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Uno de los momentos más sorprendentes del domingo en Austin no tuvo lugar en la pista, sino en el paddock de Fórmula 1 después del Gran Premio de Estados Unidos. Durante las habituales sesiones con los medios posteriores a la carrera, tanto los representantes de Aston Martin como los de Red Bull recibieron preguntas sobre un asunto que tenía muy poco que ver con lo sucedido en el Circuito de las Americas. Más bien, todo lo contrario.
Tanto Mike Krack, responsable de operaciones en pista de Aston Martin, como Laurent Mekies, director del equipo Red Bull, fueron preguntados sobre si podían descartar una posible colaboración entre ambas marcas en el futuro. La posibilidad resulta bastante extraordinaria y, como era de esperar, ambos se mostraron sorprendidos cuando la cuestión surgió de manera inesperada durante sus encuentros con la prensa. Por eso, conviene poner el asunto en contexto.
Todo se remonta a un artículo de la BBC y a una interpretación algo desafortunada de su contenido. En la habitual sección de preguntas y respuestas del corresponsal de F1 Andrew Benson, un lector le preguntó si los equipos cliente podrían estar interesados en la unidad de potencia de Red Bull Ford, teniendo en cuenta que, en su primer año, parece haber demostrado un nivel más que competitivo.
La respuesta dejaba muy claro que actualmente ningún equipo de Fórmula 1 está buscando un proveedor de motores. A continuación, señalaba acertadamente algo que es de sobra conocido en el paddock: la conmoción que se vivió en Aston Martin, especialmente en el caso de su propietario, Lawrence Stroll, cuando a principios de año quedó patente hasta qué punto Honda estaba por detrás de sus rivales en materia de unidades de potencia al comienzo de la nueva era de la F1.
Aquello provocó, comprensiblemente, algunas dudas y reflexiones iniciales, aunque finalmente se tomó la decisión de mantener el compromiso total con Honda, algo que el artículo de la BBC también subrayaba correctamente. El único elemento especulativo que dejaba una pequeña puerta abierta era la posibilidad de que esas dudas reaparecieran si Honda no consigue dar el salto adelante esperado en, pongamos por caso, 2027 o 2028.
Como ocurre tantas veces en la Fórmula 1 y en el panorama mediático actual, la historia acabó cobrando vida propia y convirtiéndose en un tema de conversación mucho mayor de lo que debería haber sido, según varias fuentes del paddock. Es una especie de profecía autocumplida: algo se convierte automáticamente en noticia, con razón o sin ella, si se pregunta por ello a suficientes personas dentro del paddock, lo que a su vez genera más cobertura mediática. Es un efecto bola de nieve que hace especialmente importante poner este tipo de historias en perspectiva.
Tanto Krack como Mekies fueron preguntados el domingo por la noche si podían desmentir que se estuvieran produciendo conversaciones entre Aston Martin y Red Bull Powertrains. La propia formulación de la pregunta iba, naturalmente, mucho más allá de lo que se había sugerido en el artículo original de la BBC. Krack no tardó en reafirmar el compromiso a largo plazo de Aston Martin con Honda.
Shintaro Orihara, Honda Racing Corporation Trackside General Manager and Chief Engineer
Photo by: Alex Bierens de Haan / LAT Images via Getty Images
«Lo único que puedo decir es que tenemos un socio a largo plazo, que es Honda, que, por cierto, ha disputado su carrera número 500 este fin de semana. Y creo que también estaremos juntos cuando consigamos nuestra primera victoria», afirmó el representante de Aston Martin.
Es importante señalar que la actual asociación, con un acuerdo como equipo oficial, ofrece sobre el papel un potencial enorme. Sí, es cierto que Honda todavía está muy lejos del nivel deseado, pero el fabricante japonés ya ha demostrado en el pasado que es capaz de darle la vuelta a una situación complicada. Basta recordar su desastroso comienzo con McLaren, que acabó desembocando, años después, en múltiples títulos mundiales junto a Red Bull.
Esto enlaza con las declaraciones de Adrian Newey durante la rueda de prensa de la FIA en Austin. Cuando le preguntaron por los supuestos problemas de motivación durante los años difíciles en Red Bull, el ingeniero señaló implícitamente una diferencia fundamental entre el proveedor de motores que tenía entonces el equipo, Renault, y su relación actual con Honda.
«Como diseñador de chasis, si el fabricante de la unidad de potencia tiene un mal año, son cosas que pasan y lo aceptas. Pero si el fabricante tiene un mal año y no parece tener ninguna intención de intentar solucionar el problema, eso ya es algo completamente distinto, y la situación se vuelve bastante desalentadora».
