La Comunidad de Madrid acaba de publicar en su boletín informativo las primeras acciones que se van a llevar a cabo para definir y perfeccionar las futuras campañas que formarán parte del Plan de Inspección Medioambiental 2027-2031, que actualmente está en proceso de elaboración. En dicha campaña se controlarán las baterías de las bicicletas eléctricas y también las de los patinetes eléctricos.
Existen diversas normativas europeas y nacionales que establecen cómo poner estos productos en el mercado y gestionar los residuos generados tras su uso. Y dichas normativas responsabilizan a los productores de la correcta gestión de las baterías.
Sin embargo, el ejecutivo de la Comunidad de Madrid lo que pretende es garantizar que se cumplan las normas: de esa manera quiere evitar los temidos incendios o que, directamente, se liberen sustancias contaminantes al entorno y así reducir el impacto medioambiental.
Lo que leemos en la nota de prensa es que en «una primera fase se llevarán a cabo 30 inspecciones realizadas por expertos de la consejería dirigidas, entre otros, a fabricantes, importadores, talleres de reparación y empresas con flotas de este tipo de vehículos, especialmente aquellas que cuentan con servicios propios de mantenimiento».
«Este control se enmarca en el Plan de Gestión de Pilas y Acumuladores, integrado en la Estrategia de Economía Circular de la Comunidad de Madrid (2025-2032). Es uno de los compromisos del Ejecutivo autonómico, cuyos profesionales supervisan del mismo modo el equipamiento eléctrico y electrónico, realizando anualmente más de 850 inspecciones», termina por asegurarse desde el ejecutivo madrileño.
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30 inspecciones de la Comunidad de Madrid intentarán revelar el impacto medioambiental de las baterías de las bicicletas eléctricas

