No era la primera vez que ocurre en esta Fórmula 1: Bakú volvió a ser el ejemplo perfecto de una carrera con dos mitades completamente distintas. Un plato principal insípido seguido de un postre de lo más apetecible, provocado por dos coches de seguridad a mitad de carrera. Con una simple pisada al pedal del freno, la melé de la resalida de la vuelta 36 duplicó el número de candidatos a entrar en la categoría de perdedores, mientras que la lista de ganadores incluye a varios héroes inesperados.
La cosa se puso mucho más picante de lo previsto gracias a las dos resalidas tras el coche de seguridad, pero este fue el fin de semana de George Russell. Dominante de principio a fin, con una victoria desde la pole y un Grand Chelem incluido.
En un fin de semana complicado para Andrea Kimi Antonelli, en parte por errores propios y en parte porque la falta de tiempo en pista dejó al italiano a contrapié, Russell volvió a conectar con su mejor versión de esta temporada.
¿Demasiado poco y demasiado tarde, o justo a tiempo para una inesperada remontada en el tramo final de la temporada? Probablemente dependerá más de Antonelli que de Russell, ya que la diferencia sigue siendo considerable: 66 puntos. Pero fuera lo que fuera que Russell necesitaba solucionar para encontrarse cómodo con los coches de 2026, parece que empieza a encajar.
«Creo que simplemente se trata de tener más experiencia con este nuevo estilo de pilotaje que he adoptado. Y en cada carrera desde el parón siento que he ido de menos a más y que vuelvo a sentirme yo mismo. Ha sido un periodo realmente duro para mí, pero siento que ya he salido al otro lado».
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Lo único peor que chocar contra tu compañero de equipo es llevarte también por delante a inocentes que pasaban por allí. Alpine no era precisamente el lugar más agradable en el que estar el sábado por la noche, después de que todo el trabajo realizado por el equipo para recuperar terreno en la lucha por la quinta posición desapareciera de un plumazo contra el pontón de Pierre Gasly.
El error de Franco Colapinto en Bakú incluso llevó a su otra víctima, el campeón del mundo Lando Norris, a pedir una carrera de sanción para el argentino. Podría haberse considerado un comentario fruto del calentón del momento si no fuera porque el piloto de McLaren lo repitió varias veces mientras recorría la zona mixta.
¿Una reacción algo exagerada después de una tarde frustrante para Norris? Quizás. Pero da la sensación de que Flavio Briatore, el gran jefe de Colapinto, tampoco quedó demasiado impresionado…
«Sé que Franco ha asumido toda la responsabilidad, como debe ser; de hecho, frenó demasiado tarde teniendo en cuenta el contexto de la carrera y de la resalida tras el coche de seguridad. Fue una maniobra muy mala para un piloto de su experiencia».
Flavio, nunca se anda con rodeos y, a menudo, tampoco con sus pilotos.
El jefe de McLaren y compatriota italiano de Briatore, Andrea Stella, fue quien mejor lo resumió: «Supongo que esto lo están revisando los comisarios y estoy seguro de que Flavio también lo revisará. No sé cuál de los dos será más duro…».
Después de haber impresionado lo suficiente esta temporada como para ganarse una renovación para 2027, es probable que a Colapinto le perdonen el incidente de Bakú. Pero, conociendo a Briatore, no lo olvidarán.
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¿Estuvo Sergio Pérez simplemente espectacular o Valtteri Bottas estuvo demasiado apagado? La, por lo demás, inexplicable diferencia de rendimiento entre los dos pilotos de Cadillac apunta a una buena dosis de ambas cosas.
Pérez estuvo deslumbrante desde el principio en Bakú, recuperando su antigua reputación de especialista en circuitos urbanos y colocando su Cadillac en posiciones en las que, por rendimiento puro, no debería haber estado. Mientras Bottas sufría una alarmante falta de ritmo, Pérez se mantuvo junto a los Audi durante el primer stint y pronto abrió sobre su compañero una diferencia equivalente a una parada en boxes, que llegó a dispararse hasta los 52 segundos cuando Bottas entró en boxes en la vuelta 28.
Poder mantenerse en el rebufo de Gabriel Bortoleto y después en el de Carlos Sainz —y, por tanto, dentro de la ventana del Modo Adelantamiento— ayudó durante un tiempo a Pérez, pero no explica semejante abismo de rendimiento.
«Ha sido uno de mis mejores fines de semana en Bakú. Conseguí sacar el 150% de ese coche«, aseguró Pérez. «Estábamos luchando contra coches que son uno o dos segundos más rápidos que nosotros. Gracias al modo adelantamiento pudimos mantenernos con ellos durante todo el primer stint».
Mientras tanto, Bottas admitió que tendría que buscar respuestas después de haber podido luchar únicamente con el Aston Martin de Fernando Alonso. Esperemos que encuentre unas cuantas.
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Isack Hadjar celebró su regreso después de su periodo de baja por lesión con la que probablemente sea su actuación más sólida hasta la fecha con Red Bull, tan impresionante como su primer podio en un gran premio, conseguido el año pasado en Zandvoort.
