BYD ya tiene la solución perfecta para escabullirse de los nuevos aranceles fijados por Europa

No es ningún secreto que BYD va camino de convertirse en el mayor fabricante de coches eléctricos del mundo. La compañía china ha pisado a fondo el acelerador y en poco tiempo está llamando la atención en todo el mundo. Los aranceles a la importación de vehículos implantados en Europa no van a frenarlos. La compañía ya trabaja en soluciones alternativas para saltarse las normas. BYD abrirá una fábrica de coches en Turquía. Según las fuentes la confirmación oficial se producirá en breve y tendrá un coste estimado de más de 1.000 millones de dólares.
Por su posición geográfica, Turquía juega un papel fundamental en el mapa geopolítico e industrial. A medio camino entre Asia y Europa, el país dirigido por Recept Tayyip Erdogan está viviendo, al igual que el resto del mundo, un ascenso en el número de matriculaciones eléctricas. El año pasado, los coches eléctricos representaron una cuota de mercado del 7,5%, más incluso que en algunas regiones europeas, como por ejemplo España. BYD ya está consolidado como la marca de vehículos eléctricos más importante del país, representando más del 50% de las ventas totales. 
Ante esta situación, Turquía se ha establecido como un mercado importante para las marcas de vehículos eléctricos. A diferencia de las decisiones tomadas desde Bruselas, Turquía ha reducido los aranceles a la importación de vehículos procedentes de China. El Gobierno turco ha suavizado las medidas económicas con el fin de atraer inversión extranjera. Y así está siendo. BYD está a punto de hacer oficial la primera de sus fábricas en el país. Un acuerdo de 1.000 millones de dólares que permitirá a la compañía asiática no sólo acercarse al Viejo Continente, también liberarse de las medidas económicas sancionadoras.
El pasado 4 de julio entraron en vigor las nuevas tasas adicionales a la importación, llegando en el más extremo de los casos a un total de 48,1% de impuestos. BYD no es la compañía más afectada por la medida. Al 10% hasta ahora establecido deben sumar un pago adicional del 17,4%. A pesar de que estamos hablando de cifras importantes, algunos estudios privados aseguran que si bien estos nuevos porcentajes pueden afectar a las marcas, los fabricantes chinos ganan tanto dinero en Europa que no lo notarán. Sin ir más lejos, BYD gana más en Europa que en China gracias a la “prima de la Unión Europea”. No es de extrañar que quieran acercar la producción para aumentar el margen de beneficio.
Según el estudio realizado por la consultora Rhodium Group, BYD gana unos 14.300 euros por cada Seal U que se matricula en el Viejo Continente. Ese mismo coche, en China, deja un beneficio neto de apenas 1.300 euros en China. Con semejantes ganancias no es extraño descubrir que tras aprobar la construcción de su primera fábrica de coches en Europa, en Hungría, la factoría turca ampliará los márgenes de producción de la compañía. La semana pasada, BYD hizo oficial la construcción de una planta en Tailandia y todos los rumores apuntan a una posible fábrica en Brasil. A finales de año, si las estimaciones se cumplen, BYD superará a Tesla como el mayor fabricante de coches eléctricos del mundo.
Ingeniero de carrera y periodista de motor por placer y pasión. Redactor de Híbridos y Eléctricos desde 2021, cubriendo la actualidad del sector de los vehículos eléctricos y la movilidad sostenible.
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