
Andrea Kimi Antonelli no salió de Austin con la corona, pero sí con otra carrera de campeón. En su primera oportunidad de conquistar el Mundial, el italiano hizo todo lo que estaba en su mano: defendió la pole con el compuesto menos favorable para la salida, abrió hueco mientras sus rivales se enredaban y convirtió una carrera de estrategias cruzadas en una victoria incontestable.
Si el título tendrá que esperar a México, no será porque le faltara algo al líder de Mercedes. A su domingo apenas se le pueden encontrar grietas.
La primera prueba duró unos metros. Con medios y los blandos de Red Bull y Ferrari a su espalda, Antonelli tenía motivos para mirar por los retrovisores al apagarse el semáforo. Pero conservó el mando y completó la primera vuelta con 2,2 segundos de ventaja, mientras Leclerc y Verstappen intercambiaban adelantamientos. Fue el primer golpe de una actuación construida sobre dos virtudes que explican su campeonato: velocidad para tomar el control y serenidad para conservarlo. Hasta cuando cedió provisionalmente el liderato por las paradas, la victoria siguió pasando por sus manos.
Mercedes también supo leer la carrera. Red Bull movió primero e intentó cambiar el escenario con una apuesta a dos paradas, pero el equipo alemán mantuvo la confianza en su plan. Antonelli alargó el primer relevo, montó duros y combinó la gestión con un ritmo que terminó por desmontar la alternativa de Verstappen. Cuando recuperó la primera posición al superar a Leclerc, la discusión por la victoria quedó prácticamente cerrada. La del podio, en cambio, todavía tenía mucho que ofrecer.
Ahí apareció la mejor versión de Leclerc. Tras desprenderse del blando inicial, el monegasco encontró un ritmo que le permitió reconstruir su carrera y llegar al tramo decisivo con argumentos para algo más que acompañar a Antonelli en la ceremonia.
Alcanzó el tren de Norris y Verstappen, superó a ambos y se quedó con una segunda posición trabajada al ataque. Max salvó el tercer puesto en un domingo en el que Red Bull perdió parte del brillo de la clasificación, aunque dejó una de las maniobras de la tarde: cuando Leclerc le obligaba a mirar hacia atrás, se lanzó sobre Norris en la primera curva y convirtió la necesidad de defenderse en un adelantamiento.
A McLaren se le hizo demasiado larga su apuesta. Norris sostuvo durante varias vueltas la segunda posición con una estrategia a una parada, pero terminó cediendo ante Verstappen y Leclerc antes de que una pérdida de velocidad, aparentemente ligada a un problema en su coche, agravara su final.
Hamilton también lo alcanzó y le arrebató la cuarta plaza en los últimos compases. Russell acabó octavo, lastrado por una sanción de cinco segundos por conservar una posición fuera de la pista en la salida y lejos del protagonismo de su compañero. Entre su resultado y el cuarto puesto de Hamilton, las cuentas aplazaron la coronación de Antonelli: el italiano había cumplido su parte, pero necesitaba más ayuda de la clasificación.
Para Fernando Alonso, la carrera quedó condicionada casi desde el principio. Cayó del duodécimo al decimoséptimo puesto en las primeras vueltas, aunque respondió con un excelente relevo con blandos que le permitió alargar hasta la vuelta 29 y mantener abiertas sus opciones de puntuar. La remontada terminó de torcerse cuando se desprendió una pieza del alerón delantero que llevaba dañada desde el inicio. La pérdida de rendimiento le obligó a una segunda visita a boxes para cambiar el morro y lo relegó a una decimosexta posición que dejó sin recompensa su gestión inicial.
Carlos Sainz tampoco tuvo margen para cambiar el rumbo de un fin de semana muy difícil para Williams. Había arrancado bien, pero una cerrada de Arvid Lindblad cuando intentaba ponerse en paralelo lo dejó sin espacio y le llevó a rozar el muro interior de la recta de salida. El balance que recibió por radio explicaba el resto de su tarde: unos 20 puntos de carga aerodinámica perdidos. En un coche al que ya le faltaba ritmo, aquel daño convirtió la carrera en un ejercicio de supervivencia.
Mientras Antonelli podía ejecutar su plan hasta el último detalle, los dos españoles llevaban prácticamente desde la salida intentando reparar el suyo.
