Este híbrido enchufable no es como los demás: es siempre eléctrico, nunca contamina y no espera en las recargas

Por definición, un vehículo ‘híbrido’ utiliza dos sistemas de propulsión. En general, en el mercado, la hibridación se logra combinando un motor de combustión interna con uno eléctrico alimentado por una batería. Dependiendo del tamaño de esta, puede tratarse de un híbrido completo convencional (HEV), como el sistema de Toyota, que tiene una autonomía eléctrica limitada.
Con una batería más grande, recargable en la red eléctrica, se crea un híbrido enchufable (PHEV) que ofrece una autonomía eléctrica aceptable, generalmente entre 40 y 100 km, dependiendo del tamaño de la batería. Hasta ahora, y salvo algunas excepciones, que no han pasado de las pruebas iniciales, el hidrógeno quedaba excluido de esta ecuación. Vehículos como el Toyota Mirai o el Hyundai Nexo, que utilizan una pila de combustible para generar electricidad para el motor eléctrico, cuentan con una batería que no se puede conectar a la red eléctrica.
El fabricante japonés ha dado un paso de gigante en su estrategia de diversificación energética con el inicio de la fabricación del CR-V e:FCEV, que guarda bajo su capó una tecnología que nadie había llevado a producción. De la planta de Ohio, en California (Estados Unidos), saldrán las primeras unidades muy pronto, a los largo del año que viene.
Este modelo será el primer modelo que la marca asiática producirá en su planta estadounidense equipado con un sistema híbrido de pila de combustible de hidrógeno, con la capacidad adicional de integrar la tecnología de un híbrido enchufable. Según Honda, la autonomía del coche será aproximadamente de 440 kilómetros con hidrógeno más otros 30 km que podrá recorrer aprovechando la energía de la batería, que puede conectarse a la red eléctrica para su recarga.
El año pasado, en el marco de la Semana Europea del Hidrógeno 2023, Honda y General Motors presentaron un nuevo sistema cero emisiones basado en una pila de combustible de hidrógeno que destacaba por su capacidad para adaptarse a una variedad de usos muy diferentes, desde vehículos de pila de combustible hasta maquinaria de construcción y centrales eléctricas estacionarias.
Con este acuerdo, ambas compañías pretenden alcanzar la máxima eficiencia y el doble de durabilidad respecto a sus sistemas anteriores. Esta colaboración le permite a Honda reducir en dos tercios los costes de producción de su sistema anterior, el que montaba en el Clarity Fuel Cell. Patrick McIntyre, responsable del proyecto, afirma que producir un vehículo eléctrico de pila de combustible con cero emisiones es un paso más hacia el objetivo global de Honda de alcanzar la neutralidad de carbono en sus productos y operaciones.
A simple vista, el Honda CR-V e:FCEV, puede parecer similar a un CR-V convencional. Pero debajo de la carrocería, se han realizado importantes cambios, no solo en el esquema mecánico. La redistribución de los pesos en el conjunto requiere un aumento de la rigidez estructural y una suspensión completamente nueva. En el eje delantero, cuenta con una suspensión de tipo McPherson, mientras que en la parte trasera se utiliza una configuración de multibrazo.
El motor eléctrico rinde 174 CV y un par máximo de 310 Nm. Que se mueva, depende del depósito de 4,3 kilos de hidrógeno principalmente, y también de la batería de 17,7 kWh de capacidad que le aporta una autonomía extra.
El CR-V e:FCEV se venderá en una pequeña tirada limitada a 2.000 unidades y se utilizará como laboratorio de pruebas. Por el momento, solo estará disponible en Japón y Estados Unidos.
Redactor y probador especializado en vehículos eléctricos y movilidad sostenible. Escribe en Híbridos y Eléctricos desde 2017. Es ingeniero de Caminos por la Universidad Politécnica de Madrid y Técnico especialista en vehículos híbridos y eléctricos por la SEAS. Ha trabajado en medios como Movilidad Eléctrica y Km77.
Temas

source

Relacionadas