Ferrovial se ha quedado sin uno de los grandes proyectos de almacenamiento energético que tenía previstos en Australia después de que Alinta Energy haya decidido abandonar el desarrollo de la central hidroeléctrica de bombeo de Oven Mountain.
La infraestructura, valorada en unos 1.800 millones de dólares australianos, equivalentes a aproximadamente 1.100 millones de euros, debía contar con una potencia de generación de 900 megavatios (MW) y una capacidad de almacenamiento de 7.200 megavatios hora (MWh), suficiente para producir electricidad durante ocho horas a plena potencia, pero finalmente no se materializará.
Alinta Energy ha justificado su retirada por los problemas económicos y de calendario que afectaban a elementos fundamentales del proyecto, entre ellos una línea de transmisión eléctrica necesaria para conectar la instalación a la red. La compañía ha explicado que ha tomado la decisión después de evaluar distintas alternativas y de completar años de estudios técnicos, planificación, consultas con las partes implicadas y trabajos de desarrollo. La conclusión final ha sido que la iniciativa ya no era viable.
El proyecto de Oven Mountain estaba previsto en el estado australiano de Nueva Gales del Sur, en una zona montañosa situada entre Armidale y Kempsey. Su diseño contemplaba la construcción de dos embalses a diferente altura, separados por un desnivel superior a los 600 metros. El funcionamiento se iba a basar en una tecnología conocida como almacenamiento hidroeléctrico por bombeo: cuando hubiera electricidad abundante y barata, el sistema utilizaría esa energía para elevar agua desde el depósito inferior hasta el superior, pero cuando aumentara la demanda o disminuyera la producción renovable, el agua descendería a través de turbinas para generar electricidad.
De haberse construido, la instalación habría podido suministrar hasta 900 MW y almacenar 7.200 MWh, una capacidad equivalente a ocho horas de generación continua a plena potencia, el consumo de más de 600.000 hogares, y habría supuesto una reducción de unas 400.000 toneladas de emisiones de CO2 al año.
La iniciativa había recibido en 2020 la consideración de infraestructura crítica para el estado, una clasificación que daba cuenta de su importancia prevista para el sistema energético regional, y Ferrovial entró en el proyecto en noviembre de 2024 mediante un acuerdo de participación temprana con Alinta Energy, firmado junto a Gamuda.
Este tipo de contrato permite incorporar a las constructoras durante las primeras fases para avanzar en el diseño, estudiar la viabilidad constructiva y anticipar las necesidades de materiales, equipos y mano de obra. La colaboración aprovechaba la experiencia de Gamuda en túneles y obra civil, así como la trayectoria de Ferrovial Construction en infraestructuras hidroeléctricas y presas. Sin embargo, el acuerdo no significa que ya hubiera una adjudicación definitiva de todas las obras, así que la cancelación ha tenido lugar antes de que el proyecto llegara a arrancar.
Medios especializados como Energy-Storage News señalan que el abandono de Oven Mountain es un ejemplo que pone de manifiesto las dificultades económicas a las que se enfrentan las grandes instalaciones de almacenamiento hidroeléctrico. Aunque esta tecnología permite acumular energía durante periodos prolongados y ofrecer una respuesta flexible a la demanda, requiere importantes obras civiles, excavaciones, conducciones hidráulicas y conexiones eléctricas. La necesidad de construir infraestructuras en terrenos montañosos y alejados de las principales líneas de transporte puede elevar los costes y complicar los plazos, lo que dificulta materializar algunos proyectos.
A esto se suma la competencia de los sistemas de baterías, cuyos costes han disminuido y cuyos proyectos suelen poder desplegarse de forma más modular y económica. Esta evolución es uno de los factores que están perjudicando la competitividad de las soluciones de almacenamiento de larga duración, porque, aunque la tecnología de bombeo conserva ventajas para suministrar electricidad durante muchas horas, debe justificar inversiones elevadas en un mercado en el que las alternativas más baratas están ganando popularidad.
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Esta empresa española pierde un gran proyecto en Australia de 1.100 millones de euros capaz de producir 900 MW y almacenar energía en baterías durante 8 horas
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