
George Russell ya no puede cambiar lo ocurrido durante los primeros 14 grandes premios de 2026. Pero sí puede decidir cómo quiere que se lean los diez siguientes.
Y después de ver cómo Andrea Kimi Antonelli se ha escapado hasta los 81 puntos de ventaja en el Mundial, el británico ha encontrado una manera sencilla de afrontar lo que queda: hacer como si todo lo anterior no existiera.
“Pongamos esto a cero otra vez y veamos, desde ahora hasta el final de la temporada, cómo podrían quedar los puntos”.
No cambia la clasificación real, evidentemente. Pero sí explica bastante bien cuál es ahora el desafío de Russell.
El piloto de Mercedes llegó a Bakú después de otro fin de semana en el que tuvo momentos de enorme velocidad y, sin embargo, volvió a terminar por detrás de Antonelli. En Madrid acabó quinto mientras el italiano aprovechó el Virtual Safety Car para ganar y elevar hasta 81 puntos su ventaja al frente del campeonato. Fue, además, la quinta carrera consecutiva en la que Antonelli terminó por delante de su compañero.
Russell reconoció entonces que sus posibilidades de ser campeón eran ya “excepcionalmente improbables”. En Azerbaiyán, sin embargo, quiso marcar una diferencia entre renunciar al título y dejar de intentarlo.
“Voy a seguir luchando en cada carrera hasta que sea matemáticamente imposible”, aseguró.
“No cambia cómo hago mi trabajo. Quiero intentar ganar cada carrera y conseguir la pole en cada carrera. Ese es mi objetivo y es por lo que trabajo todos los fines de semana”.
El déficit existe. Russell no lo esconde. Pero asegura que ya ni siquiera es lo que ocupa su cabeza: “Hay obviamente una diferencia enorme, pero ni siquiera es realmente un problema. El rendimiento es la principal prioridad”.
Ahí está precisamente la parte que más esperanza le genera. Russell lleva buena parte del año intentando entender por qué un coche con el que Antonelli ha sido capaz de construir una ventaja considerable en el Mundial no siempre le ha permitido mostrar su mejor versión.
Ya después de Monza reconoció que había encontrado algunas respuestas a su diferencia respecto al italiano, después de señalar durante el año que su estilo más suave parecía adaptarse peor que el agresivo pilotaje de Antonelli a la nueva generación de monoplazas.
Ahora cree que los progresos empiezan a verse. “Estoy definitivamente mucho más contento en las últimas carreras”, explicó en Bakú.
Y puso Madrid como ejemplo de un resultado que, a su juicio, contó solo una parte de la historia: “Creo que incluso en Madrid mostramos señales muy buenas de un ritmo muy fuerte el domingo. Simplemente, desafortunadamente, nadie podía adelantar y fue una pena”.
Russell considera que, con aquel ritmo, habría tenido posibilidades reales de recuperar posiciones prácticamente en cualquier otro escenario: “Creo que podría haber remontado hasta el podio con ese ritmo en cualquier otro circuito excepto Mónaco. Pero con el trazado de Madrid fue un poco complicado”.
Los datos del viernes respaldaban al menos parte de esa sensación. Russell había sido el piloto más rápido en las tandas largas de los entrenamientos y, una vez corregidas las diferencias de neumáticos y duración de stint, aventajó en 0,55 segundos por vuelta a Antonelli. El domingo, sin embargo, el escaso margen para adelantar y un Virtual Safety Car que apareció en un momento especialmente perjudicial para su estrategia condicionaron sus posibilidades.
Y es precisamente el ritmo en carrera lo que más satisfacción le genera ahora. “El ritmo de carrera, que era una debilidad, ha sido sustancialmente mejor”, señaló.
“Desde el parón hemos estado en la pelea en cada carrera y ahora me siento mucho más cómodo pensando que puedo luchar por grandes resultados”. O, como había expresado unos minutos antes, “siento confianza en que puedo volver a luchar por victorias”.
Por eso la batalla con Antonelli no termina necesariamente cuando las matemáticas digan que el título de 2026 ya no es posible. Lo que suceda ahora puede tener continuidad directa la próxima temporada.
“El año que viene va a ser bastante parecido”, recordó Russell. “No ha cambiado demasiado el chasis, no ha cambiado demasiado la unidad de potencia y quizá los neumáticos sean algo diferentes, por lo que hemos oído”.
De ahí que considere “muy importante” solucionar ahora los problemas que le han lastrado durante buena parte de esta campaña.
No se trata solo de recortar unos puntos que empiezan a parecer casi imposibles de recuperar. Se trata de asegurarse de que, cuando el contador sí vuelva realmente a cero, en la primera carrera de 2027, la tendencia sea diferente.
Porque 2026 comenzó con Russell como uno de los grandes candidatos al título. Ganó la carrera inaugural en Australia y también la sprint de China, pero la temporada cambió cuando Antonelli encadenó resultados que terminaron inclinando claramente el duelo interno hacia su lado.
El propio Russell insiste en que nunca sintió presión simplemente por estar luchando por el campeonato: “No creo que me estuviera poniendo presión desde el punto de vista del Mundial. Me estaba poniendo presión desde el punto de vista del rendimiento”.
Y su diagnóstico tampoco admite demasiadas excusas: “Estoy en esta posición en el campeonato porque el rendimiento no ha sido suficientemente bueno”.
“Solo puedes luchar por un campeonato si tienes el rendimiento”.
Ahora cree estar recuperándolo. Y Bakú será el primer examen de ese campeonato imaginario que Russell acaba de poner a cero.
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