
Carlos Sainz ha pilotado coches modestos en Fórmula 1. Empezó en una Toro Rosso que estaba lejos de luchar por los grandes resultados, pasó por Renault, McLaren y después disfrutó de victorias con Ferrari. Pero pocas veces se le había escuchado hablar de un monoplaza en términos tan duros como lo ha hecho sobre el Williams FW48 de 2026.
De hecho, para encontrar un coche que el madrileño considere peor no basta con retroceder a sus años fuera de Ferrari. Hay que seguir buscando. Porque, a juicio de Sainz, ni siquiera los Toro Rosso con los que debutó en la Fórmula 1 en 2015 y compitió durante buena parte de 2016 le ofrecían tan pocas herramientas.
“Me fastidia mucho que [el Gran Premio de Madrid] haya llegado quizá en el año en el que tengo el peor coche que he tenido nunca, que es 2026″, reconocía Sainz.
Y fue un paso más allá: “Incluso en 2015 y 2016 tenía un arma mejor”.
Una afirmación especialmente significativa teniendo en cuenta que Sainz debutó entonces con apenas 20 años en una Toro Rosso situada en plena zona media. Once temporadas después, y después de haber ganado cuatro Grandes Premios, el español no encuentra prácticamente ningún punto fuerte en su actual Williams.
“No mucho este año”, respondió cuando le preguntaron directamente qué tenía de bueno el FW48.
“Por eso estamos tan decepcionados con el rendimiento del coche, porque no tiene ninguna fortaleza y tiene muchas debilidades. Eso significa que no llegas a ningún circuito esperando un milagro, porque sabes que no tienes ningún punto particularmente fuerte”.
Sainz salió de Madrid con seis puntos en el Mundial y ocupa la 16ª posición después de 14 Grandes Premios, con únicamente tres llegadas entre los diez primeros.
Por eso el siguiente Gran Premio puede convertirse en uno de los fines de semana más importantes de la temporada para Williams aunque la pelea inmediata siga estando lejos de las posiciones que pretende ocupar el equipo.
Bakú será el escenario elegido para estrenar el esperado gran paquete de actualizaciones del FW48. Y para Sainz, el verdadero valor de esas piezas no consiste únicamente en encontrar unas décimas.
El español quiere comprobar que aquello que Williams ve en sus herramientas de simulación termina apareciendo también sobre el asfalto.
“Lo que me importa ahora es la mejora de Bakú, ver si funciona y nos da lo que esperamos. Sobre todo, necesitamos comprobar que la correlación del túnel de viento es correcta y que la actualización funciona como debería”, explicó.
Porque detrás del FW48 ya está, inevitablemente, el coche que realmente preocupa a Sainz.
“Eso nos permitirá confiar en que todo lo que estamos haciendo con el coche del próximo año se trasladará a la pista, que es lo más importante”.
Williams necesita, en palabras de su propio piloto, pulsar prácticamente el botón de reinicio después de haberse equivocado “en muchas cosas” durante 2026. Sainz tampoco esconde qué espera encontrar al otro lado.
“Sé que 2026 va a ser duro, así que pediría que durante esos primeros nueve meses de 2027 antes de cumplir 33 años me den otra vez un coche que me permita disfrutar en Fórmula 1 y luchar por cosas más importantes que aquellas por las que estamos luchando este año”.
Y resumió su esperanza para borrar una temporada que, por ahora, ya considera la más complicada de toda su trayectoria: “Mientras todo se arregle el año que viene, nos olvidaremos rápidamente de 2026”.
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