Todavía recuperándose de una fractura en la muñeca izquierda, Hadjar se clasificó cuarto, terminó tercero y demostró estar a la altura de su compañero Max Verstappen con los neumáticos blandos, el compuesto favorito. Tanto fue así que el francés estaba preparado para intentar atacar a su compañero justo antes de que apareciera el primer coche de seguridad.
La ausencia forzada de tres semanas de Hadjar tras su lesión practicando boxeo fue de todo menos bienvenida para su continuo proceso de adaptación, pero el combativo piloto de 21 años demostró que no tiene precisamente una mandíbula de cristal.
Norris tiene todo el derecho a estar enfadado con Colapinto, y probablemente haría bien en tomarse otro descanso de las redes sociales, porque seguramente tendrá la bandeja de entrada inundada de insultos. Pero la realidad es que nunca debería haberse encontrado en una posición en la que pilotos de la zona media pudieran dejarle fuera de carrera.
Norris protagonizó un fin de semana especialmente pobre teniendo en cuenta sus elevados estándares de 2026, mientras que la falta de rendimiento de McLaren en curvas lentas y su déficit de eficiencia aerodinámica fueron especialmente dolorosos en Bakú.
Pero, pese a todo eso, Oscar Piastri se clasificó tercero y parecía tener ritmo suficiente para subir al podio hasta que, al igual que Norris, se pasó de frenada en la curva 1. Ese error fue precisamente el que mandó a Norris hacia la zona media antes de la aparición del coche de seguridad.
Entonces, ¿qué le pasaba a Norris? El jefe del equipo, Andrea Stella, explicó que el británico había sufrido un problema intermitente en la inyección de combustible que le hizo perder velocidad punta tanto en clasificación como en carrera, mientras que el equipo tampoco consiguió resolver correctamente el rompecabezas de la gestión de energía.
Pero Norris también asumió su parte de responsabilidad.
«No tenía ninguna posibilidad ahí fuera con la velocidad que tenía, pero estoy seguro de que también hubo algunas cosas que yo no estaba haciendo suficientemente bien al volante», reconoció. «Tengo que analizar qué puedo mejorar para la próxima vez».
Sergio Pérez y Esteban Ocon disfrutaron de un positivo fin de semana en Bakú. Franco Colapinto, no tanto.
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Aquí tenemos un nombre que no ha aparecido demasiado por esta sección durante este año, y Bakú supuso una oportunidad ganada a pulso para resarcirse.
Desde hace tiempo es un secreto a voces que Ocon tiene un pie fuera de Haas. Antes del fin de semana de Bakú se supo que el otro pie también había seguido el mismo camino, después de que el francés se declarara «agente libre». Entre los diferentes candidatos, se entiende que el joven piloto de Ferrari Rafael Cámara deslumbró al equipo durante un reciente test en Portimao.
¿Cómo debe ser intentar rendir en la F1 sabiendo que estás viviendo de prestado y que tu equipo ha encontrado opciones más atractivas para 2027? Nunca lo sabremos. Pero no puede haber sido fácil para Ocon lidiar con esa situación mientras intenta luchar por su carrera deportiva al volante de un coche inconsistente que solo de vez en cuando le permite demostrar su verdadero valor.
Pero en Bakú el VF-26 de Ocon funcionó sin anomalías. Y después de arrebatar oportunistamente la octava posición a su compañero Ollie Bearman, también defendió su terreno con contundencia ante la prensa.
«Puedo decir que me merezco esto, no toda la demás mierda. He competido contra todos los que están ahí fuera y siempre he estado a su nivel. He ganado en todos los campeonatos en los que he competido. Gané en Fórmula 3. Gané en GP3. He ganado en Fórmula 1. Puedo hacerlo, ¿sabes? Soy uno de los mejores que hay y no tengo miedo de decirlo».
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Cualquier esperanza que Aston Martin pudiera albergar después de su importante paquete de mejoras de Hungría parece haberse desvanecido. La posterior actualización de la unidad de potencia de Honda puede haber supuesto una mejora en algunos apartados, pero todavía está a años luz de la competencia.
De hecho, la fiabilidad y la manejabilidad del coche parecen haber dado un paso atrás en lugar de hacia delante, con Lance Stroll abandonando por cuarto gran premio consecutivo y Fernando Alonso sufriendo también problemas de manera constante.
Pero el déficit más llamativo sigue estando en el rendimiento, con Alonso y Stroll perdiendo habitualmente hasta 30 km/h frente a Mercedes en la larga recta de Bakú.
La complicada situación de Honda ha reabierto el debate sobre si merece recibir más ayuda reglamentaria, mientras el mecanismo ADUO de la FIA para permitir recuperar terreno se prepara para nuevos ajustes. Sin embargo, después de que Honda ya haya disfrutado de un margen adicional de desarrollo a principios de este año, tendrá que demostrar un gran paso adelante desde el inicio de 2027.
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