Mercedes-Benz prepara una nueva estrategia industrial y comercial para 2030 y los años posteriores, con la que pretende recuperar competitividad y reducir su dependencia de los beneficios procedentes de China. Sin embargo, su consejero delegado, Ola Källenius, ha reconocido que la compañía no puede prescindir del mayor mercado automovilístico mundial. Durante una conferencia con analistas, el directivo confirmó que presentará un plan estratégico más detallado en 2027. La decisión llega después de que las ventas de Mercedes en China hayan caído un 29% durante los nueve primeros meses del año.
La evolución del mercado chino se ha convertido en uno de los principales problemas de Mercedes-Benz. La compañía alemana está sufriendo una caída de ventas más intensa de lo previsto, especialmente en el segmento de automóviles de lujo, tradicionalmente uno de sus negocios más rentables.
Pese a ello, Ola Källenius descarta replantear su presencia en el país. «Si eres un fabricante mundial de automóviles como Mercedes, no existe una estrategia en la que puedas dejar a China de lado», aseguró durante la conferencia con analistas.
El directivo considera que China seguirá siendo un mercado fundamental y un centro de innovación tecnológica. Sin embargo, el director financiero, Harald Wilhelm, explicó que Mercedes necesita reducir su dependencia de los beneficios generados en China y modificar su estructura industrial.
Uno de los principales cambios consistirá en utilizar prácticamente todos los componentes procedentes de proveedores locales para los futuros automóviles fabricados allí. El primer modelo desarrollado bajo esta estrategia será el Mercedes-Benz Clase E eléctrico, cuyo lanzamiento en China está previsto para la segunda mitad de 2027.
Mientras reorganiza su actividad china, Mercedes-Benz pretende aprovechar otras oportunidades internacionales. Källenius considera que Estados Unidos ofrece margen para aumentar sus ventas anuales desde algo más de 300.000 vehículos hasta aproximadamente 400.000 unidades.
El fabricante prevé realizar nuevas inversiones para reforzar su posición en ese mercado. La estrategia también contempla reducir los costes industriales en Alemania, donde Mercedes volverá a activar en diciembre un programa de bajas voluntarias para determinados empleados de funciones indirectas.
Según Källenius, los costes laborales estadounidenses equivalen aproximadamente al 80% de los alemanes, pese a tratarse de un país con salarios elevados. El directivo también identificó oportunidades para reducir costes mediante sus instalaciones de Europa del Este, donde Mercedes mantiene actividad en Hungría, Rumanía y Polonia.
Las decisiones llegan después de que Mercedes-Benz empeorase sus previsiones económicas para 2026, principalmente por las dificultades comerciales en China.
La compañía espera ahora que su división de turismos alcance una rentabilidad operativa ajustada sobre ventas de entre el 2% y el 3%, frente al intervalo anterior del 3% al 5%.
El fabricante presentará durante 2027 una actualización estratégica que abordará su posicionamiento para 2030 y los años posteriores. El objetivo será recuperar competitividad frente a los fabricantes chinos, reducir costes y aprovechar el crecimiento de otros mercados.
Mercedes no plantea abandonar China, sino modificar profundamente su forma de operar allí. Su futuro dependerá de encontrar un equilibrio entre mantener su presencia en el mayor mercado del mundo y conseguir que sus resultados económicos dependan menos de él.
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El CEO de Mercedes, Ola Källenius, lo tiene muy claro: "no existe una estrategia en la que puedas dejar a China de lado"
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