Durante años, uno de los mayores frenos para comprar un coche eléctrico ha sido el miedo a que pierda demasiado valor con el tiempo. Un nuevo análisis viene a matizar esa percepción: buena parte de esa diferencia de valor residual frente a los coches de gasolina tendría que ver con dinámicas de mercado pasajeras, con el diseño de las políticas públicas y con la caída de precios de los eléctricos nuevos, no con un problema estructural de la tecnología.
Según el ya mencionado estudio, al tener en cuenta la inflación, las subvenciones a la compra y los impuestos de adquisición, la brecha de valor residual entre los eléctricos de batería (BEV) y los coches de gasolina se reduce en 2025 de 12,9 a 7,7 puntos porcentuales. Es una corrección considerable que cambia bastante la lectura habitual de este tipo de comparativas.
Uno de los factores que más ha perjudicado el valor de los eléctricos usados es, paradójicamente, la bajada de precio de los modelos nuevos. Cuando un fabricante reduce el precio de un coche eléctrico recién estrenado, automáticamente resta valor a las unidades de segunda mano del mismo modelo que ya están en el mercado, aunque esas unidades no hayan cambiado en nada.
Si se comparan los eléctricos usados con los precios actuales de los coches nuevos, la brecha frente a los de gasolina se reduce todavía más, hasta quedarse en solo 2,6 puntos porcentuales, según los analistas. Esto sugiere que los compradores valoran los eléctricos de segunda mano mucho más cerca de los coches de gasolina de lo que muestran los indicadores habituales de valor residual. No todos los coches conservan el mismo valor residual con el paso del tiempo.
Los analistas insisten en que «el mercado de los coches eléctricos no se mueve como un bloque único». España presenta valores residuales estables para los eléctricos, Francia se mantiene relativamente sólida, mientras que Italia registra caídas más pronunciadas. Los eléctricos más pequeños evolucionan mejor que los modelos más grandes y caros, y las marcas europeas tienden a mantener valores más fuertes que el resto.
Históricamente, los eléctricos han perdido más valor que los coches de gasolina a medida que aumentaban su antigüedad y su kilometraje, pero esa diferencia se está reduciendo. Los datos más recientes apuntan además a menos fluctuaciones y a una estabilización progresiva de los valores residuales de los BEV, señales que reflejarían una confianza creciente del mercado hacia esta tecnología. Los valores residuales se ven afectados por aspectos como el estado de las baterías. Son muchas las investigaciones que aseguran que estas duran mucho más de lo que en un principio se había pensado.
Para los analistas, los certificados sobre el estado de la batería, los programas de coches de segunda mano respaldados por los propios fabricantes y unas garantías transferibles más sólidas podrían reducir la incertidumbre de los compradores. También se mencionan como posibles instrumentos las ofertas de financiación específicas para eléctricos usados y unas medidas fiscales mejor diseñadas. Según la fuente del estudio, todo ello podría mejorar la confianza del comprador y respaldar una demanda más fuerte de coches eléctricos de segunda mano.
Fuente: T&E (Transport & Environment)
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Un estudio demuestra que los coches eléctricos de segunda mano pierden menos valor de lo que todo el mundo se cree
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