En elaboración…
Andrea Kimi Antonelli afrontaba la salida con una desventaja inmediata: los neumáticos. El italiano, con medios, tenía a su espalda los blandos de Max Verstappen, Isack Hadjar y los dos Ferrari, una amenaza para su primera oportunidad de conquistar el título. Pero no le tembló el pulso: defendió la pole y dejó que sus perseguidores se disputaran el derecho a darle caza.
Charles Leclerc fue quien mejor aprovechó esos primeros metros. Superó a Hadjar y se lanzó después por el interior de Verstappen en las eses para colocarse segundo con una maniobra espectacular. El neerlandés, que también llegó a verse presionado por Lewis Hamilton, respondió antes de terminar la primera vuelta: recuperó la segunda plaza por el interior de la curva 15 y dejó al monegasco de nuevo tercero.
El intercambio tuvo un claro beneficiado. Antonelli completó la primera vuelta con 2,2 segundos de ventaja, un colchón especialmente valioso ante unos rivales que habían apostado por el compuesto más blando. Por detrás, Hamilton era cuarto y Hadjar caía a la quinta posición tras perder dos puestos, mientras George Russell conservaba el sexto y mantenía lejos la combinación que necesitaba su compañero para proclamarse campeón en Austin.
Para los españoles, el inicio fue bastante menos favorable. Fernando Alonso, que partía duodécimo, cayó hasta la decimoséptima posición al término de la segunda vuelta, sin que de momento estuviera claro qué había provocado ese retroceso. Carlos Sainz rodaba justo por delante, decimosexto.
Las primeras vueltas también estuvieron interrumpidas por varias banderas amarillas y dos periodos de coche de seguridad virtual para retirar restos de pequeños contactos. No hubo accidentes de consideración, pero esas neutralizaciones cortaron el ritmo y dieron un respiro a la carrera tras la intensidad de la salida.
En la zona baja, Fernando Alonso ganó el primer duelo español al superar sin demasiadas dificultades a Carlos Sainz para colocarse 16º. El Aston Martin mostraba más ritmo que un Williams que estaba sufriendo especialmente en Austin, aunque el terreno perdido en la salida obligaba al asturiano a remontar si quería recuperar sus opciones de puntuar.
Uno de los incidentes de la salida tuvo como protagonista a Sainz, que había arrancado bien, pero se quedó sin espacio cuando intentaba ponerse en paralelo con Arvid Lindblad. El piloto de Racing Bulls cerró su trayectoria hasta que el Williams llegó a tocar el muro, un contratiempo que condicionó los primeros metros del madrileño.
En la vuelta 8, McLaren intervino para ordenar a sus pilotos. Norris tenía más ritmo que Piastri, pero seguía atrapado detrás de su compañero, y el equipo pidió al australiano que le dejara pasar. Con el contacto entre ambos en la sprint de Singapur todavía reciente, el intercambio se resolvió sin resistencia en la primera curva.
Por delante, Antonelli mantenía unos 2,5 segundos de ventaja sobre Verstappen, con el margen añadido de rodar con un neumático medio que debía permitirle alargar más su primer relevo. Leclerc seguía a unos 1,8 segundos del Red Bull, en una fase en la que la gestión empezaba a pesar más que los ataques: tocaba mantenerse cerca sin consumir antes de tiempo los neumáticos.
En la vuelta 9 llegó la primera sanción: cinco segundos para Russell por salirse de la pista en la primera curva y conservar una posición gracias a ello. Un contratiempo que añadía presión a su carrera y podía tener consecuencias en las cuentas del título.
Mientras tanto, Alonso alcanzaba al otro Williams, el de Alex Albon, pero superarlo exigía algo más que tener mejor ritmo. El asturiano llegó a ganarle la posición, aunque Albon se la devolvió en la recta, donde la menor velocidad punta del Aston Martin complicaba la remontada.
Sainz, por su parte, seguía perdiendo posiciones y recibía por radio la confirmación de los daños provocados por el toque con el muro en la salida: había perdido unos 20 puntos de carga aerodinámica. A las dificultades de ritmo del Williams en Austin se sumaba así un coche dañado, que complicaba todavía más la carrera del madrileño.
En la vuelta 14, Red Bull fue el primero en mover ficha. Verstappen, que rodaba a 2,8 segundos de Antonelli, entró en boxes y montó otro juego de blandos: una apuesta que le obligaba a volver a parar para utilizar un compuesto diferente y dejaba claras sus intenciones. No se conformaban con la segunda plaza y buscaban atacar con una estrategia a dos paradas. Quedaba por ver la respuesta de Mercedes y Ferrari, con Antonelli, Leclerc y Hamilton todavía en pista y sus estrategias abiertas.
