Por primera vez en la historia de China, la capacidad instalada de generación eléctrica mediante energía solar ha superado formalmente a la obtenida por medio del carbón. Este cambio en la infraestructura eléctrica nacional no solo supone un gran giro estructural en el mayor mercado energético del planeta, sino que se convierte en una pieza clave para sostener la masiva adopción de la movilidad eléctrica que experimenta el país.
Además, esto llega justo en un momento en el que los precios de la energía están disparados, y los efectos del cambio climático son cada vez más evidentes. Por ello, el gigante asiático se enorgullece de tener hoy una capacidad de generación eléctrica de fuentes renovables por encima de los combustibles fósiles.
Durante más de un siglo, el desarrollo industrial chino se ha apoyado en el uso intensivo del carbón. Sin embargo, los datos oficiales de la Administración Nacional de Energía confirman un proceso de transformación acelerado: la potencia fotovoltaica instalada ha alcanzado los 1.288 gigavatios (GW), superando los 1.285 GW de potencia térmica basada en carbón, un estrecho margen por el momento, pero que promete aumentar con el paso del tiempo. Con esta cifra, la tecnología solar fotovoltaica representa ya el 31,5 % del total de la capacidad de generación eléctrica instalada en el país, consolidándose como la principal fuente por potencia dentro del sistema.
Este avance responde al despliegue masivo de plantas solares a gran escala y placas en tejados industriales y residenciales. Aunque el ritmo de nuevas instalaciones ha experimentado una ligera moderación tras la retirada de las tarifas reguladas fijas para dar paso a un modelo de competencia directa en el mercado libre, los menores costes de construcción de la tecnología fotovoltaica frente a las alternativas tradicionales han permitido mantener un crecimiento continuo y sostenible.
No obstante, hay que distinguir entre la capacidad instalada y la generación de energía efectiva. Al tratarse de una fuente intermitente, la energía solar implica un factor de capacidad medio situado en torno al 25 %, mientras que las centrales de carbón suelen operar con un factor de uso cercano al 50 %. Debido a esta diferencia en las horas equivalentes de funcionamiento, el carbón continúa aportando un volumen superior de kWh a la red eléctrica.
Sin embargo, el peso relativo de los combustibles fósiles en la producción real muestra una tendencia descendente. Durante el primer semestre del año, la combinación de energía eólica y solar generó el 24,6 % de la electricidad consumida en China. En el mismo periodo, la aportación del carbón descendió hasta el 49,7 % del total. Se trata de la primera ocasión en la que la generación eléctrica a partir de este mineral sitúa su cuota por debajo del 50 %, confirmando que la descarbonización de la red avanza en paralelo al despliegue de nueva infraestructura.
El impulso de las fuentes renovables es fundamental para garantizar la sostenibilidad del parque automovilístico. A día de hoy China es el mayor mercado mundial de vehículos eléctricos, donde la adopción de modelos de cero emisiones avanza a un ritmo superior al de cualquier otra región. Reemplazar los motores de combustión interna por vehículos de batería solo llegará a su máximo potencial de reducción de emisiones si la electricidad que se utiliza para las recargas procede de fuentes limpias.
El incremento de la generación fotovoltaica permite alimentar la creciente flota de turismos y vehículos comerciales eléctricos con energía de origen renovable, reduciendo la dependencia de las importaciones de petróleo y mejorando la calidad del aire en las grandes ciudades. Además, el despliegue paralelo de sistemas de almacenamiento de energía mediante baterías conectadas a la red está ayudando a mitigar los picos de demanda derivados de la carga intensiva de vehículos, optimizando la integración de la energía solar en el sistema eléctrico nacional.
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Si China quisiera, ya podría producir la mitad de su electricidad a partir del sol: por primera vez la potencia fotovoltaica instalada supera al carbón

