
Singapur debía ser uno de esos circuitos en los que Aston Martin pudiera esconder, al menos parcialmente, las grandes debilidades de su motor Honda. Pocas rectas, muchas curvas y un trazado urbano que, sobre el papel, parecía ofrecer una oportunidad para volver a luchar por los puntos. Pero la realidad fue bastante más cruel.
El Gran Premio de Singapur 2026 no solo dejó al descubierto la falta de rendimiento de la unidad de potencia japonesa, sino también unos problemas de manejabilidad y gestión de la energía que convirtieron el fin de semana de Fernando Alonso en una auténtica pesadilla.
Y lo más preocupante es que, desde Honda, tampoco parecen encontrar motivos para maquillar lo sucedido. Después del octavo puesto conseguido por Alonso una semana antes en Malasia, que había devuelto cierto optimismo a Aston Martin, el fabricante japonés reconoce que lo ocurrido en Marina Bay es un reflejo bastante fiel de dónde se encuentra actualmente el proyecto.
«Llegamos a esta carrera con ciertas expectativas, tras haber sumado puntos en el Gran Premio de Bahrein en Malasia. Sin embargo, el resultado final no estuvo a la altura de nuestras expectativas», reconoció Shintaro Orihara, director general de pista e ingeniero jefe de Honda.
Pero su diagnóstico fue todavía más contundente al analizar el rendimiento del AMR26 frente al resto de la parrilla: «Considerando nuestro conjunto, creo que este resultado refleja nuestro nivel actual de competitividad en relación con nuestros rivales».
Unas palabras que dejan poco margen para el optimismo. Si Aston Martin ya esperaba sufrir en circuitos donde la potencia y la velocidad punta son determinantes, el hecho de haber terminado fuera de los puntos en un escenario teóricamente más favorable supone un golpe especialmente duro. Porque el problema de Honda no se limita a cuánto corre el coche en las rectas, sino también a cómo entrega la potencia al salir de las curvas y cómo administra la energía eléctrica a lo largo de la vuelta.
De hecho, Alonso fue especialmente crítico después de terminar 16º, denunciando que seguía sufriendo problemas con el despliegue de energía incluso después de las modificaciones realizadas antes de la carrera. El asturiano explicó que el sistema llegaba a entregar potencia donde no la necesitaba y, en cambio, se quedaba sin ella en las rectas, hasta el punto de perder entre 200 y 300 metros respecto a otros coches.
La situación había llegado a tal extremo que Aston Martin decidió sustituir componentes de la unidad de potencia antes de la carrera, rompiendo las condiciones de parque cerrado y obligando tanto a Alonso como a Lance Stroll a tomar la salida desde el pit lane. Una apuesta que tampoco consiguió solucionar todos los problemas.
«Tras la sustitución de componentes de la unidad de potencia en condiciones de parque cerrado, ambos coches tuvieron que salir desde el pit lane. Dadas las características del circuito de Singapur, donde adelantar es difícil, anticipábamos una carrera complicada», explicó Orihara.
Pese al decepcionante resultado, Honda intenta extraer algo positivo de su paso por Marina Bay. El fabricante japonés considera que la información recopilada puede resultar importante para comprender las dificultades del AMR26 y tratar de evitar que se repitan en las próximas citas del calendario.
«Al mismo tiempo, pudimos recopilar una cantidad significativa de datos durante el fin de semana, y nuestro objetivo es utilizar la información obtenida para optimizar nuestro desarrollo y preparación para las próximas carreras», añadió el ingeniero japonés.
El problema es que el calendario no concede demasiado respiro y Aston Martin sigue sin tener una explicación definitiva para unas dificultades que no habían aparecido de la misma manera en Malasia o Bakú. Singapur debía confirmar los pequeños pasos adelante de las últimas carreras, pero ha terminado recordando a Honda que todavía tiene mucho trabajo por delante.
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