Al nuevo Tesla Roadster le ha bastado una presentación para convertirse en uno de los coches más espectaculares del mercado, demostrando no solo que es un superdeportivo capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en menos de un segundo, si no también de volar y realizar maniobras que parecen sacadas de una película de ciencia ficción. El problema es que, por llamativos que sean, detrás de sus impresionantes propulsores se esconde una limitación técnica importante.
El gas que alimenta el sistema de cohetes, que es el que permite tanto las aceleraciones como las maniobras aéreas, se agota en apenas cinco segundos y, con la configuración actual, volver a llenar el depósito puede suponer entre dos y seis horas.
La explicación la ha dado Lars Moravy, vicepresidente de ingeniería de vehículos de Tesla, que detalló el funcionamiento del sistema en una entrevista con Top Gear grabada antes de la presentación oficial del deportivo: “Estamos trabajando en un nuevo sistema. Aún no está completamente desarrollado, pero actualmente el tiempo de llenado es de entre dos y seis horas. Esperamos reducirlo a menos de media hora”, comentaba.
La clave de todo está en que estos dispositivos no funcionan como los motores de combustión convencionales. Son propulsores de gas frío que expulsan gas almacenado a una presión muy elevada a través de unas toberas y que, al salir hacia atrás a gran velocidad, generan una fuerza de reacción que impulsa el vehículo en sentido contrario. Este principio permite proporcionar una aceleración extraordinaria sin depender exclusivamente de la adherencia de los neumáticos al asfalto, pero también tiene su contrapartida.
En la versión Thrust, la intermedia de la gama, el sistema utiliza cuatro propulsores traseros alimentados por un depósito de unos 200 litros en el que el gas se almacena a presiones de hasta 690 bares. Cuando se activan los propulsores, el depósito libera rápidamente su contenido para generar el empuje necesario, pero el problema es que esa descarga también consume con enorme rapidez la reserva disponible: el impulso dura aproximadamente cinco segundos antes de que sea necesario rellenar el depósito. Es ahí donde aparece el principal inconveniente, porque el llenado se realiza mediante una conexión a un suministro externo de nitrógeno a alta presión y el proceso se puede alargar hasta seis horas.
Es algo todavía peor en la versión Rocket, tope de gama y que ha sido diseñada para realizar las maniobras de vuelo. Como tiene que mantenerse en el aire y, además, girar en él, planear para aterrizar, etc., necesita un sistema de mayor capacidad, que a los 200 litros de la configuración Thrust suma un depósito adicional de 400 litros, que ocupa el espacio del asiento del acompañante. Con un total de 600 litros y 10 propulsores, tiene más margen de maniobra, pero una vez se gasta, el proceso de llenado es todavía más largo.
Por el momento, es el aspecto más llamativo del nuevo Tesla Roadster, pero en su estado actual es un truco que solo puede realizar una vez, porque no solo está el tiempo de la recarga, también está el hecho de tener que acudir a un lugar en el que pueda acometerse, ya que no es tan fácil como recargar la batería de un coche eléctrico, algo que puede hacer cualquiera con un cargador doméstico.
Es, más que un problema, un inconveniente, porque el sistema no estará disponible en todos los Tesla Roadster. La versión de acceso, que es la más barata y la que más se venderá, no dispone de los impulsores, aunque quienes opten por la intermedia o la superior querrán que el que es el principal reclamo funcione de una manera más fluida de lo que supone una espera de seis horas. Pero, incluso en esos casos, es algo que se utilizará de manera puntual, únicamente para hacer una salida desde parado ocasional o para presumir con las maniobras aéreas, algo que tendrá que ser en entornos cerrados porque el Tesla Roadster Rocket no está homologado para la calle.
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Esta es la razón técnica por la que los propulsores de gas del Tesla Roadster, transcurridos 5 segundos, no puedan hacer volar el coche durante las dos horas siguientes
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