegada de su familia a Melbourne el jueves: su padre Marco, su madre Veronica y su hermana pequeña Maggie, que se alojan en un hotel diferente al suyo y, cada mañana, los recoge él mismo para ir al circuito, después de haber aprobado su examen de conducir hace sólo seis semanas.
“Ahora que tengo el carné de conducir, es justo”, dice. “Ellos me llevaron en coche durante años”.
El viernes empieza temprano para Kimi: llega al gimnasio a las 8 de la mañana con su entrenador, Sergi Ávila. No es un entrenamiento al uso. Como el resto de entrenadores de la parrilla, Ávila es algo más que un entrenador personal: actúa como apoyo del piloto y le ayuda a gestionar el estrés del fin de semana.
“Siempre empezamos con ejercicios de movilidad”, explica Avila, “y luego ejercicios de activación rápida y visuales. También nos ayuda a evaluar si la calidad del sueño ha sido adecuada”.
Al igual que muchos otros pilotos de F1, Antonelli lleva un “anillo inteligente” que realiza un seguimiento de la actividad física y puede proporcionar a Ávila diversas métricas de salud y rendimiento, así como controlar los ciclos de sueño.
“El seguimiento del sueño hace imposible que los pilotos se queden despiertos hasta tarde”, ríe Ávila. “Lo sabríamos inmediatamente”.
Todos los aspectos del viaje de Antonelli de Italia a Melbourne se planificaron cuidadosamente, incluida una escala de un día en Kuala Lumpur. El ritmo circadiano natural del cuerpo se mueve pero de forma gradual, y se guía principalmente por la luz solar.
“Eso [la escala] ayuda a Kimi a adaptarse al huso horario de forma más progresiva”, dice Ávila. “También elegimos vuelos nocturnos para aterrizar por la mañana”.
La nutrición es otro factor crucial en la salud y el rendimiento del piloto, pero Ávila no ve problemas en ese aspecto: “Kimi tiene suerte de venir de una familia que prioriza la alimentación sana”.
Andrea Kimi Antonelli, Mercedes
Foto de: Glenn Dunbar / Motorsport Images
Al llegar a la pista, Antonelli descubre una característica única de Melbourne. Los pilotos son de los pocos a los que se les permite circular por las carreteras interiores de Albert Park y, una vez que llegan a la zona de aparcamiento reservada, deben caminar por el “Melbourne Walk”, un sendero que se ha convertido en una atracción principal para los aficionados. La tradición dicta que todas las celebridades de la F1 se detengan para pedir autógrafos, fotos y saludos.
“¡Vaya, cuánta gente!” exclama Kimi mientras contempla el espectáculo de esta masa de fans, la mayoría de los cuales le sacan fotos y artículos de merchandising para que los firme. En Australia, un país con una gran tradición en la F1, todo el mundo sabe quién es Kimi a pesar de ser un novato: “¡Kimi!”, gritan, y el volumen no hace más que aumentar a medida que se acerca.
Un aficionado le entrega una vieja foto de karting. “¿De dónde la has sacado?”, le pregunta sorprendido. Otros le saludan en italiano (“¡No estamos aquí sólo por Ferrari!”) o le desean un podio, a lo que él responde con cautela: “¡Quizá! Llevará tiempo…”.
Mientras Kimi recorre el camino, Christian Horner le adelanta, atrayendo aparentemente menos atención que el joven italiano, un hecho que probablemente le moleste, dado lo cuidadosamente que prepara su papel en Drive to Survive. Pasan 20 minutos antes de que Antonelli llegue finalmente a las puertas del paddock y se haga con su pase.
La agenda de Kimi sigue repleta: saludos, una rápida reunión de equipo y responder algunas preguntas técnicas precisas, rodeado de ingenieros, todos con auriculares y pantallas. Es como una sala de control de la NASA, pero Antonelli, que lleva tanto tiempo en el equipo de jóvenes pilotos de Mercedes, está totalmente familiarizado con ese entorno.
Toto Wolff llega justo antes de la FP1. “¿Todo bien, Kimi?” En el box se respira una sensación diferente, a medida que pasan los minutos y se acerca el momento en que los coches salen a la pista. Antonelli asiente con la cabeza, ya está en “modo carrera”.
El día pasa volando. Tras la FP2, Antonelli resume su sesión: “Nuestro ritmo en tanda larga parece sólido. Aún tengo que afinar mi vuelta de calentamiento con los neumáticos blandos”. Mientras, su madre le alborota cariñosamente el pelo.
“Es bueno, pero tengo que mejorar mucho”, admite. Su padre le hace dos observaciones y Kimi asiente con la cabeza antes de dirigirse hacia otro informe de ingeniería.
“Corrí aquí el año pasado en F2”, dice, “pero en un coche de F1 parece un circuito completamente diferente. Todo cambia, incluso los neumáticos son totalmente diferentes a los de las pruebas”.
Bonnington le tranquiliza: “Buen comienzo”. Pero está claro que Antonelli quiere más.
Roberto Chinchero, Motorsport.com Italia, con Andrea Kimi Antonelli, George Russell, Mercedes
Foto de: Mercedes GP Petronas Formula One Team
El sábado por la mañana comienza con otra ronda de interacciones con los aficionados, pero el momento estelar para el público local llega a las 11 de la mañana: un evento en la “fan zone”. Se llama a un coche para que lleve a Antonelli y a Russell al recinto, donde los 20 pilotos se turnarán en el escenario.