«Esa es la situación a la que, por desgracia, nos enfrentamos en 2014. Y, como se acabó demostrando, aquello no cambió realmente con ese proveedor hasta que pasamos a Honda en 2019. Así que podéis imaginar mi dolor y frustración en aquella época».
Con Honda, sin embargo, la situación es muy diferente. El fabricante japonés es plenamente consciente de sus actuales carencias y está poniendo toda la carne en el asador para revertirlas, algo que el propio Newey también quiso destacar.
«En Honda hay mucha energía y numerosos proyectos en marcha que quizá todavía se encuentren en sus primeras fases de desarrollo, pero en los que vemos mucho potencial».
Adrian Newey, Aston Martin Racing
Photo by: Alex Bierens de Haan / LAT Images via Getty Images
Eso dice mucho de la determinación de Honda, pero también del potencial que sigue existiendo a largo plazo. Aston Martin apostó deliberadamente por convertirse en equipo oficial de un fabricante de motores, ya que representa el siguiente paso en su evolución como escudería.
No solo ofrece muchas más posibilidades de influir en el desarrollo de la asociación que las que tendría como equipo cliente, sino que también permite aprovechar las ventajas de integrar de forma más eficaz la unidad de potencia en el chasis y trabajar conjuntamente para mejorar ambos elementos. Tanto Newey como Honda han identificado precisamente esa integración como una prioridad fundamental para 2027.
Ambas marcas siguen siendo plenamente conscientes de ese potencial, lo que hace que abandonar un acuerdo como equipo oficial resulte muy improbable. Además, supondría adoptar una visión extremadamente cortoplacista, una reacción impulsiva ante las dificultades del momento.
Todo esto explica por qué, desde la perspectiva de Aston Martin, tendría todo el sentido del mundo continuar por el camino actual, darle tiempo al proyecto y acabar recogiendo los frutos de esta asociación como equipo oficial.
Y después, por supuesto, está la otra parte de la historia: Red Bull. Sí, su proyecto de motores propio, desarrollado en colaboración con Ford, ha tenido un comienzo considerablemente mejor de lo que muchos creían posible. Pero, según Mekies, eso no significa automáticamente que la compañía esté preparada para dar el paso de suministrar unidades de potencia a otros equipos cliente.
«Bueno, hemos recibido mucha publicidad positiva que no habíamos buscado sobre el rendimiento de nuestro motor, y eso sin duda ha despertado el interés de muchos equipos», comentó Mekies entre sonrisas, en referencia a la clasificación del sistema ADUO de la FIA y al hecho de no haber recibido ninguna oportunidad adicional de desarrollo.
«¿Estamos manteniendo conversaciones serias con alguien para suministrar motores a otro equipo? No, no creemos estar preparados para eso. ¿Es una decisión inamovible para los próximos cinco años? No, porque no sé qué va a pasar en los próximos cinco años».
«Pero, desde luego, nosotros ya tenemos suficiente trabajo por delante para mejorar la unidad de potencia, perfeccionar su integración en el coche y alcanzar el nivel de nuestros mejores competidores antes de poder plantearnos suministrar motores a otro equipo además de Racing Bulls. Así que nada va a cambiar durante el próximo año, aproximadamente».
Laurent Mekies, Red Bull Racing Team Principal
Photo by: Jayce Illman / Getty Images
Una de las principales razones por las que un fabricante decide suministrar motores a un equipo cliente es la posibilidad de recopilar más datos, algo que puede resultar muy beneficioso para el desarrollo. Este es precisamente uno de los factores que podrían estar perjudicando a Honda, ya que únicamente suministra unidades de potencia a un equipo y, además, pudo recopilar muy poca información durante los test de invierno y las primeras carreras debido a todos sus problemas de fiabilidad.
Para Red Bull, sin embargo, incorporar a otro equipo cliente no supone un incentivo inmediato, puesto que ya cuenta con uno: su escudería hermana Racing Bulls. El fabricante con sede en Milton Keynes ya suministra motores a dos equipos y, por tanto, dispone de cuatro monoplazas de los que obtener datos.
Todo ello significa que, tanto desde el punto de vista de Aston Martin como desde el de Red Bull, una asociación entre ambas partes no parece, ni mucho menos, una opción evidente en estos momentos.
Es fundamental interpretar las recientes especulaciones desde esa perspectiva; en otras palabras, situarlas en su contexto adecuado. Es comprensible que muchas cosas dependan de la evolución de Honda durante los próximos años, pero, por ahora, este es otro ejemplo de algo que caracteriza con demasiada frecuencia al paddock de Fórmula 1 y al panorama mediático actual: una tormenta en un vaso de agua.
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La Verdad Primero