Hamilton respondió en la vuelta siguiente, aunque Ferrari eligió el medio para su segundo relevo. Llegar hasta el final con ese juego parecía una tarea exigente, por lo que la parada apuntaba también a una estrategia de dos pasos por boxes, todavía pendiente de cómo evolucionara la degradación.
También pararon Leclerc y Piastri, con elecciones distintas: el Ferrari montó medios y el McLaren, duros, una apuesta que abría la posibilidad de llegar hasta el final con una sola parada. La carrera empezaba a dividirse entre quienes buscaban atacar con neumáticos más frescos y quienes intentaban ahorrarse un paso por boxes.
Antonelli prolongaba su primer relevo con medios. Verstappen ya había ganado terreno suficiente para ponerse por delante si el italiano paraba en ese momento, por lo que alargar y buscar una estrategia a una parada cobraba fuerza como respuesta de Mercedes a la ofensiva de Red Bull.
Entre los pilotos de cabeza, solo Antonelli, Hadjar y Russell seguían sin pasar por boxes. Verstappen, Leclerc, Hamilton y Norris ya habían completado su primera parada, y la carrera empezaba a jugarse entre dos apuestas: alargar los relevos para detenerse una sola vez o buscar más ritmo con una estrategia a dos paradas. El resultado dependería tanto de la degradación como del tráfico que encontrara cada uno al regresar a pista.
Alonso, mientras tanto, alargaba su primer relevo con blandos y rodaba decimotercero, mejorando sus propios tiempos pese al desgaste de los neumáticos. La buena gestión de la degradación del Aston Martin, que ya había destacado en otros grandes premios, le permitía apuntar a una sola parada y mantenía abierta la posibilidad de remontar hasta los puntos.
En la vuelta 24 llegó la tensión a Red Bull. Verstappen alcanzó a Hadjar, que todavía no había parado, y el equipo pidió al francés que le cediera el paso en la curva 12. Pero Hadjar, que se veía con ritmo y opciones de luchar por el podio, puso reparos: «No puedo dejarlo pasar porque voy a perder mucho tiempo de carrera». Acabó facilitando el adelantamiento más adelante, aunque la demora desesperó a su compañero: «Muy buena estrategia, chicos. Increíble ponerme aquí en aire sucio», lanzó Verstappen por radio con evidente ironía.
La situación favorecía a Leclerc, que rodaba más rápido que el neerlandés y se acercaba a Hadjar, a poco más de dos segundos de Max. Antonelli conservaba unos 12 segundos de margen sobre Verstappen antes de entrar en boxes en la vuelta 25 y montar duros con la intención de llegar hasta el final. La apuesta de Mercedes quedaba definida: una parada frente a las dos de Red Bull, con Ferrari todavía en la pelea.
Antonelli regresó a pista a 5,7 segundos de Leclerc y justo por delante de Hamilton, que quedó pegado al Mercedes. El italiano tenía por delante un largo relevo con duros hasta la bandera a cuadros, mientras sus rivales debían aprovechar esa fase para abrir el margen necesario para una segunda parada.
La carrera se complicaba para Verstappen: Leclerc le recortaba terreno y Antonelli, ya tercero y con su única parada completada, rodaba incluso más rápido que el Ferrari. El neerlandés necesitaba abrir hueco para detenerse de nuevo, pero sus perseguidores empezaban a cerrarlo.
Alonso alargó su relevo con blandos hasta la vuelta 29. Tras llegar a rodar décimo, entró en boxes para montar medios y buscar el final sin más paradas, confiando en que la gestión de los neumáticos le permitiera recuperar terreno en la lucha por los puntos.
Verstappen perdía ritmo y Red Bull adelantó su segunda parada a la vuelta 32 para montarle medios. La operación, de unos cuatro segundos, añadió otra pérdida de tiempo y dejó el liderato en manos de Leclerc, con Antonelli a su espalda.
El italiano no tardó en aprovechar su ventaja de neumáticos para superar al Ferrari sin grandes dificultades y recuperar la primera posición. Con su única parada ya completada y un ritmo sólido con los duros, Antonelli empezaba a inclinar la lucha por la victoria a su favor.
En la vuelta 37 llegó el abandono de Franco Colapinto, que rodaba decimoctavo y tuvo que retirarse por un problema mecánico. El argentino cerraba así un gran premio en el que ya había penalizado por sustituir la unidad de potencia, aunque todavía no estaba confirmado si la avería estaba relacionada con ese cambio.
