Convertir aguas residuales en hidrógeno con la ayuda del sol suena a promesa de laboratorio, pero en Granollers ya tiene forma física. Eurecat trabaja en esa vía dentro del proyecto HACDOS, una iniciativa que cruza dos frentes muy sensibles para la descarbonización, el tratamiento del agua y la producción de energía renovable.
La idea resulta sugerente por una razón muy concreta. Si una depuradora lograra extraer valor energético de un agua que hoy es un residuo, el ahorro no estaría solo en el combustible obtenido, también en la lógica circular de aprovechar una infraestructura que ya existe y que consume recursos cada día.
En la EDAR de Granollers, dos prototipos de 1 m² y 10 m² ya funcionan con luz solar natural para ensayar esta tecnología con agua residual sin tratar. El trabajo se apoya en paneles solares fotocatalíticos, una solución que busca producir hidrógeno renovable sin recurrir a esquemas más convencionales.
Detrás del proyecto está un consorcio liderado por Facsa en el que participan Eurecat, Enagás, la Universitat Rovira i Virgili y el Consorci Besòs Tordera. Esa combinación deja claro que aquí no solo hay investigación básica, también interés industrial y de gestión de infraestructuras.
Ahora bien, el dato clave obliga a bajar la euforia. Los ensayos confirman que la tecnología está en una fase temprana de desarrollo y que la cantidad de hidrógeno producida es baja.
Ese resultado introduce la contradicción habitual en muchas tecnologías limpias emergentes. La propuesta encaja con la necesidad de reducir emisiones y de usar mejor los recursos hídricos, pero todavía está lejos de ofrecer volúmenes de producción que cambien por sí solos la factura energética de una instalación.
Justo ahí reside el valor periodístico del proyecto. No presenta una solución lista para desplegar a gran escala, sino una prueba de hasta dónde puede llegar una depuradora cuando deja de verse solo como un punto de tratamiento y empieza a considerarse un nodo energético.
«El conocimiento generado permitirá optimizar el diseño de futuros sistemas fotocatalíticos y refuerza la apuesta por nuevas soluciones que unan gestión del agua y energías renovables» – Isabel Vicente, investigadora de la Unidad de Tecnología Química de Eurecat
Más allá del volumen actual de hidrógeno, el aprendizaje técnico pasa a ser el activo principal. Si los prototipos permiten entender mejor cómo responde el sistema con agua residual real y bajo radiación solar natural, el siguiente paso no depende solo de producir más, también de producir con mayor eficiencia y con diseños mejor ajustados.
Isabel Vicente, investigadora de la Unidad de Tecnología Química de Eurecat, también destaca que el consorcio sienta una base sólida para impulsar desarrollos posteriores y explorar innovaciones que contribuyan a una transición energética más sostenible. Su lectura encaja con un movimiento más amplio, el de integrar agua, energía y tratamiento de residuos en una misma conversación industrial.
No es un detalle menor. Una depuradora trabaja con un flujo constante de agua residual, de modo que cualquier avance que permita extraer energía renovable de ese proceso atacaría dos frentes a la vez, el impacto ambiental del saneamiento y la dependencia de combustibles fósiles.
Además, el proyecto maneja un presupuesto global de 555.117 euros financiado por Next Generation EU. Esa cifra sitúa la iniciativa en el terreno de los demostradores que buscan conocimiento aplicable antes que grandes volúmenes de producción inmediata.
Hoy, el balance es tan prometedor en concepto como modesto en resultado inmediato. Los paneles ya están instalados, funcionan con agua residual sin tratar y con luz solar natural, pero los ensayos también dejan una cifra implícita que pesa más que cualquier eslogan, la producción de hidrógeno sigue siendo baja y el verdadero avance, por ahora, está en lo aprendido.
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