
Lewis Hamilton salió del jueves de Bakú con una preocupación que iba bastante más allá del quinto puesto de Ferrari. El británico vivió un momento delicado con Liam Lawson durante la FP2 y asegura que el origen está en una particularidad del reglamento energético de 2026: al preparar una vuelta, el coche puede llegar a la zona final del circuito con alrededor de 500 CV menos que otro monoplaza que viene en vuelta rápida.
El episodio terminó con Hamilton citado ante los comisarios por supuestamente obstaculizar a Lawson en la curva 19. El neozelandés llegaba lanzado mientras el Ferrari estaba recuperando energía y tuvo que reaccionar ante una diferencia de velocidad enorme.
Hamilton explicó que calculó una distancia que, sobre el papel, parecía más que suficiente.
«Estaba unos cuatro segundos por delante. Vi que venía, pero pensé que el margen era suficiente. Cuando llegué a la 18, el coche simplemente se quedó sin potencia y él cerró la diferencia muchísimo», relató.
El problema, según el siete veces campeón, es que los pilotos no tienen una referencia clara para calcular cuánto margen necesitan cuando un coche llega con toda la potencia disponible y el otro está preparando su intento.
«Cuando haces una vuelta de salida y llegas a la última curva para empezar tu vuelta, no tienes despliegue de batería. Básicamente tienes unos 500 CV menos», explicó. «No tenemos unas directrices que te digan cuál será la velocidad de cierre».
Y ahí está la parte que Hamilton quiere cambiar antes de la clasificación.
El piloto de Ferrari pretende plantearlo en el briefing de pilotos y ya tiene una propuesta: garantizar la máxima potencia en las curvas 18 y 19 independientemente de que el coche esté en vuelta rápida o lenta.
«No debería haber nadie rodando despacio nunca entre la 18 y la 19. Incluso si estás en una vuelta lenta, deberías pasar esa zona a fondo y con toda la potencia», señaló.
De ese modo, argumenta Hamilton, se reducirían drásticamente las diferencias de velocidad en uno de los puntos más rápidos del circuito. También insistió en que el incidente no nació de una intención de molestar a Lawson: «Ningún piloto quiere meterse en problemas ni estorbar a nadie. Nuestro objetivo es apartarnos y, al mismo tiempo, poder preparar nuestra vuelta».
Hamilton fue además bastante crítico con la experiencia de acudir ante los comisarios, que describió como una especie de «interrogatorio», aunque dejó claro que respeta el trabajo que deben realizar y confía en que entiendan las circunstancias de lo ocurrido.
Más allá del incidente, el jueves también dejó preguntas para Ferrari. Hamilton había terminado cuarto la FP1, a sólo 33 milésimas de Charles Leclerc, pero en la segunda sesión cayó hasta la quinta posición y terminó a 1.318 segundos del Mercedes de George Russell.
El SF-26, según explicó, no se sentía especialmente mal. El problema era otro: encontrar velocidad.
«El coche en general se siente bien. En la FP1 fue bueno y en la FP2 quizás no tanto, pero por alguna razón simplemente nos falta velocidad».
Hamilton señaló especialmente dos áreas. La primera son unos neumáticos que pueden necesitar una vuelta adicional para entrar repentinamente en su ventana óptima; la segunda, la velocidad punta, donde reconoce que Ferrari está perdiendo frente a Mercedes.
«Los demás dieron otro paso y tenemos que entender cómo. Nuestra velocidad en recta tampoco es tan buena como la de Mercedes. Si podemos cerrar esa diferencia mañana es en lo que voy a trabajar esta noche».
Ferrari todavía tiene margen para encontrar rendimiento. Pero antes de pensar en atacar a Mercedes, Hamilton quiere asegurarse de que la última zona de Bakú no vuelva a convertirse en una trampa de 500 CV.
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– El equipo de Motorsport.com
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