Lo de Antonelli empieza a dejar a Russell en una situación incómoda #F1 #FVDigital

Lo de Antonelli empieza a dejar a Russell en una situación incómoda #F1 #FVDigital

Montreal, domingo por la noche. Son pasadas las 19:00 cuando los tres primeros clasificados llegan a la sala de conferencias para el último compromiso de una larga jornada. Andrea Kimi Antonelli ocupa el asiento central de un sofá de grandes dimensiones, con Max Verstappen a su izquierda y Lewis Hamilton a su derecha. Le toca empezar, como marca el protocolo, y rápidamente se adueña de la escena.
Un inglés excelente, respuesta rápida, y después la palabra pasa a Hamilton mientras Max empieza a susurrarle algo a Antonelli. Cuando es Verstappen quien habla, es Lewis quien conversa en voz baja con Kimi. Sonrisas, palmadas en la espalda y una foto para el recuerdo (al final de la conferencia) junto a dos gigantes de la historia del automovilismo.
Cuatro victorias en su carrera. A los diecinueve años. Y la sensación, cada vez más evidente, de que todo esto para Kimi Antonelli se está convirtiendo en algo normal. Quizá ese sea el aspecto más impresionante de su crecimiento: la naturalidad con la que sigue alcanzando metas que, para la mayoría de pilotos, representan el punto más alto de toda una trayectoria.
En el paddock de la Fórmula 1 llevan meses acumulándose elogios, sorpresa y comparaciones de gran peso, pero carrera tras carrera Antonelli sigue dando la impresión de vivir todo sin ninguna carga sobre los hombros. Gana, convence, asume responsabilidades enormes y después se presenta ante los micrófonos con el mismo tono pausado de alguien que acaba de terminar una jornada normal de trabajo. Es un contraste casi desarmante frente a la magnitud de la hazaña que está construyendo.
Su cuarta victoria es el manifiesto perfecto del extraordinario momento que está viviendo. No solo por el resultado en sí, sino por la forma en que llegó. Kimi nunca dio la sensación de verse superado por la presión, ni en los momentos más delicados de la carrera (y no fueron pocos) ni en la gestión de todo el fin de semana. El de Montreal debía ser el fin de semana de la resurrección de George Russell, llamado a reaccionar después del triplete firmado por Antonelli entre China, Japón y Miami. Sin embargo, llegó el póker, favorecido por el abandono de Russell, pero no por ello menos merecido.
Montreal es uno de los circuitos que George siempre ha considerado (números en mano) como su jardín particular. La pole position lograda el sábado parecía confirmar un guion ya escrito, pero la carrera contó otra historia, proponiendo un duelo intensísimo que mostró a Russell en modo defensivo y a un Antonelli cada vez más presente en los retrovisores de su compañero de equipo. Todo ello durante treinta vueltas, hasta el fallo en la batería de la unidad de potencia que obligó a George a un amargo abandono.
Kimi Antonelli in lotta con George Russell: le due Mercedes non si sono risparmiate della battaglia
Foto di: Andy Hone/ LAT Images via Getty Images
En Montreal luchó de tú a tú con un compañero de equipo extremadamente exigente. Russell, a lo largo de su carrera, nunca había sufrido realmente la comparación con un compañero de equipo. Y justo ahora que parecía tener finalmente entre sus manos todo lo necesario para concretar el camino iniciado en Fórmula 1 en 2019 —cuando Kimi apenas tenía 13 años y todavía estaba lejísimos de debutar en monoplazas— se encuentra frente a su peor pesadilla deportiva.
En el momento esperado durante tantos años, George vio tomar forma su peor pesadilla con la llegada de un chico que, después de los 24 fines de semana de carrera del año pasado, parece haber completado (y muy bien) el rodaje. Con la victoria de Montreal, Antonelli alcanzó los 131 puntos (el año pasado consiguió 150 en todo el campeonato), mientras Russell se quedó en 88. Pero no es tanto la aritmética lo que preocupa a George; la temporada todavía es muy larga y existen todas las posibilidades de recuperar el liderato.


Lo que preocupa a Russell es el crecimiento exponencial de Antonelli. Ahora que todo a su alrededor le resulta mucho más familiar que hace doce meses, puede dar espacio a su capacidad para entender inmediatamente dónde está el límite del monoplaza, adaptarse a las condiciones y ser rápido sin parecer nunca al límite. Además, está el salto dado en las últimas semanas, especialmente en el aspecto mental.
Andrea Kimi Antonelli, Mercedes, Max Verstappen, Red Bull Racing
Foto di: Brett Farmer / LAT Images via Getty Images
Kimi está demostrando una madurez sorprendente en la gestión de la presión, en los duelos, en la lectura de las carreras e incluso en los momentos difíciles, como el sábado al término de la Sprint. Y es precisamente esta combinación de talento y control la que hace tan impresionante su ascenso. No parece un chico arrastrado por el entusiasmo del momento, sino un piloto perfectamente consciente de lo que se está convirtiendo.
La Fórmula 1 ha necesitado muchas veces construir sus fenómenos alrededor de narrativas estudiadas, expectativas alimentadas y comparaciones forzadas. En el caso de Antonelli, en cambio, todo está ocurriendo de una manera increíblemente espontánea. Es el propio paddock el que, casi sin darse cuenta, está empezando a tratarlo como una de las referencias absolutas de la categoría. Y quizá esa sea la verdadera dimensión de su hazaña. No solo ganar con diecinueve años, sino hacer que todo parezca inevitable.

¿Qué le gustaría ver en Motorsport.com?
Responda a nuestra encuesta de 5 minutos.
– El equipo de Motorsport.com

Source link
Somos un medio informativo de vanguaria comunicate con nosotros al 8297159634
Contacto: FVDigital
FV DIGITAL 2024

source