En apenas un par de años, Xiaomi se ha convertido en una de las marcas de coches eléctricos más queridas y demandadas del mundo. Sus dos primeros coches han causado furor tanto dentro como fuera de China, aunque, por ahora, solo los chinos pueden disfrutar de ellos. La compañía tiene decidido llegar a Europa a principios de 2027. Su red de tiendas se transformará en una red de concesionarios donde se podrá comprar los Xiaomi SU7 y Xiaomi YU7. Sin embargo, un importador independiente de origen alemán, Autohelden, ha anunciado una ambiciosa estrategia para adelantarse a la marca.
La atrevida maniobra ha generado una respuesta rápida y contundente por parte de la filial tecnológica en Alemania, la cual ha rechazado cualquier vínculo formal con esta iniciativa y se reserva emprender posibles medidas legales. A pesar de las fricciones, la hoja de ruta del importador sigue adelante con la integración de una variada selección de productos procedentes de diferentes fabricantes del país asiático. La ofensiva abarca el desembarco de modelos de marcas como Zeekr, Avatr y Jetour, pertenecientes a los grupos Geely, Changan y Chery, respectivamente. Autohelden contempla el uso de entre 80 y 100 puntos de venta en Alemania.
Uno de los pilares más complejos de la importación independiente radica en el proceso de homologación, adecuación física y preparación mecánica de los coches a las normativas y condiciones del centro de Europa. Debido a que las unidades proceden de cadenas de montaje preparadas para mercados con normativas diferentes, el importador asume de manera interna todo el proceso necesario para su legalización. Esto incluye la gestión de los trámites de aduana y la realización de las pruebas individuales de inspección técnica obligatoria TÜV -la ITV alemana-.
Antes de ser entregados, todos los vehículos serán sometidos en las instalaciones de acondicionamiento a una aplicación intensiva de tratamientos de conservación y protección específica contra la corrosión en los huecos de la carrocería y en la zona inferior del chasis. Este blindaje químico es imprescindible para soportar la acción corrosiva de la sal empleada en las carreteras europeas durante los meses invernales, un factor de desgaste que no se contempla en las especificaciones de fabricación estándar para determinadas regiones de China.
El apartado de la gestión de la energía y la compatibilidad de las cadenas cinemáticas representa otro reto técnico que el importador cree haber resuelto. Al mantener la configuración eléctrica original, los coches eléctricos importados no disponen de conectores nativos específicos para la infraestructura europea. Para solucionar este inconveniente y garantizar el correcto acoplamiento en las estaciones de corriente continua y alterna locales, cada vehículo se entregará con adaptadores físicos diseñados para efectuar la carga de manera segura.
El importador garantiza a su red comercial un margen de ganancias de doble dígito así como esquemas de incentivos flexibles para los concesionarios asociados. La postventa quedará unificada mediante el uso de una única herramienta de diagnóstico compatible con las cuatro marcas. Para mitigar los problemas logísticos derivados del suministro de componentes y recambios del chasis, la organización ha diseñado un sistema de transporte dual. El grueso de las piezas mecánicas pesadas se transportará por vía ferroviaria con un tiempo de tránsito estipulado de entre 25 y 30 días, mientras que los componentes críticos de reparación urgente se enviarán mediante transporte aéreo.
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Si no puedes esperar a 2027 estás de enhorabuena: un importador adelanta la llegada de los mejores coches eléctricos de China

