Hakan Samuelsson, CEO de Volvo, admite: "Europa tiene que actuar. China dice: 'si no lo hacen ustedes, lo haremos nosotros'"

Hakan Samuelsson, CEO de Volvo, admite: "Europa tiene que actuar. China dice: 'si no lo hacen ustedes, lo haremos nosotros'"

Volvo quiere demostrar que Europa puede competir en la nueva era del automóvil eléctrico de forma clara. El fabricante sueco ha confirmado que su nuevo EX60 será desarrollado y producido íntegramente en Europa, un movimiento que muchos analistas interpretan como una respuesta directa al crecimiento imparable de las marcas chinas. La compañía considera que es posible fabricar coches competitivos en el continente, aunque reconoce que la industria necesita cambios radicales para sobrevivir.
El encargado de lanzar ese mensaje ha sido Håkan Samuelsson, CEO de Volvo, durante una reciente entrevista. El directivo defendió que Europa no puede limitarse a reaccionar mientras China domina cada vez más el mercado eléctrico mundial. Según el responsable, el EX60 representa una nueva forma de fabricar coches, con procesos simplificados, mayor integración tecnológica y un fuerte control interno sobre software y componentes clave.
El nuevo EX60 no será un SUV eléctrico más dentro del catálogo de Volvo. El modelo estrenará una arquitectura completamente renovada basada en megacasting, un sistema de fabricación que permite crear grandes piezas estructurales de aluminio en una sola operación. Esta tecnología reduce costes, simplifica producción y mejora eficiencia industrial, algo que Tesla ya ha convertido en una de sus grandes ventajas competitivas.
Volvo también quiere reducir su dependencia de proveedores externos, especialmente en el apartado electrónico. Samuelsson considera que el verdadero cambio está en la nueva arquitectura informática centralizada del EX60, diseñada para acelerar el desarrollo de software y eliminar gran parte de la complejidad de los sistemas tradicionales. La marca asegura que este enfoque permitirá actualizar funciones mucho más rápido y abaratar el desarrollo de futuros modelos eléctricos.
Con todo ello, Samuelsson, en su entrevista, afirmó: “Por supuesto que fabricaremos este coche eléctrico en Europa. De hecho, Europa tiene que actuar. China nos lo ha dejado claro: si no lo hacen ustedes, lo haremos nosotros. La única respuesta correcta es desarrollar nuestros propios coches preparados para el futuro: eléctricos, controlados por software y a un precio razonable”.
La decisión de fabricar el EX60 en Suecia llega en un momento especialmente delicado para la industria europea. Los fabricantes del continente se enfrentan a costes elevados, caída de márgenes y una competencia china cada vez más agresiva. Volvo admite que el modelo será una especie de prueba para demostrar que Europa todavía puede producir vehículos eléctricos avanzados sin depender completamente de Asia.
La compañía ya había comenzado parte de esta transición con el EX30, cuya producción se trasladó a Bélgica para reducir aranceles y acercar fabricación al mercado europeo. Ahora el EX60 eleva todavía más esa apuesta industrial con inversiones millonarias en la planta de Torslanda, incluyendo nuevas instalaciones de baterías y líneas de producción adaptadas a plataformas eléctricas de última generación.
Todo apunta a que el EX60 será uno de los modelos más importantes en la historia reciente de Volvo. La marca no solo quiere competir en diseño o seguridad, sino también en eficiencia industrial y desarrollo tecnológico. Mientras muchos fabricantes europeos ralentizan sus planes eléctricos, Volvo mantiene una estrategia claramente orientada hacia la electrificación total y considera que el futuro del automóvil pasa inevitablemente por vehículos eléctricos, software avanzado y producción altamente automatizada.
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