Mientras se acercan, Kimi hace algo inusual para un piloto de F1. Las ventanillas de su coche están tintadas, ocultando a sus ocupantes, pero Antonelli baja las suyas para saludar. “¡Cuánta gente! Es increíble ver a tantos aficionados apasionados, y la mayoría son jóvenes”.
Kimi va junto a Maggie y caminan cogidos de la mano entre bastidores, un momento capturado por la multitud de fotógrafos y debidamente captado por las redes sociales como un ejemplo de unos “sentimientos sanos”. En el escenario, Russell y él reciben una gran ovación.
“Parece un concierto”, exclama Maggie.
Diez minutos de preguntas, un juego rápido con el público, algunos lanzamientos de gorras… y de vuelta al paddock para la clasificación. Como en todos los demás aspectos de la jornada, los pilotos van a contrarreloj, por lo que son trasladados de nuevo en coche.
La siguiente sesión en pista le depara el momento más decepcionante de su fin de semana. Tras dañar el suelo del coche en el bordillo de la curva 6, Antonelli no consigue pasar de la Q1 y la tarea que tiene por delante se complica aún más.
Mientras sus mecánicos se arremolinan bajo el W16 para evaluar los daños, el resto del equipo se reúne. “No te preocupes, son cosas que pasan, centrémonos en mañana”, le tranquilizan.
Antonelli esboza una sonrisa, pero su frustración es evidente. Tras acabar quinto en la FP3, esperaba un resultado mucho mejor que su 16ª posición final en la parrilla.
“Pero si mañana llueve de verdad…”, comenta proféticamente su padre, que ha analizado las previsiones.
El domingo, los “y si” se van: como estaba previsto, la lluvia llega y es lo suficientemente intensa como para que la carrera de Fórmula 2 se cancele. No hay espacio en el calendario para retrasarla, ni siquiera para celebrarla después del gran premio de F1, ya que todo tiene que estar recogido para el viaje a China del próximo fin de semana.
“Imagínate la decepción”, dice Kimi. “¡Viajar hasta Australia y no correr! Para los que se han clasificado delante, debe ser muy duro”.
La siguiente pregunta es si el gran premio se verá afectado de forma similar. A medida que se acerca la hora de la carrera, aumenta la tensión: para Kimi y sus padres, y para el resto de la parrilla. Sólo Maggie parece relajada en el box de Mercedes.
Justo cuando parece que la lluvia ha amainado lo suficiente como para que el gran premio comience a tiempo, se produce un retraso de 15 minutos cuando Isack Hadjar choca contra las barreras en la vuelta de formación. Cuando por fin la parrilla vuelve a ponerse en marcha para la salida, la madre de Kimi decide que ver las imágenes de televisión es demasiado estresante: se retira a una habitación privada en la que sólo hay una pantalla de cronometraje.
Es una buena decisión, ya que evita el momento de pánico en el que Kimi hace un trompo tras tocar la hierba en la curva 3. Pero a partir de ahí, Kimi hace una carrera extraordinaria. Vuelta tras vuelta, remonta posiciones.
A dos vueltas del final, Toto Wolff llama a sus padres al garaje. Momentos después, la bandera a cuadros confirma el cuarto puesto de Antonelli. Abrazos, palmaditas en la espalda y sonrisas abundan mientras corren al parc fermé para recibirle.
Todo el equipo se reúne bajo el podio para celebrar el tercer puesto de Russell antes de que Antonelli se dirija al “corralito” para las entrevistas posteriores a la carrera. “Tengo que decir que todas las preguntas fueron bastante agradables”, confiesa.
De vuelta en el hospitality de Mercedes, Wolff es el más eufórico: el hombre que apoyó el talento de Antonelli desde el karting se siente reivindicado. El corto paseo desde la zona de entrevistas hasta la sede del equipo dura mucho más que cualquier otro día, porque ahora todos paran a Kimi para felicitarle, darle la mano y chocarle los cinco. Él sonríe, da las gracias y parece abrumado por el respeto que recibe.
Sus primeras palabras al sentarse lo dicen todo: “Ahora puedo decir que he borrado Monza”.
Su primera aparición en la FP1 del año pasado, en el fin de semana del Gran Premio de Italia, había suscitado elogios y preguntas a partes iguales, ya que pilotó con velocidad… antes de estrellarse.
“Ah, y espero que vieras mi adelantamiento a Albon, no estuvo mal, ¿eh?”. Sonríe y luego mira los resultados de la carrera. “Bueno… hay algunos nombres bastante grandes detrás de mí, ¿verdad?”.
La mesa de la familia Antonelli está en la entrada del hospitality, y los simpatizantes no paran de pasar. “¿Esta noche? Dormiré en el avión. Salimos inmediatamente para Shanghái”, dice.
Mientras su familia disfruta de unas breves vacaciones en Australia, Kimi se duerme poco después del despegue. Justo antes de desconectarse, lee un último mensaje de Wolff: “EN EL FUTURO, ALÉJATE DE LAS LÍNEAS BLANCAS Y EL CÉSPED”.
Kimi se ríe. “Supongo que estaba más asustado que yo…”.
Roberto Chinchero, Motorsport.com Italia, con Andrea Kimi Antonelli, George Russell, Mercedes
Foto de: Mercedes GP Petronas Formula One Team
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