
George Russell necesitaba una tarde así. Después de cerrar la primera mitad de la temporada en una dinámica complicada, el británico reapareció tras el parón veraniego con una pole para la carrera sprint del GP de Países Bajos que tuvo algo más de valor que el puramente deportivo: fue una pequeña reivindicación personal en uno de los momentos en los que más dudas arrastraba.
El piloto de Mercedes se impuso en una clasificación sprint de infarto, con Lando Norris a 41 milésimas, Charles Leclerc a 55 y Oscar Piastri a 99. Russell apareció cuando más importaba y volvió a colocar su nombre en lo más alto de una tabla de tiempos después de varias semanas lejos de esa sensación.
“Ha pasado bastante tiempo desde la última vez que estuve primero en cualquier sesión. Ni siquiera recuerdo cuándo fue la última”, reconoció. “Así que está bien recordarme a mí mismo que todavía lo tengo y que no me he olvidado de pilotar”.
El parón, admite, llegó justo cuando más lo necesitaba. Russell había perdido algo de confianza en las últimas carreras antes del verano y llegó a Zandvoort sin saber exactamente qué podía esperar de sí mismo ni del Mercedes.
“Entré en este fin de semana con una mentalidad muy abierta porque no tenía ni idea de cómo iba a ir. Mi nivel de confianza no estaba precisamente en su punto más alto”, explicó. “Intenté recordar qué necesitaba de mí mismo y del coche, casi tratarlo como si fuese la primera carrera de la temporada y no pensar demasiado”.
La fórmula funcionó. Mientras Antonelli tuvo una jornada más accidentada, marcada por su salida por la grava en la SQ1 y los daños posteriores en el coche, Russell fue construyendo su fin de semana de menos a más hasta encontrar la vuelta decisiva en SQ3.
“Siempre sé que, cuando estoy en el estado mental adecuado, en Q3 puedo rendir”, añadió. “La clave es asegurarme de llegar a ese momento con esa mentalidad”.
La pole, eso sí, no ha cambiado su lectura del fin de semana. Mercedes está delante, pero por márgenes mínimos, y Russell tiene claro que la foto puede cambiar rápidamente. McLaren volvió a mostrar un ritmo muy fuerte y Ferrari dejó también muy buenas sensaciones, especialmente en tandas largas.
“McLaren parece realmente rápido y Ferrari también. Ha sido una verdadera sorpresa para nosotros como equipo en estas últimas carreras”, aseguró.
Por eso, el británico no da por hecha la victoria en la sprint. En un circuito donde adelantar no debería ser sencillo, su prioridad está clara: salir bien y controlar desde delante.
“Creo que la clave será simplemente una buena salida. Va a ser un circuito muy complicado para adelantar”, explicó. “El ritmo de carrera de Ferrari esta mañana parecía excepcionalmente fuerte. Veremos si eso se traduce mañana, pero una salida limpia debería ser suficiente”.
Russell vuelve así del verano con una pole y, sobre todo, con algo que quizá necesitaba todavía más: la sensación de que sigue pudiendo aparecer cuando llega el momento de jugarse todo.
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