Hamilton abrió la segunda ronda de paradas de Ferrari en la vuelta 38. Rodaba a siete segundos de Leclerc y, con menos ritmo que su compañero, buscó neumáticos frescos para afrontar el tramo final. Regresó sexto, a 1,9 segundos de Hadjar.
Leclerc prolongó su relevo hasta la vuelta 40 y montó duros, una elección llamativa frente a la posibilidad de utilizar medios o blandos. Volvió cuarto, justo por delante de Hadjar y a unos ocho segundos de Verstappen. Con neumáticos más nuevos, el monegasco tenía por delante la misión de alcanzar al Red Bull y a Norris, que apostaba por una sola parada y ocupaba la segunda posición, con Max a 1,9 segundos de su McLaren.
Con Antonelli al mando y la victoria encarrilada, la atención se desplazaba a la pelea por el podio. Leclerc recortó unos cinco segundos a Verstappen en apenas cuatro vueltas, mientras el neerlandés seguía pegado a Norris sin encontrar la forma de adelantarlo. El Ferrari amenazaba con convertir aquel duelo en una batalla a tres por la segunda posición, aunque su menor velocidad en recta obligaría al monegasco a trabajar el adelantamiento: alcanzar a sus rivales era solo el primer paso.
A Alonso también se le escapaban las pocas opciones de puntuar. Rodaba decimotercero con daños en el alerón delantero desde el inicio, pero el aparente desprendimiento de una de las piezas que llevaba sueltas agravó la pérdida de rendimiento. El asturiano tuvo que volver a boxes y cayó hasta la decimoséptima posición, dejando atrás su apuesta por llegar al final con una sola parada.
En la vuelta 46, Leclerc completó la remontada hasta Norris y Verstappen. Los tres quedaron agrupados en un tren que ponía en juego las dos plazas restantes del podio: Norris defendía la segunda posición, Verstappen buscaba cómo arrebatársela y Leclerc llegaba con neumáticos más frescos, dispuesto a aprovechar cualquier oportunidad.
Verstappen respondió en la vuelta 47 con una maniobra que cambió el duelo. Con Leclerc pegado a su alerón trasero y cuando parecía obligado a defenderse, se lanzó por el interior de Norris en la primera curva y le arrebató la segunda posición. El neerlandés convirtió la presión en una oportunidad y dejó al McLaren tercero, ahora con el Ferrari a su espalda.
Leclerc respondió en el tercer sector de esa misma vuelta 47, donde también superó a Norris para colocarse tercero. Verstappen había aprovechado la batalla para abrir un segundo de margen, pero el ritmo del Ferrari amenazaba con poner de nuevo en disputa la segunda posición. Por detrás, Hamilton también recortaba terreno y trataba de alcanzar a Norris, cuya apuesta a una parada empezaba a pasarle factura en la pelea por el podio.
Leclerc aprovechó su superioridad de ritmo y superó a Verstappen sin grandes dificultades en la larga recta del segundo sector para colocarse segundo. Antonelli estaba ya a 16 segundos, demasiado lejos para amenazar su victoria, pero el monegasco había culminado su remontada. Verstappen, por su parte, conservaba una tercera posición cada vez más firme: Norris cedía terreno, aparentemente con algún problema, y ya se encontraba a unos tres segundos del Red Bull.
Con la victoria encaminada, a Antonelli casi le cuadraban también las cuentas del título: necesitaba a Hamilton quinto o peor y a Russell noveno o más atrás. El Ferrari marchaba quinto, pero su compañero era octavo y tenía a Liam Lawson a 28 segundos, un margen que hacía muy improbable perder esa posición. Después de una carrera incontestable, al italiano se le escapaba por apenas dos puntos la posibilidad de coronarse en Austin. México se perfilaba como su siguiente oportunidad para cerrar el campeonato.
El último giro llegó en la vuelta 51, cuando un coche de seguridad virtual dio un respiro a Verstappen. Hamilton venía recortándole terreno y amenazaba con poner en peligro su tercera posición, pero la neutralización frenó la persecución y favoreció al neerlandés.
Antonelli cerró así una victoria incontestable, con Leclerc segundo y Verstappen completando el podio. Hamilton tuvo que conformarse con la cuarta posición tras superar en el tramo final a Norris, que terminó quinto después de perder terreno en las últimas vueltas.
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