Un icónico Ford Mustang 1966 ha sido transformado en un vehículo totalmente eléctrico con tecnología de Tesla, incluyendo su sistema de conducción asistida “Full Self-Driving”.
El proyecto ha sido desarrollado durante dos años por el especialista Yaro Shcherbanyuk junto a su familia, con un presupuesto aproximado de 40.000 dólares, unos 34.100 euros al cambio de divisa. El resultado: un clásico con alma tecnológica capaz de rivalizar con coches modernos.
Bajo la carrocería del Mustang se esconde la mecánica de un Tesla Model 3, incluyendo su sistema de doble motor eléctrico.
Esto le permite alcanzar unos 400 CV y acelerar de 0 a 100 kilómetros/hora en apenas 3,5 segundos, cifras impensables para un modelo de los años 60′. Además, su eficiencia energética ronda los 258 Wh por cada 1,6 kilómetros, comparable a la del propio Tesla Model 3.
El verdadero hito del proyecto no está en la electrificación, sino en la integración del software. Este Mustang incorpora el sistema “Full Self-Driving” (supervisado), algo nunca visto en un vehículo que no sea de Tesla.
Para lograrlo, se instalaron cámaras y sensores similares a los de la marca, adaptados a una carrocería completamente distinta. El coche también cuenta con funciones como Autopilot, Summon o Sentry Mode.
El habitáculo mezcla lo mejor de dos épocas. Mantiene la estética clásica, pero incorpora la pantalla central de 15 pulgadas del Tesla Model 3, desde la que se controlan todas las funciones del vehículo.
También incluye volante tipo yoke inspirado en el Tesla Cybertruck, asientos calefactables y refrigerados, y actualizaciones en remoto de software.
Más allá de lo llamativo, este Mustang electrificado refleja una tendencia creciente: la conversión de coches clásicos a eléctricos.
El uso de tecnología de Tesla en este tipo de proyectos se está popularizando por su disponibilidad y rendimiento. De hecho, el mercado global de conversiones eléctricas sigue creciendo con fuerza.
El proyecto también plantea una cuestión clave: si un taller independiente ha logrado adaptar el sistema de conducción autónoma a un coche clásico, ¿por qué no lo hacen los fabricantes?
El CEO de Ford Motor Company, Jim Farley, ha descartado públicamente usar esta tecnología, mientras que Elon Musk lleva años intentando vendérsela a otras marcas de coches sin éxito.
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Así es como un Ford Mustang de 1966 se ha convertido en coche eléctrico de 400 CV con motor Tesla y conducción autónoma

