El Gran Premio de Azerbaiyán del sábado supuso la tercera victoria de George Russell en la temporada 2026 de la Fórmula 1 y el primer «Grand Slam» de su carrera, pero liderar la totalidad de las vueltas en las calles de Bakú significó mucho más para el piloto de Mercedes que una simple estadística llamativa.
Para Russell, Bakú puso fin a una racha de seis fines de semana sin victorias, en los que su compañero de equipo, Andrea Kimi Antonelli, no hizo más que afianzar aún más su dominio, subrayado por una gran remontada en Monza, donde el italiano salió 16º y terminó llevándose la victoria.
Bajo el capó, también fue un periodo en el que se puso a prueba la resiliencia de Russell, que luchó por adaptarse a las exigencias de la normativa de 2026 que no le favorece, mientras que Antonelli, a sus 20 años, sí se compenetraba con el Mercedes W17.
Para alguien que llevaba años esperando pacientemente un monoplaza competitivo, solo para verse superado por un joven cuando por fin llegó la oportunidad de ganar el título, el fin de semana de Azerbaiyán fue un revulsivo que recompensó el trabajo que había estado realizando entre bastidores para darle la vuelta a la situación, y una confirmación de que había hecho bien en no perder la confianza en sí mismo.
«Es una sensación fantástica», dijo Russell mientras disfrutaba de su primera victoria desde el Gran Premio de Austria de junio. «Estoy muy orgulloso de la resistencia que mi grupo más cercano de ingenieros y yo hemos demostrado durante los momentos difíciles este año, porque ha supuesto mucho trabajo superar algunos de los retos y adaptar mi estilo de conducción para que se ajuste mejor a este nuevo coche«.
«La F1 es muy exigente, no tienes oportunidades para practicar y por fin me está saliendo de forma un poco más intuitiva que antes, y estoy ganando confianza. Y, sobre todo en circuitos como este, te permite sacar ese pequeño plus en las frenadas, acercarte un poco más a los muros, ha sido un fin de semana impecable», añadió.
Foto de: Mark Sutton / Formula 1 via Getty Images
Añadió: «Nunca perdí esa fe en mí mismo. Incluso en los momentos difíciles, sabía que había una razón por la que no estaba a la altura. No es que de repente me hubiera olvidado de pilotar, sabía que sería capaz. Solo tenía que ser paciente».
Aunque sigue a 66 puntos de Antonelli —lo que hace que la remontada por el título sea una posibilidad, pero con pocas probabilidades—, Russell al menos sintió que volvía a estar en igualdad de condiciones, lo que le permitirá ahora aforntar cada fin de semana de carrera con la oportunidad de repetir su rendimiento de Bakú.
«Me siento seguro. Han pasado cuatro carreras desde el parón. He estado en la primera fila en tres de ellas, con tres podios en las últimas cuatro carreras. Siento que ahora puedo luchar por la victoria semana tras semana», dijo el británico tras conseguir mantener a raya a un Max Verstappen que no le daba tregua .
«Creo que probablemente sea mi primer ‘grand slam’ en la F1 y, sin duda, el fin de semana más dominante que he tenido en toda mi carrera. Así que ha llegado en un momento fantástico. Y además, lograrlo en un circuito que exige tanto compromiso y tanta confianza, me hace sentir muy orgulloso«.
«Me habría resultado muy fácil perder la fe esta temporada. No necesariamente en cuanto a ganar el campeonato, sino en cuanto a mi capacidad, y eso nunca ocurrió», concluyó.
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– El equipo de Motorsport.com
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