Hemos probado este BYD Seal U DM-i y es un chollo: un SUV híbrido grande a precio de SUV compacto

La inflación de los últimos años también ha disparado el precio de los coches, en todos y cada uno de los segmentos, desde los más asequibles (donde más lo acusan la mayoría de clientes) hasta los más lujosos. Cada vez es más complicado encontrar un coche a buen precio, y por supuesto ni hablamos de encontrar una ganga. Pero el último coche que hemos probado se puede considerar como tal. Un SUV híbrido enchufable grande, notablemente mayor que un Toyota RAV4, pero con el precio de un Corolla Cross. Varios días después de haberlo probado, sigo pensando que en BYD se han equivocado con el precio, pero no, no están locos.
El BYD Seal U DM-i tiene un nombre un poco largo y complicado, al menos de inicio. No tiene nada que ver con el Seal berlina, pero añade una U para identificar que es el SUV. El apellido DM-i hace referencia a ‘Dual Mode intelligent’, que significa que estamos ante la versión híbrida enchufable. Dual Mode porque puede funcionar de manera dual, con el motor térmico o en modo eléctrico.
Hasta aquí, hechas las primeras presentaciones. En cuanto a diseño, no entraremos en detalles, pues el Seal U DM-i híbrido enchufable es prácticamente idéntico al Seal U eléctrico que probamos hace poco. Las únicas diferencias son que esta versión híbrida enchufable tiene una tapa para el depósito de gasolina en el lateral izquierdo del vehículo, además de la tapa del enchufe en el lateral derecho, y las letras ‘DM-i’ en el portón trasero. Si nos agachamos por la parte trasera, veremos que este lleva un tubo de escape, y ahí se acaban las diferencias.
Siendo rigurosos, hay otra diferencia a nivel de diseño exterior: los colores. El híbrido enchufable sólo está disponible con cuatro pinturas, mientras que el eléctrico añade dos más: marrón Boundless Cloud y el rojo Emperor Red.
El Seal U DM-i mide 4,78 metros de largo (4.775 mm para ser exactos) por 1,89 m de ancho y 1,67 de alto, con una distancia entre ejes de 2.765 mm. Por tamaño, estamos ante un D-SUV, aunque su precio es más parecido al de un SUV compacto o incluso un SUV pequeño. Increíble, pero cierto. Con 425 litros, el maletero es más pequeño de lo que suele ser habitual en el segmento.
Por dimensiones, el Seal U DM-i se engloba en el segmento de los BMW X3 (4,71 m), Mercedes GLC (4,72 m), Tesla Model Y (4,75 m), Mazda CX-60 (4,75 m) e Hyundai Santa Fe 2024 (4,83 m), entre otros. Es notablemente mayor que un Toyota RAV4 (4,60 m) y que el Nissan X-Trail (4,68 m), por mencionar algunos.
El Seal U DM-i está disponible con tres versiones. La versión de acceso se denomina Boost, tiene 218 CV de potencia máxima y su batería de 18,3 kWh le permite homologar 80 kilómetros en modo totalmente eléctrico. Cuesta 34.990 euros, que pueden quedarse en 29.990 euros con las ayudas del Plan Moves III para híbridos enchufables. No hay ningún otro SUV de este tamaño que sea más asequible, sea cual sea su motorización. Si hablamos de híbridos enchufables, un Toyota RAV4 Plug-in cuesta 15.200 euros más.
A grandes rasgos, el interior también es idéntico a la versión eléctrica, pero con diferencias en las opciones de personalización. El interior del Seal U DM-i tiene dos opciones: tapicería negra con costuras en azul turquesa o tapicería negra y marrón con costuras en rojo. La moldura frente al copiloto tiene un diseño ligeramente diferente y, en esta versión, hay un botón en la consola central para elegir entre el modo híbrido o el modo eléctrico puro.
La piel sintética de la tapicería no consigue simular tan bien la piel natural como en otros modelos más caros, pero los acabados transmiten sensación de buena calidad a nivel general, con zonas blandas en la parte superior del salpicadero y zonas acolchadas en las puertas y en la consola central. Los ajustes son muy robustos, la calidad de construcción es aparentemente muy buena.
