Sepang.- Fernando Alonso volvió a sacar petróleo donde apenas parecía haberlo. El español terminó octavo el caótico Gran Premio de Bahrein disputado en Malasia y sumó cuatro puntos después de una carrera que, durante sus primeras vueltas, parecía completamente perdida. Llegó a rodar a cerca de un minuto del grupo, pero sobrevivió al caos, se mantuvo en la vuelta del líder y esperó su oportunidad. Cuando apareció, no la dejó escapar.
La apuesta inicial por los neumáticos de seco no funcionó en una pista todavía demasiado delicada y obligó al Aston Martin a remar desde muy atrás. En ese momento, pensar siquiera en los puntos parecía prácticamente imposible.
«Imposible, imposible», respondió Alonso cuando le plantearon si habría imaginado ese resultado después de las primeras ocho o nueve vueltas.
Pero precisamente ahí estuvo una de las claves de su carrera: no darla por perdida. «En estas carreras siempre hay safety car. Cuando la pista está delicada, unos están con ruedas de seco, otros con intermedios, siempre va a haber algún incidente, siempre va a pasar algo y todo se reagrupa en algún momento de la carrera», explicó.
Por eso, el objetivo pasó a ser simplemente mantenerse con vida y, sobre todo, no perder vuelta. «Sabía que había que estar ahí, intentar estar en la vuelta del líder y esperar un safety car, que al final llegó».
Y llegó. El caos posterior, las neutralizaciones y el abandono de George Russell abrieron una carrera completamente nueva. Alonso fue ganando posiciones hasta meterse en los puntos y terminó octavo, resultado que le permite escalar hasta la 17ª posición del Mundial y superar a Carlos Sainz.
Fernando Alonso, Aston Martin Racing
Foto de: Andy Hone/ LAT Images via Getty Images
Todavía quedaba una última demostración de oficio. En las vueltas finales, Alonso tuvo que contener a un Lando Norris con un McLaren teóricamente muy superior. Y ahí entró en juego algo que no aparece en las tablas de tiempos: entender qué estaba ocurriendo alrededor.
«Creo que cuando te metes en líos tipo Lando [Norris] con Nico [Hülkenberg], creo que acabaron la batería y yo estuve dos vueltas cargándola», explicó Alonso.
Mientras sus rivales se peleaban, él hizo exactamente lo contrario. «Yo tenía dos vueltas la batería a tope y la iba utilizando en las rectas. Creo que también son circunstancias que te ayudan o no te ayudan si consigues entenderlas y leerlas en carrera».
Una frase que prácticamente resume su domingo. Más que velocidad pura, Alonso necesitó paciencia, posicionamiento y cabeza para transformar una carrera que parecía destinada a acabar fuera de los puntos en cuatro más para Aston Martin.
Eso sí, el resultado no ocultó los problemas. Alonso admitió que esperaba «un poco más» del coche en carrera y señaló un exceso de sobreviraje que ni siquiera pudieron corregir modificando el alerón delantero.
«Bien por el resultado, pero tenemos que trabajar todavía», concluyó. Aston Martin sigue sin tener un coche para estar ahí de forma natural. Alonso, de vez en cuando, sigue encontrando la manera de ponerlo.
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