
Cuando un coche no está donde quieres, llega un momento en el que seguir haciendo exactamente lo mismo deja de tener demasiado sentido. Y Carlos Sainz cree que Williams ha llegado precisamente a ese punto.
El Gran Premio de Países Bajos fue otro fin de semana cuesta arriba para el madrileño, pero detrás del pobre resultado de Zandvoort hubo algo que preocupa más que una carrera concreta: según Sainz, lo visto en Países Bajos no fue una excepción provocada por las características del circuito, sino la prolongación de una tendencia que Williams arrastra desde hace ya varias carreras.
“Si miras las últimas cinco carreras, hemos estado ahí durante las últimas cinco carreras. Es donde estamos“, reconoció.
Una frase corta, pero bastante reveladora. Williams llegó a 2026 intentando seguir dando pasos hacia la parte delantera después de terminar quinto en Constructores el año pasado, pero su temporada se ha torcido hasta el punto de no haber sumado ningún punto en las cinco carreras anteriores a Zandvoort.
Y Sainz tampoco tuvo un fin de semana limpio en Países Bajos. El español explicó que los problemas con la consistencia de diferentes componentes condicionaron incluso la posibilidad de encontrar una buena puesta a punto.
“Ha sido un fin de semana muy complicado por mi parte con la consistencia de las piezas, que no me ha permitido configurar correctamente el coche para la carrera”, explicó. “Tenemos que aprender de ello. Habrá algunos datos interesantes que analizar como equipo con los problemas que he tenido”.
De hecho, ahí aparece quizá el único aspecto positivo que Sainz fue capaz de rescatar del fin de semana.
“A nivel personal no hay mucho positivo”, admitió. “A nivel de equipo, creo que las pruebas que hicimos, porque estamos teniendo dificultades con la consistencia de las piezas que ponemos en el coche, nos van a permitir sacar conclusiones interesantes de cara al futuro”.
Williams lleva tiempo mirando hacia Bakú como uno de los grandes puntos de inflexión de su temporada. James Vowles ya adelantó antes del verano que allí llegaría un cambio importante en el FW48, una evolución prácticamente de concepto ‘B’ con la que el equipo pretende atacar varios de los problemas de comportamiento que arrastra el monoplaza.
Pero antes habrá dos grandes premios, Monza y Madrid, el 4-6 y 11-13 de septiembre respectivamente, antes de visitar Azerbaiyán. Y Sainz cree que Williams no debería limitarse simplemente a “apretar los dientes” hasta entonces.
“Nada más que apretar los dientes, creo que lo que tenemos que hacer es utilizar estas dos últimas carreras antes del upgrade para probar cosas quizá un poco fuera de nuestra zona de confort como equipo“, explicó.
Es decir: sacrificar, si hace falta, parte del corto plazo para comprender mejor qué está fallando.
“Encontrar cosas o probar cosas que igual no nos interesaría probar normalmente, entenderlas y luego, cuando llegue el momento del upgrade, ojalá podamos estar un poco más cerca y podamos divertirnos un poco más luchando con los de delante”.
Porque después de cinco carreras viendo prácticamente la misma fotografía, Sainz parece tener claro que Williams necesita algo más que esperar a que llegue una nueva pieza. Necesita entender por qué el FW48 ha dejado de avanzar. Y hasta Bakú, cada vuelta puede convertirse en una oportunidad para encontrar esa respuesta.
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