Los asientos son grandes, con un mullido blando pero muy cómodos. Tiene dos cargadores para teléfonos móviles que cargan bastante rápido sin calentar demasiado el móvil, algo que me sorprendió positivamente (aunque esto puede depender de cada móvil). En las plazas traseras hay muchísimo espacio para las piernas y los asientos, también con una banqueta muy grande, son cómodos aunque algo blandos para mi gusto.
El único pero que sigue teniendo este BYD es la mala legibilidad de algunas partes del cuadro de instrumentos. Un fondo blanco con letras en verde y azul claro no son la mejor combinación para leer fácilmente la información, aunque afortunadamente ahora tenemos un modo oscuro con el fondo negro que facilita bastante dicha legibilidad de toda la instrumentación y que, personalmente, es el que recomendaría llevar siempre.
Pudimos conducir el Seal U DM-i durante la breve toma de contacto por carreteras alemanas, con buena proporción de carreteras secundarias y también algo de Autobahn. El sistema híbrido funciona con suavidad y durante la prueba consiguió quedarse con un consumo de 5,7 l/100 km. Es una buena cifra, sobre todo teniendo en cuenta que el sistema no deja caer la batería por debajo del 20% normalmente, al menos cuando funciona en modo híbido y por carretera.
El motor de gasolina de BYD alcanza una eficiencia térmica del 43,04%. Una cifra muy buena en este tipo de motores, superior a la mayoría de los motores de gasolina, aunque lógicamente muy inferior a la eficiencia de un motor eléctrico (que se sitúa en torno al 90%).
Como ocurre con el eléctrico, es un coche con una puesta a punto enfocada al confort, es decir, con una suspensión blanda y suave. Esto hace que, en curvas, la carrocería balancee más que otros modelos (un Tesla Model Y, sin ir más lejos), aunque no es algo que debería preocupar al cliente objetivo de este coche. La dirección también es muy suave, pero en este caso resulta demasiado ligera.
Hay tres versiones (aunque en el momento de escribir estas líneas solamente hay dos a la venta), con diferencias en el sistema de propulsión en cada una de ellas.
La versión Boost es el escalón de acceso a la gama. Su sistema híbrido combina un motor de gasolina de 1.5 litros atmosférico, que desarrolla 98 CV (72 kW), un motor eléctrico de 197 CV (145 kW) y una batería de 18,3 kWh. Su potencia máxima es de 218 CV (160 kW) con 300 Nm de par, que se envían a las ruedas traseras. Homologa 80 kilómetros de autonomía en modo eléctrico y una autonomía total de 1.080 kilómetros, ambas cifras según el ciclo WLTP.
La versión Comfort tiene la misma combinación de motores que el Boost, con una potencia máxima de 218 CV, pero con una batería de mayor capacidad: 26,6 kWh con la que homologa 125 kilómetros de autonomía eléctrica. Esta versión se incorporará a la gama a finales de este año y tendrá las mismas ventajas fiscales que un eléctrico puro, ya que supera los 90 kilómetros de autonomía eléctrica.
El tope de gama se llama Seal U DM-i Design y tiene dos motores eléctricos: uno de 204 CV (150 kW) en el eje delantero y otro de 163 CV (120 kW) en el trasero, que se complementan con un motor de gasolina 1.5 turboalimentado con 131 CV (96 kW) desarrollado internamente. La potencia máxima alcanza los 324 CV con un par máximo de 500 Nm y tracción total. Utiliza la batería pequeña de 18,3 kWh, que en esta versión homologa 70 km de autonomía en modo eléctrico.
La gama parte desde los 38.500 euros, aunque se queda en 34.990 euros incluyendo la promoción de lanzamiento (no incluye las ayudas del Plan Moves III). La cuantía mínima de las ayudas es de 2.500 euros (sin necesidad de achatarrar un vehículo antiguo). Los precios de las tres versiones se detallan a continuación:
El BYD Seal U DM-i ofrece de serie una garantía completa de 6 años o 150.000 km, una garantía de 8 años o 200.000 km para la batería (garantizando una capacidad de al menos el 70%), así como una garantía de 8 años o 150.000 km para el motor eléctrico.
Redactor y probador de Híbridos y Eléctricos, desde 2019 cubriendo la actualidad del sector de los vehículos eléctricos y la movilidad sostenible.
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