El 31 de agosto de 2025, Oscar Piastri ganó el Gran Premio de Países Bajos en Zandvoort, mientras que Lando Norris abandonó por una fuga de aceite. Ante aquella amarga decepción, Norris dijo que lo único que quería era “coger una hamburguesa e irme a casa”. Estaba a 34 puntos de Piastri en el campeonato, y mi propia crónica de aquella carrera llevaba un titular que se preguntaba si Zandvoort había decidido, en la práctica, el título.
Cómo cambian las cosas en un año.
Mirando atrás ahora, aquel mundo casi parece una especie de universo paralelo surrealista. Uno en el que Piastri estaba a las puertas de convertirse en campeón del mundo de Fórmula 1; Norris había sido etiquetado de alguna manera como ese talento eterno que, a la hora de la verdad, nunca terminaba de rematar la faena; y Andrea Kimi Antonelli tenía 64 puntos frente a los 184 de George Russell. Admito sin problemas que yo también estaba entre quienes se preguntaban en silencio si, después de todo, Toto Wolff no se habría equivocado con el joven italiano.
Ahora, Norris es campeón del mundo, incluso Nico Rosberg considera a Antonelli algo parecido al próximo Ayrton Senna y, si los optimistas más convencidos creen de verdad que McLaren todavía puede tener algo que decir en la lucha por el título de 2026, probablemente estén pensando únicamente en Norris.
En cuestión de 12 meses, Piastri ha pasado de ser un futuro campeón a lo que cada vez parece más el número dos extraoficial de McLaren. Su representante, Mark Webber, a quien muchos consideraban en su día una pieza importante del puzle en el camino del australiano hacia el campeonato del mundo, parece haber quedado reducido a una figura periférica dentro del ‘Team Piastri’. Y con el piloto de 25 años terminando a 32 segundos de Norris en Zandvoort y estando ahora 55 puntos por detrás de él en el campeonato, podría pensarse que eso lo dice todo. Los números no suelen mentir.
Oscar Piastri, McLaren
Photo by: Pauline Ballet – Formula 1
Debe de dolerle a Piastri escuchar a Andrea Stella deshacerse en elogios hacia Norris por ser capaz de explotar al máximo su excepcional talento cuando hay poco agarre y los neumáticos son duros. Y, acto seguido, explicar que Piastri tiene que hacer cosas con el McLaren de 2026 que van en contra de sus instintos naturales al volante simplemente para acercarse a extraer todo el potencial del coche.
No es que Stella esté haciendo nada mal. El antiguo hombre de Ferrari es probablemente el jefe de equipo más diplomático de la Fórmula 1. Maneja el juego de las palabras con tanta habilidad que jamás permitiría que surgiera siquiera la más mínima impresión de que considera a uno de sus pilotos el número uno y al otro el número dos.
Pero, un año después, muchos de esos aficionados que siempre han insistido en Reddit y otros lugares en que Norris era desde el principio el favorito secreto de McLaren —especialmente a ojos del CEO Zak Brown— sienten ahora que el tiempo les ha dado la razón. Como si Norris fuera el hijo primogénito, mientras que Piastri fuera ‘simplemente’ el hijo adoptivo al que nunca aprendieron a querer de la misma manera.
Oscar Piastri, McLaren
Photo by: Pauline Ballet / LAT Images via Getty Images
Parece poco probable que Piastri se haya olvidado de pilotar un coche de carreras en cuestión de 12 meses. Pero quizá una de las razones por las que perdió el campeonato de 2025 fue que, después de Zandvoort, desapareció de repente esa serenidad despreocupada que podría haberle protegido a la hora de pasar del modo ataque al modo gestión de puntos como respuesta a su ventaja en el campeonato. Y también porque la generación de coches de Fórmula 1 de 2026 no parece ser precisamente el juguete con el que más disfruta jugando.
“Por desgracia, no es la primera carrera en la que simplemente no hemos tenido ritmo”, suspiró Piastri después de la carrera mientras intentaba explicar su sexta posición ante las televisiones. A pocos metros de distancia, Norris estaba sentado completamente solo en la rueda de prensa de la FIA, sonriendo y diciendo cosas como: “Sin duda estoy eliminando mis puntos débiles en pista, y ya no tengo tantos”.
Cuando Piastri pasó de Renault a McLaren en uno de los fichajes más controvertidos de la historia reciente de la Fórmula 1 —un enrevesado asunto contractual digno de una operación secreta— llegó con fama de potencial prodigio. Antes de alcanzar la Fórmula 1 había ganado (casi) todo lo que se podía ganar y, después de una temporada de debut sólida, aunque no espectacular, junto a Norris, pasó buena parte de 2025 pareciendo justificar hasta el último gramo de todas aquellas expectativas.
Mientras Norris hablaba abiertamente sobre sus emociones y sus debilidades —algo que muchos interpretaron como una grieta muy humana en su armadura—, Piastri no decía demasiado. Simplemente ganaba carreras. Frío, imperturbable y sin teatralidades innecesarias.
Ganador de la carrera Oscar Piastri, McLaren
Foto de: Erik Junius
Pero la F1 de 2026 se ha alejado mucho de esa versión del automovilismo familiar para los pilotos aficionados de los kartings indoor, donde, en última instancia, gana el tipo con más agallas, pasando por las curvas más rápido y de forma más limpia que los demás mientras evita meterse en problemas. La nueva Fórmula 1 se parece más a una partida de ajedrez. Seguir teniendo agallas importa, pero gestionar de forma inteligente parámetros complejos como el despliegue de energía y extraer el máximo rendimiento de los neumáticos ha adquirido una importancia primordial.
O, dicho de otra manera: hubo una época en la que ser el hombre más rápido pilotando un coche de carreras podía convertirte en campeón del mundo. En una parrilla cuyo nivel general probablemente sea más alto que nunca, eso por sí solo ya no es ni remotamente suficiente.
Sería un experimento fascinante volver a colocar a toda la parrilla de 2026 en los coches de 2025. ¿Volvería Piastri a ganar? ¿Seguiría Lewis Hamilton sufriendo con el Ferrari? En última instancia, es irrelevante. Los campeonatos del mundo de Fórmula 1 se ganan en el mundo real. Los universos paralelos solo existen en Reddit. Y, para los aficionados, perderse en ellos puede ser muy divertido.
Hay una diferencia entre los Piastri de este mundo y los Antonelli. Antonelli irrumpió en escena como un rayo desde su primera sesión de entrenamientos de Fórmula 1 en Monza. Todo el mundo podía ver que aquel chico tenía algo especial. Un talento natural, nacido con los instintos adecuados.
Piastri parece más bien el tipo de piloto que necesita algo más de tiempo para adaptarse a nuevas circunstancias antes de poder mostrar realmente su mejor versión.
Eso no quiere decir que tenga, por naturaleza, menos talento. No me sorprendería en absoluto que, dentro de uno o dos años, los titulares volvieran a contar una historia completamente diferente. Hamilton ha demostrado que nunca se debe dar por acabados a los pilotos verdaderamente grandes.
Quizá ese sea un ejemplo al que Piastri pueda aferrarse la próxima vez que darle demasiadas vueltas a todo vuelva a mantenerlo despierto por la noche…
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