Durante años, uno de los principales problemas del coche eléctrico ha sido disponer de suficientes puntos de recarga. Esa dificultad no ha desaparecido, pero el siguiente reto empieza a ser diferente: conseguir que toda la infraestructura funcione como un único sistema.
Christian Hahn, CEO de Hubject, una de las principales plataformas europeas de interoperabilidad y roaming de recarga, considera que la tecnología necesaria está en gran medida disponible. El verdadero obstáculo, asegura, es que fabricantes de coches, operadores de recarga, eléctricas, gestores de red y proveedores de servicios siguen trabajando muchas veces dentro de sistemas separados.
El conductor actual espera poder llegar a un punto de recarga, conectar el coche y empezar a cargar sin tener que registrarse en una nueva aplicación, introducir una tarjeta o averiguar qué operador gestiona la estación.
Eso es precisamente lo que permite Plug&Charge: el vehículo se identifica automáticamente cuando se conecta al cargador y la sesión comienza sin pasos adicionales. Según Hahn, ya hay más de cinco millones de coches eléctricos compatibles con Plug&Charge en Europa, aproximadamente un 40% del mercado.
Sin embargo, que un coche tenga esa tecnología no garantiza que pueda utilizarla en todas partes. También tienen que ser compatibles el cargador, el operador, el sistema de pagos y la infraestructura digital que conecta a todos ellos.
La dificultad aumenta todavía más con la recarga inteligente y bidireccional. En estos sistemas, el coche no solo recibe electricidad: puede ajustar cuándo carga según el precio o la situación de la red e incluso devolver energía mediante tecnologías V2G.
La tecnología ya permite hacerlo, pero para que funcione de forma masiva tienen que coordinarse en tiempo real actores que hasta ahora apenas necesitaban relacionarse entre sí: fabricante del vehículo, operador del cargador, comercializadora eléctrica, gestor de red y propietario de la batería.
Ese es el “pensamiento en silos” al que se refiere Hahn. Cada compañía puede desarrollar su propia solución cerrada y tratar de mantener al cliente dentro de ella, pero si esas soluciones no son interoperables el resultado acaba siendo más complicado para el usuario.
Hay un ejemplo especialmente visible: pagar por cargar.
Europa ha avanzado mucho en roaming y hoy es posible utilizar gran parte de la infraestructura pública con unas pocas aplicaciones o tarjetas. Sin embargo, los precios todavía pueden variar considerablemente dependiendo de si el usuario carga directamente con el operador o utiliza el servicio de un tercero.
Hahn reconoce que la falta de transparencia en determinados precios y recargos de roaming sigue siendo una diferencia importante entre lo que el mercado ofrece y lo que esperan los conductores.
La comparación con una gasolinera resulta inevitable: allí el conductor ve el precio antes de repostar. En la recarga eléctrica, saber exactamente cuánto costará un kWh puede seguir dependiendo del operador, la aplicación utilizada, el contrato o incluso el tipo de roaming.
Para un turismo, encontrar otro cargador si uno está ocupado puede ser una molestia. Para un camión eléctrico puede alterar toda una ruta de transporte.
Las flotas necesitan conocer con antelación dónde van a cargar, reservar una plaza, disponer de una potencia garantizada y saber cuánto tiempo permanecerá parado el vehículo. Por eso Hubject considera que el modelo utilizado hasta ahora para los turismos no es suficiente para el transporte pesado.
La compañía ya está desarrollando sistemas de reserva entre distintos operadores específicamente para camiones eléctricos, en los que no solo importa encontrar un cargador, sino garantizar que estará disponible cuando llegue el vehículo.
La infraestructura de recarga seguirá necesitando crecer, pero buena parte de la siguiente evolución no será visible desde fuera.
Nuevos estándares como ISO 15118 permitirán que vehículo y cargador se identifiquen automáticamente, intercambien información y gestionen la carga de forma inteligente. Desde 2027, las nuevas estaciones públicas y privadas afectadas por la normativa europea deberán avanzar hacia la nueva generación de este estándar.
El objetivo final es bastante sencillo de explicar: que cargar un coche eléctrico deje de parecer una operación tecnológica.
El conductor debería limitarse a conectar el cable. Detrás, coche, cargador, operador, red eléctrica y sistema de pago deberían encargarse del resto.
Y ahí está precisamente el siguiente gran reto señalado por Hubject: la tecnología empieza a estar preparada; ahora falta que toda la industria consiga funcionar como un único sistema.
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El CEO de Hubject señala el gran problema de la recarga del coche eléctrico: "Cada uno trabaja por su lado"
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