Hay un detalle que no pasó desapercibido en los últimos compases de la carrera en Bakú: la ausencia de un coche de seguridad virtual tras el accidente de Valtteri Bottas en la curva 15, uno de los tramos más peligrosos de todo el circuito.
Ese mismo incidente, en cualquier otro momento de la carrera, habría llevado con toda probabilidad a la Dirección de Carrera a neutralizar la situación.
Sin embargo, se optó por mantener únicamente las banderas amarillas, lo que permitió a los pilotos compitiendo hasta la bandera a cuadros. Una decisión peculiar, sobre todo teniendo en cuenta lo rigurosa que es la FIA en cuanto a seguridad, a la que siempre da prioridad absoluta. Sin embargo, en este caso parece que prevaleció la sensación de que el espectáculo tenía prioridad sobre el resto.
La FIA ha explicado los motivos por los que no se neutralizó la carrera, destacando dos elementos distintos. El primero se refiere a la naturaleza de la curva 15, considerada una curva lenta y no de alta velocidad, ya que se hace a menos de 90 km/h. Además, ya antes de llegar a ese tramo estaban ondeando las banderas amarillas, que indicaban a los pilotos que redujeran la velocidad.
Esto hizo que, por ejemplo, George Russell llegara a esa curva a una velocidad inferior en más de 80 km/h respecto a la vuelta anterior. El segundo elemento se refiere a la vía de escapatoria interior, completamente asfaltada: en caso de necesidad, los pilotos habrían podido cortar la curva y esquivar a Bottas.
En esencia, para la FIA se trataba de un caso en el que, dado que no era necesario recuperar el coche con rapidez, bastaba con las banderas amarillas, que obligan a los pilotos a estar preparados para detenerse en caso de necesidad.
Son explicaciones que tienen fundamento, pero que, no obstante, dejan varias dudas.
En primer lugar, el tramo en el que se produjo el accidente de Bottas es, en cualquier caso, bastante complejo y el coche quedó justo fuera de la trayectoria ideal. Es lógico que la FIA confíe en los pilotos y que estos respeten las banderas amarillas, pero como se vio en el duelo por la victoria, Max Verstappen recortó aproximadamente medio segundo a George Russell con una maniobra más agresiva en un tramo con una doble bandera amarilla en una zona muy estrecha.
Los comisarios agitan la bandera amarilla
Foto de: Mark Sutton / Motorsport Images
Si, como otros, Verstappen hubiera cortado la trayectoria para ganar aún más terreno, ¿cuál habría sido el criterio a aplicar? Porque solo los cinco primeros pilotos optaron por mantenerse dentro de los límites del trazado, mientras que, desde Lewis Hamilton hacia atrás, todos cortaron esa curva y obtuvieron una ventaja.
Tampoco se puede ignorar el hecho de que otros coches estaban inmersos en una lucha encarnizada de la zona media, además por puntos importantes que, en la clasificación de constructores, pueden marcar la diferencia. Esteban Ocon optó por recortar esa curva y todos los demás le siguieron, pero en una situación en la que los pilotos están en un duelo, con ocho coches agrupados en solo cinco segundos, el riesgo es elevado.
Más aún si se tiene en cuenta que, al circular en fila india, habría bastado con que alguien no hubiera decidido cortar la chicane para crear una situación potencialmente peligrosa. Al observar las cámaras onboard de algunos pilotos, queda claro que algunos de ellos se «aprovecharon» de la situación al estar en plena lucha, levantando el pie del acelerador, pero no lo suficiente como para poder detenerse.
Según la FIA, esa situación se podía haber gestionado con las banderas amarillas dobles y, de hecho, así fue. Pero probablemente, en una situación con tantos duelos, coches muy juntos y pilotos dispuestos a «aprovechar» la situación para sacar ventaja, se asumió un riesgo evitable con tal de no terminar la carrera bajo VSC, dando así la prioridad al espectáculo.
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– El equipo de Motorsport.com
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